En las últimas tres semanas, el Banco de Exportaciones e Importaciones de los Estados Unidos (EXIM, por sus siglas en inglés) se convirtió en una de las siglas más repetidas del sector energético argentino. El 23 de septiembre, en Nueva York, firmó con el Gobierno nacional el marco U.S.-Argentina Build the Future, que prevé movilizar financiamiento por hasta u$s 7.000 millones hasta 2027 en minerales críticos, seguridad energética, redes eléctricas, conectividad digital y tecnologías avanzadas. Ese mismo día, Argentina LNG recibió una hoja de términos indicativa y no vinculante por hasta u$s 6.000 millones, atada a la compra de bienes y servicios de los Estados Unidos. La semana pasada, además, una misión del Departamento de Estado, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC, por sus siglas en inglés) y el propio EXIM recorrió Buenos Aires, Jujuy y Salta.
Todos esos anuncios descansan, sin embargo, sobre una fecha que se define en Washington y que corre sin demasiado ruido. El 31 de diciembre de 2026 vence la carta orgánica del EXIM. Si el Congreso de los Estados Unidos no la renueva antes, el banco pierde la autoridad para aprobar operaciones nuevas.
Un mandato con fecha de vencimiento
El EXIM opera con una carta orgánica renovable, la Export-Import Bank Act de 1945, que el Congreso extiende cada tantos años. La última reautorización fue en diciembre de 2019 y le dio siete años de vida, que ahora se cumplen. Con ella vence también el Programa de Exportaciones Transformacionales y frente a China (CTEP, por sus siglas en inglés), que reserva al menos el 20% de la autoridad de financiamiento del banco, de u$s 135.000 millones, para competir con las agencias de crédito de China.
El 4 de febrero, los senadores Kevin Cramer (republicano, Dakota del Norte) y Mark Warner (demócrata, Virginia) presentaron el Export-Import Bank Reauthorization Act of 2026. El proyecto extiende el mandato por diez años, lo que sería la reautorización más larga en la historia del banco según sus autores. Fue girado al Comité Bancario del Senado, donde está desde entonces. En marzo, el presidente del EXIM, John Jovanovic, declaró ante las dos cámaras. El 18 lo hizo en un subcomité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, donde pidió una renovación a diez años para el banco y para el CTEP; el 26, ante el pleno del Comité Bancario del Senado.
El Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés) plantea la cuestión en dos tiempos: si el Congreso renueva la carta orgánica y, en ese caso, por cuánto tiempo y con qué condiciones. La historia reciente del banco muestra que el respaldo de los dos partidos, por sí solo, no siempre llegó a tiempo.
Cuatro años sin quórum
El 1 de julio de 2015, en medio de un enfrentamiento en el Congreso, la carta orgánica del EXIM caducó. El banco estuvo cinco meses sin autoridad para hacer negocios nuevos, hasta que fue reautorizado el 4 de diciembre de ese año. El 20 de julio de 2015, con la carta ya vencida, el directorio perdió además el quórum. Esa segunda parálisis duró mucho más que la primera.
Sin quórum, el banco solo podía aprobar operaciones de hasta u$s 10 millones cuando el plazo era de siete años o más, y ese es justamente el tipo de crédito que necesitan los grandes proyectos de infraestructura. La situación se extendió hasta el 8 de mayo de 2019, cuando el Senado confirmó a los nuevos directores: casi cuatro años. En 2018, según el informe de competitividad que el propio EXIM presenta ante el Congreso, el banco autorizó u$s 301 millones en operaciones de mediano plazo y ninguna de largo plazo.
Para un proyecto del tamaño de Argentina LNG, aquel EXIM era un banco cerrado.
La salida tampoco fue limpia. La carta orgánica volvió a vencer el 30 de septiembre de 2019. El Congreso la extendió por unas semanas mediante una ley presupuestaria transitoria y en diciembre aprobó la renovación por siete años que ahora termina.
La secuencia argentina
En este punto, la cuestión deja de ser un asunto de Washington. Argentina LNG ya tiene fecha para su decisión final de inversión: YPF, Eni y XRG la firmarán el jueves 26 de noviembre, cinco semanas antes del vencimiento. Pero la FID se tomará sobre cartas de intención. El crédito del EXIM necesita la aprobación del directorio del banco, algo que el propio Horacio Marín ubica en 2027.
Dicho de otro modo, el paso que convierte la hoja de términos en financiamiento comprometido está previsto para un período en el que, si el Congreso no actúa, el banco no tendrá autoridad legal para darlo. Lo mismo vale para el marco de u$s 7.000 millones, cuyo horizonte también es 2027. Y vale para los montos mayores que, según aseguró en Jujuy Katrien Hinderdael, la funcionaria del Departamento de Estado que encabezó la misión, ya se conversan para minería e infraestructura.
Una caída larga no es el escenario más probable. La reautorización tiene respaldo de los dos partidos y presión de la industria manufacturera, y en julio Jovanovic anunció que el banco volvió a dar ganancias por primera vez en casi una década. La actividad sigue a pleno: el 6 de octubre el EXIM anunció una garantía de u$s 547 millones para una fábrica de cables en Texas, y el 30 de septiembre, un financiamiento de u$s 468 millones para el fabricante de satélites Astranis.
Pero incluso una prórroga corta, como la de 2019, solo le pondría otra fecha al mismo problema. Los créditos que la Argentina negocia con el EXIM son de largo plazo, y hoy el horizonte legal del banco es más corto que el de los propios préstamos. Según el análisis que publicó Shale24 tras el lanzamiento del Corredor Andes-Atlántico, Argentina LNG es el proyecto del corredor que llegó con los papeles en orden, y su cronograma depende también de papeles que se firman en Washington.