La puesta en marcha de la unidad H2 II en el Complejo Industrial Luján de Cuyo marca un hito dentro del proyecto NEC B (Nuevas Especificaciones de Combustibles B), una de las iniciativas más relevantes de YPF para modernizar su sistema de refinación y alinear la producción con estándares ambientales internacionales.
Cuáles son los objetivo del proyecto NEC B
El proyecto NEC B busca adecuar el complejo mendocino a las nuevas especificaciones de calidad de combustibles, con foco principal en la reducción drástica del contenido de azufre en naftas y gasoil.
Una vez completado —con puesta en marcha plena prevista para 2026— permitirá que el 100% del gasoil producido cumpla con un límite de 10 ppm de azufre (partes por millón), uno de los estándares más exigentes a nivel global. Esta mejora reduce emisiones contaminantes, eleva la calidad del combustible y extiende la vida útil de los motores.
La unidad H2 II, inaugurada oficialmente en febrero de 2026, es pieza central de esta transformación: produce hidrógeno de alta pureza (más de 99,9%), insumo esencial para los procesos de hidrotratamiento (HDS / Hydrodesulfurization) que eliminan el azufre de los derivados.
La planta no solo abastece los procesos internos del complejo, sino que también inició la exportación de hidrógeno de alta pureza, fortaleciendo el perfil exportador y la competitividad del downstream de YPF.
El avance del proyecto involucra múltiples componentes: la construcción de nuevas instalaciones —incluidas la unidad H2 II y la SE33—, la adecuación de unidades existentes y la instalación de un reactor de gran porte (HG-D-3501, de 456 toneladas y 38 metros de longitud, montado en 2025).
En etapas previas se destacaron los módulos prefabricados por AESA (A-Evangelista SA) —de entre 24 y 30 metros de largo, 7,5 metros de ancho y 5 metros de alto— que integran estructuras, piping y equipamiento. Este esquema refleja un uso intensivo de prefabricación y modularización, clave para optimizar tiempos y logística en un entorno industrial de alta complejidad.
En los hechos, AESA, empresa de ingeniería, fabricación y montaje del grupo YPF, tuvo un rol protagónico al aportar experiencia en logística pesada, montaje electromecánico y coordinación técnica.
El proyecto demandó la articulación con la Gerencia de Proyectos Industriales de YPF, el personal del complejo, contratistas y proveedores, y genera empleo directo para alrededor de 500 personas, además de impulsar el desarrollo de pymes locales.
Como señaló Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF, “el trabajo coordinado de muchos equipos hoy se traduce en un resultado concreto”. El ejecutivo destacó que la transformación avanza cuando se alinean objetivos comunes con prioridad en seguridad operacional y excelencia técnica. Con este paso, YPF consolida su estrategia de elevar estándares, reducir el impacto ambiental y posicionar a la Argentina como productor de combustibles de clase mundial.