Felipe Bayón, CEO de GeoPark, dejó una definición que ordena su mirada sobre la Cuenca Neuquina.
"Vaca Muerta es una plataforma para crear valor, construir capacidades de largo plazo y trabajar con tecnología, eficiencia y disciplina operativa", planteó el ejecutivo, y sumó la pregunta que resume su apuesta: "¿por qué no traer parte de ese conocimiento para Colombia?".
La compañía de raíz latinoamericana que cotiza en Nueva York encara así una etapa donde el shale argentino funciona como algo más que un motor de producción: opera como fuente de aprendizaje transferible.
El punto de partida es concreto. En la entrevista "Entre crecimiento, transición y soberanía energética: la visión de Felipe Bayon" de la revista de Campetrol, la cámara sectorial colombiana, Bayón hace un análisis de los últimos meses.
GeoPark regresó a Vaca Muerta a fines de 2025, cuando cerró con Pluspetrol la compra de la participación operada en Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, dos áreas en la ventana de petróleo negro de Neuquén.
Sobre esa base, la firma presentó junto a Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) por más de u$s 1.000 millones, con la meta de escalar la producción de 1.500 a 20.000 barriles diarios en tres años.
La secuencia operativa ya está en marcha, con la primera fractura ejecutada y un plan que apunta a llevar la producción actual hacia los 5.000 a 6.000 barriles equivalentes por día hacia fin de año.
El ecosistema como activo
Bayón subraya que el mayor valor de la cuenca no se agota en la roca. "En Vaca Muerta estoy viendo una lección igual de importante: el ecosistema", afirmó, y describió el entramado de provincias, compañías, contratistas y equipos técnicos que trabajan de manera coordinada para potenciar el desarrollo. Esa arquitectura colaborativa es, para el ejecutivo, la pieza más difícil de replicar y la más valiosa de exportar.
"Colombia tiene recursos, tiene técnicos y tiene industria. Lo que necesitamos es construir bloques, perforación horizontal e infraestructura compartida de procesamiento y evacuación", detalló, en un mapa que calca la lógica con la que se ordena el desarrollo neuquino.
El destino de esa transferencia tiene nombre. Bayón apunta al Valle Medio del Magdalena, donde ve una oportunidad para recuperar el autoabastecimiento de gas de Colombia. El ejecutivo respaldó su tesis con una estimación que atribuyó a Jaime Checa, presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía: un potencial cercano a 4.600 millones de barriles de petróleo y 18 trillones de pies cúbicos de gas, que según esa proyección equivaldría a más de dos veces las reservas actuales de petróleo del país y nueve veces las de gas. "¿Por qué no vamos a mirar esto con rigor, con técnica y con visión de largo plazo?", planteó.
Un defensor del método
La apuesta descansa en una convicción técnica que Bayón expone sin rodeos.
"Soy un defensor del fracking porque he visto que, cuando se hace bien, con altos estándares ambientales, con manejo responsable del agua, con monitoreo, con transparencia, es una tecnología que puede desarrollar recursos de manera responsable", señaló, apoyado en lo que la industria construyó en Estados Unidos y en Argentina durante la última década.
Ese argumento tiene evidencia propia.
Entre 2020 y 2025, GeoPark redujo un 35% la intensidad de sus emisiones, de 14,3 a 9,3 kilos de CO₂ equivalente por barril, según informó la compañía. El resultado se apoyó en la electrificación del bloque Llanos 34, la puesta en marcha de una granja solar de 10 MW y un programa intensivo de gestión de metano que recortó esas emisiones un 86% en cinco años. La empresa cifró en torno a u$s 70 millones los ahorros generados y llevó la confiabilidad eléctrica por encima del 99%. "La pregunta no puede ser si producimos o no producimos; la pregunta es cómo producimos mejor", resumió Bayón.
Una cuenca que valida capacidades
El mercado viene acompañando la lectura. En enero, JP Morgan elevó el precio objetivo de la acción de GeoPark (NYSE: GPRK) de u$s 8,50 a u$s 11 y reiteró su recomendación "Overweight", con Vaca Muerta identificada como la plataforma central de crecimiento de la compañía. La señal refuerza una idea que atraviesa toda la intervención del ejecutivo: la cuenca neuquina cruzó el umbral que separa a una frontera de un modelo replicable, y un operador que volvió a ella ya la trata como capacidad para llevar a otras geografías.
Bayón lo formula como una responsabilidad de doble vía. "Estar en Vaca Muerta nos permite diversificar geográficamente, aumentar la producción y desarrollar nuevas capacidades técnicas y operativas", describió, antes de cerrar el círculo con Colombia: "hacia adelante, ese conocimiento también puede ser muy valioso". La cuenca que GeoPark eligió para retomar el crecimiento se perfila, en su visión, como la escuela desde la cual la compañía planea escribir su próximo capítulo.