Buena parte de la agenda energética que la Argentina construyó con Estados Unidos en el último año, desde el swap del Tesoro hasta la línea del EXIM para Argentina LNG y el Corredor Andes-Atlántico, se negoció con un Congreso que ahora cambia de manos. Los demócratas recuperaron el Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones de medio término, y con eso pasan a tener voz decisiva sobre varios de los instrumentos que Washington usa para financiar proyectos en Vaca Muerta y en el norte minero.
En el Senado, los demócratas arrebataron al menos siete escaños a los republicanos, incluidas victorias simbólicas en bastiones tradicionalmente rojos como Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Con una proyección de 54 escaños (algunos conteos apuntan a 55), la oposición supera con holgura el umbral de 51 necesario para la mayoría y anula el voto de desempate del vicepresidente J.D. Vance. Entre los ganadores figura Abdul El-Sayed, demócrata por Michigan, que se convierte en el primer senador musulmán en la historia del país.
En la Cámara de Representantes, los demócratas aseguraron al menos 255 de los 435 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para la mayoría. El líder demócrata Hakeem Jeffries anunció que usará la nueva mayoría para investigar a la Administración Trump y convertir a los comités del Congreso en un contrapeso del poder ejecutivo.
También se renovaron 36 gobernaciones. Entre los cambios más relevantes, Texas pasó a manos demócratas con la elección de Gina Hinojosa como primera gobernadora hispana del estado, mientras que Georgia, Iowa, Ohio, Pensilvania y Nuevo México también cambiaron de color político.
Para la Argentina, la secuencia importa tanto como el resultado. El nuevo Congreso asume en enero, pero la agenda bilateral tiene fechas antes. La carta orgánica del EXIM vence el 31 de diciembre y el proyecto que la prorroga por diez años sigue en el Comité Bancario del Senado desde febrero, de modo que su suerte depende de un Congreso saliente con pocas semanas de sesión, como detalló Shale24 en la previa de los comicios. El consorcio de Argentina LNG, a su vez, tiene previsto firmar su decisión final de inversión (FID) el 26 de noviembre.
Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham), estimó antes de la votación que el resultado no iba a definir la renovación del banco, porque las prórrogas anteriores salieron con gobiernos de los dos partidos, aunque anticipó que el trámite podría demorarse. En esa misma reunión con periodistas, Díaz contó que el EXIM evalúa llevar a u$s 10.000 millones su línea para la Argentina. El swap de u$s 20.000 millones corre por otro carril: se financia con el Fondo de Estabilización Cambiaria y el Tesoro puede usarlo sin aprobación previa del Congreso, aunque los demócratas ya lo tenían en la mira.

La nafta por encima de u$s 4 el galón fue el tema que definió la elección
El informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalla las implicancias de estas elecciones para el país. Sostiene que el impacto inflacionario en Estados Unidos fue el factor determinante de los resultados. Según el CEPA, el precio de la nafta trepó hasta u$s 4,27 por galón hacia fines de octubre, un incremento interanual del 52,7%, mientras que el diésel superó la barrera de los u$s 6. A pesar del debate interno sobre las resoluciones de poderes de guerra en el Senado, Estados Unidos mantiene su posición de exportador neto y asegura el abastecimiento a Europa y China.
El costo de la energía fue el eje central de la campaña. Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la nafta regular alcanzó los u$s 4,33 por galón en octubre de 2026 y se mantuvo por encima de los u$s 4 durante un récord de 158 días. El 22 de octubre, el promedio se ubicó en u$s 4,27 el galón, aunque en estados como California el precio superó los u$s 6,20.
El fusible fue la entrada de Estados Unidos en la guerra con Irán, a fines de febrero de 2026, que interrumpió los flujos petroleros a través del estrecho de Ormuz y desató una prima de guerra en los mercados internacionales. Antes del conflicto, el crudo cotizaba cerca de u$s 73 el barril. En octubre, el Brent osciló entre u$s 105 y u$s 116, con un máximo de u$s 116,72 el 23 de octubre. El WTI estadounidense, por su parte, se movió en el rango de u$s 95 a u$s 103, con un diferencial anormalmente amplio de más de u$s 13 respecto del Brent, una señal clara de que el mercado está pagando por riesgo geopolítico y en menor medida por escasez física de crudo.
La Administración de Información Energética (EIA) proyecta que el Brent promediará u$s 105 por barril en el cuarto trimestre de 2026, catorce dólares más que en su informe previo, bajo el supuesto de que los flujos desde Oriente Medio sigan restringidos.
El diésel, combustible clave para el transporte de mercancías, también presionó al alza la inflación de bienes de consumo. Incluso en los estados más baratos, se ubicó entre u$s 5,58 y u$s 5,83 el galón en octubre.
Las encuestas previas a la elección mostraban que el 64% de los estadounidenses desaprobaba la gestión económica de Trump y el 70% consideraba que manejaba mal la inflación. Bloomberg advirtió en las semanas previas que era probable que el presidente no reconociera una derrota, aunque hasta el cierre de esta edición no se habían reportado impugnaciones masivas.
En Vaca Muerta, el barril caro mejora los términos de intercambio
El mismo precio que castigó al oficialismo en las urnas es el que mejora las cuentas de la cuenca neuquina. Para el perfil exportador de Vaca Muerta, el escenario de precios internacionales elevados del petróleo y el gas representa una mejora importante en los términos de intercambio. Según datos oficiales, las exportaciones energéticas de la Argentina sumaron u$s 11.086 millones, con una suba interanual del 12,8%, mientras que las importaciones cayeron 18% y totalizaron u$s 3.271 millones. El Banco Central proyecta acumular reservas por unos u$s 14.000 millones y un saldo positivo de la balanza energética superior a los u$s 5.000 millones. El margen es amplio: con un barril cercano a u$s 70 ya se sostienen las proyecciones de crecimiento del shale, según analizó ante Shale24 Santiago Capdevila, de la consultora Empiria.
