Hattrick Energy quiere sostener su agenda de actividades en la provincia de Mendoza con un objetivo claro: la perforación y terminación de nuevos pozos para poner en producción reservas probadas en Lindero de Piedra Central.
El plan, una emisión de deuda por hasta u$s 10 millones, a 36 meses y tasa fija, para inyectar recursos en el bloque de petróleo convencional ubicado a 14 kilómetros de Malargüe, en la Cuenca Cuyana. La compañía ya tiene en marcha campañas de desarrollo anuales, recuperación secundaria e infraestructura de evacuación propia que entrega crudo directo a YPF.
Detrás del nombre hay una compañía joven para los estándares del sector, constituida en diciembre de 2017 bajo la conducción de su fundador Edmundo Marot, un ingeniero en petróleo con 25 años de recorrido en operadoras como GeoPark, Parex Resources, Petro Andina, Pioneer y Chevron.
De la evaluación a la explotación
El bloque cambió de naturaleza en marzo de 2023, cuando obtuvo la Declaración de Comercialidad y pasó de lote de evaluación a una concesión de explotación por 25 años. Ese viraje habilitó un desarrollo que la compañía financia, según su propia documentación, con los flujos del área y deuda incremental de mercado.
A diciembre de 2023, el prospecto de la Serie I registraba 30 pozos perforados, 16 de ellos en producción. A mayo de 2026, la operadora declara 21 pozos activos en Lindero de Piedra, más uno en el área identificada como CNV, y un caudal mensual de 4.598 metros cúbicos. Entre una foto y otra, dos campañas de desarrollo consecutivas: 5 pozos en 2024 y otros 5 en 2025, todos sobre el campo Central, perfilados como unidades de bajo costo y alto rendimiento.
En 2024 la compañía inició la inyección que abre la recuperación secundaria del yacimiento, el método que sostiene presión y caudal en campos convencionales maduros una vez agotada la energía natural del reservorio. La certificación de 2025 asignó u$s 281 millones a los 24 millones de barriles de reservas probadas más probables (2P) del campo Central, una valuación implícita cercana a u$s 11,7 por barril que fija el respaldo físico de la nueva deuda.
El circuito: planta, agua y punto de inyección a YPF
La planta de tratamiento de crudo amplió su capacidad y pasó de un esquema por lotes a uno continuo, para absorber el caudal incremental de los pozos nuevos. La compañía sumó además el tratamiento de agua, condición operativa de la secundaria.
El descargadero que Hattrick levantó junto a su socio, la Empresa Mendocina de Energía (Emesa), en Malargüe, descomprime la comercialización. Desde julio de 2024 esa terminal bombea crudo a la planta de rebombeo de YPF, en un punto de inyección que dista 17 kilómetros del bloque y empalma con el ducto que alimenta la Refinería Luján de Cuyo. La habilitación abrió la capacidad de colocación y asegura la salida por varios ejercicios. La operadora vende a YPF, Vista Energy, Pluspetrol y refinerías de Mendoza y Buenos Aires.
El recorrido societario explica el papel actual de la compañía. El bloque se adjudicó en agosto de 2014 a la UTE Emesa-Medanito, con Medanito en el 90% y Emesa en el 10%. En 2018 Medanito cedió su parte; Hattrick se quedó con ese 90% y tomó la operación. Hoy la UTE figura inscripta en Mendoza como Emesa Hattrick Energy Área Lindero de Piedra.
La apuesta encaja en un movimiento mayor: la reactivación del convencional cuyano. Tras el repliegue de YPF de los campos maduros mendocinos vía Plan Andes, los independientes tomaron la posta. Petróleos Sudamericanos aporta cerca del 25% de la producción provincial y Hattrick figura entre los oferentes de la última licitación por áreas convencionales.
La baja de retenciones a las áreas maduras de enero de 2026 mejoró la ecuación del segmento, donde el lifting cost y el corte de agua mandan sobre la rentabilidad. El bajo costo de los pozos nuevos no llega por la geología, sino por el re-uso de facilities ya amortizadas y por diseños de pozo acotados: la valuación de u$s 11,7 por barril 2P describe un activo que prioriza recobro antes que exploración.