YPF desembolsó u$s 1.000 millones desde 2024 para ampliar su participación en bloques de Vaca Muerta, con foco en activos que alimentarán su proyecto de gas natural licuado.
La hoja de ruta, presentada en Houston por Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, apunta a exportar hasta 18 millones de toneladas anuales de GNL desde la provincia de Río Negro antes de 2031.
El argumento central que YPF lleva ante inversores internacionales es que Vaca Muerta tiene un potencial en el gas que está dormido, que puede despegar a partir de los proyectos de exportación de GNL, más allá del petróleo (el shale oil es el 70% de la producción total nacional). El dato fuerte: en 2025, Argentina logró su primer superávit de gas, con un excedente de 5 Mm³/día.
Marín en Houston presentó un documento donde explica que la producción total de hidrocarburos de la compañía, tanto propia como de sus socios, superaría hacia 2030 los dos millones de barriles equivalentes por día: 820 mil barriles diarios de petróleo y 174 MMm3/d de gas. Esa proyección contempla un excedente, más de la mitad del total, sólo para GNL.
Sobre esa base, YPF está construyendo su estrategia de exportación en dos fases. La primera contempla aproximadamente 6 MTPA a través de Southern Energy (consorcio liderado por Pan American Energy y Golar, en sociedad con YPF, Pampa Energía y Harbour), con dos buques de licuefacción flotantes: el Hilli Episeyo en 2027 y el MKII en 2028, que operarán en el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro.
La segunda fase, bautizada ARGLNG o Argentina LNG, es la apuesta mayor: 12 MTPA adicionales con dos FLNGs propios, un capex estimado de u$s 20.000 millones y socios de primer nivel -ENI y XRG, el brazo inversor de ADNOC- con quienes firmó un acuerdo de desarrollo conjunto vinculante en febrero de 2026. La fecha de inicio de operaciones prevista es 2030/31, con una expansión potencial que llevaría la capacidad total a 24 MTPA.
Las nuevas adquisiciones
Para sostener esos volúmenes, YPF necesita reservas propias y por eso el programa de adquisiciones en Vaca Muerta no es accesorio sino estructural. Entre 2024 y 2026 la empresa cerró una serie de operaciones que en conjunto superan los u$s 1.000 millones: la compra de la participación de ExxonMobil en Sierra Chata, que opera Pampa Energía, y la de TotalEnergies en La Escalonada y Rincón La Ceniza, donde Shell es socio.
Más reciente fue la ampliación de su rol en Bandurria Sur, donde es socia de Shell y Vista, y Bajo del Toro, dos bloques que se transformaron tras la salida de Equinor del país.
La operación más significativa, sin embargo, fue el swap con Pluspetrol de principios de 2026, porque apunta directamente al corazón del proyecto de GNL. YPF cedió participación en dos bloques a cambio de quedarse con el control mayoritario de Las Tacanas, Meseta Buena Esperanza y Aguada Villanueva, tres áreas ubicadas en la ventana del gas seco y de condensados de Vaca Muerta. Además, están cerca de Fortín de Piedra, el mayor yacimiento de shale gas del país, que opera Tecpetrol.
Áreas prometedores pero que requieren infraestructura
Los tres bloques son desarrollos en los que YPF deberá construir toda la infraestructura de producción desde cero, lo que implica inversiones significativas en pozos, plantas de tratamiento y conexiones a la red de transporte. Sin embargo, su perfil de gas seco y gas húmedo los convierte en activos estratégicos para abastecer Argentina LNG.
Según estimaciones del sector para Shale24, la integración total de estos bloques podría aportar hasta un 20% adicional a la producción diaria de gas de YPF en la Cuenca Neuquina en los próximos dos años. La operación también facilita el ingreso de socios internacionales -algo clave para el esquema de financiamiento del proyecto LNG-, ya que YPF ahora tiene control total sin necesidad de negociar con otro accionista.
El primero es Meseta Buena Esperanza, de 303 km² ubicado al sur de Fortín de Piedra, dentro de la ventana de gas seco, con reservas probadas y desarrollo basado en perforaciones horizontales multifracturadas.
El segundo es Aguada Villanueva, de 50 km², localizado al oeste de Loma La Lata, en una zona de transición entre gas húmedo, condensado y petróleo liviano.
El tercero es Las Tacanas, un permiso de 100 km² al sur de Rincón del Mangrullo, enfocado en gas seco y todavía en etapa de delineación, aunque con la ventaja de su proximidad a la infraestructura del Gasoducto del Neuquén.