El centro de esta estrategia es Argentina LNG, el proyecto que impulsa YPF junto con la italiana Eni y XRG, el brazo internacional de ADNOC, la petrolera estatal de Abu Dabi. El 13 de agosto de 2026, YPF presentó formalmente la adhesión del megaproyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión acumulada de u$s 51.000 millones, la mayor iniciativa presentada hasta el momento en el marco del régimen de grandes inversiones del Gobierno de Javier Milei.
Argentina LNG prevé dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) frente al Golfo San Matías, en Río Negro, con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales de GNL, alimentadas por un gasoducto troncal de 48 pulgadas que ya tiene adjudicada su construcción. La primera etapa demandará entre u$s 29.000 y u$s 30.000 millones hasta 2031, cuando se espera iniciar las exportaciones. YPF estima que el proyecto podría generar ingresos por exportaciones cercanos a u$s 10.000 millones anuales durante dos décadas.
YPF acelera además la estructuración de un financiamiento privado de entre u$s 16.000 y u$s 18.000 millones para la primera etapa, que de concretarse sería el mayor crédito privado de la historia argentina para una obra de infraestructura energética. La búsqueda despertó ofertas de 47 entidades financieras por un monto equivalente a 2,4 veces lo requerido inicialmente. El cronograma prevé obras entre 2026 y 2030, con el objetivo de comenzar a exportar GNL en 2031.
El frente externo visto desde la Argentina
En el plano internacional, el Gobierno estadounidense enfrenta frentes abiertos que desafían su política exterior. La guerra con Irán y la tensión en Ormuz mantienen los costos de flete y los precios del crudo en niveles elevados, y el tablero se complejizó con las intervenciones en Venezuela y una crisis prolongada por el control de rutas estratégicas de suministro energético, en un marco de reordenamiento de las cadenas de valor.
Ahí entra el Corredor Andes-Atlántico, que lanzaron en Nueva York el canciller Pablo Quirno y el vicesecretario de Estado Christopher Landau. Juan José Carbajales de Paspartú afirma que la administración estadounidense lo concibió como una respuesta directa a la Belt and Road Initiative de China. Según su lectura, el acuerdo busca canalizar financiamiento estadounidense, vía EXIM y DFC, hacia infraestructura crítica en la Argentina, y lo presenta como un catalizador clave para megaproyectos de exportación como Argentina LNG.
El marco de financiamiento firmado con el EXIM proyecta hasta u$s 7.000 millones hacia 2027, con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) como segunda ventanilla. De ese total, u$s 6.000 millones corresponden a la propuesta del banco para Argentina LNG, el proyecto que lidera YPF en sociedad con Eni y XRG para producir y exportar GNL desde Vaca Muerta. El resto apunta a la minería: la idea, según Díaz, es destinar los u$s 1.000 millones restantes a obras del corredor para mover minerales a un costo menor que el del transporte por camión.
El éxito y la velocidad de ejecución de esos fondos dependen ahora de la nueva configuración del Congreso. Con los demócratas al mando de ambas cámaras, la continuidad de esta estrategia y el rol de figuras como el secretario de Estado Marco Rubio, que dejó su banca de senador por Florida para asumir la cartera, quedan supeditados a la voluntad legislativa de la oposición.
La Fed y el costo del crédito ponen límite al viento de cola
La Reserva Federal, presidida por Jerome Powell, mantuvo las tasas sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75% en su reunión más reciente y resistió la presión de Trump, que exige recortes más agresivos para estimular la economía. Powell, cuyo mandato expira en mayo de 2027, enfrenta una investigación criminal de la administración por la renovación de la sede de la Fed, una medida que el banquero central calificó de pretexto para ganar influencia sobre la política monetaria.
El nominado de Trump para suceder a Powell, Kevin Warsh, superó un obstáculo procedimental en el Comité Bancario del Senado, pero si su confirmación no se resuelve antes del recambio de enero quedará en manos de un Senado controlado por los demócratas, lo que siembra incertidumbre sobre su designación.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años tocó un máximo de 24 años (5,304%) a fines de septiembre, antes de moderarse hasta el 4,93% al 30 de octubre. La volatilidad de los rendimientos largos refleja la preocupación por el déficit fiscal estadounidense, cerca del 6% del PIB, una deuda pública proyectada en torno al 128% del PIB para 2028 y la enorme demanda de crédito de las tecnológicas (hyperscalers) volcadas a la infraestructura de inteligencia artificial.
La victoria demócrata puso a la política energética estadounidense en el centro de las tensiones por venir. Una Cámara y un Senado controlados por la oposición podrían frenar las iniciativas desregulatorias de Trump y usar los comités para investigar a la administración, y el control del Senado complica los nombramientos ejecutivos, incluido el futuro de la Reserva Federal con Warsh.
Para la Argentina, los precios internacionales elevados del petróleo y el gas son un viento de cola para las exportaciones de Vaca Muerta y para Argentina LNG, pero la incertidumbre política en Washington y el endurecimiento de las condiciones financieras globales bloquean, en la práctica, el acceso de los países emergentes al mercado de deuda voluntario. Una eventual baja de tasas de la Fed no se traduciría automáticamente en un alivio para la economía argentina: un escenario de incertidumbre global suele disparar la aversión al riesgo y presionar al alza el riesgo país.