Cómo queda el mapa geopolítica

Ormuz: la coalición que nadie confirmó y los dos escenarios que definen el precio del crudo argentino

Trump prometió anunciar esta semana que varios países acordaron escoltar buques por el Estrecho. Al día de hoy, ninguno lo confirmó. Para el upstream argentino, la diferencia entre que funcione y que no define precios de realización, balanza comercial y el timing del FID de Argentina LNG

Julián Guarino
por Julián Guarino 16 Marzo de 2026
16 Marzo de 2026
El domingo 15 de marzo, Donald Trump publicó que «muchos países afectados por el intento de cierre del Estrecho de Ormuz» enviarían buques
El domingo 15 de marzo, Donald Trump publicó que «muchos países afectados por el intento de cierre del Estrecho de Ormuz» enviarían buques

La tensa situación en el Estrecho de Ormuz generó volatilidad en los mercados energéticos. El domingo 15 de marzo, Donald Trump publicó en Truth Social que «muchos países afectados por el intento de cierre del Estrecho de Ormuz» enviarían buques de guerra junto a EE.UU. para mantener el paso «abierto y seguro». 

Pocas horas después, el Wall Street Journal reportó, citando funcionarios estadounidenses, que la administración planea anunciar «esta semana» que varios países ya acordaron formar una coalición de escolta. Los mercados abrieron el lunes con el Brent tocando u$s 106 por barril antes de ceder. Esa corrección intraday tiene una explicación simple: al momento de elaboración de esta nota, ninguno de los países que Trump mencionó había confirmado públicamente su participación.

¿Quién apoya la coalición en el Estrecho de Ormuz?

Trump nombró en su publicación a China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido como ejemplos de naciones que deberían enviar buques. Más tarde, a bordo del Air Force One, dijo haber «exigido a unos siete países» que se sumen. Las respuestas hasta ahora van del «no» al «tal vez, más adelante».

  • Japón: La primera ministra Sanae Takaichi dijo que el país «no ha tomado ninguna decisión al respecto» de enviar buques navales.
  • Alemania: El canciller Johann Wadephul se mostró escéptico, preguntando retóricamente si Berlín estaría «pronto activa en este conflicto» y respondió con un no.
  • Francia: Dijo estar trabajando en una posible misión internacional con socios europeos, asiáticos e India, pero condicionó cualquier participación a que las hostilidades hayan disminuido.
  • Reino Unido: Evalúa «intensamente» sus opciones junto a aliados, sin comprometerse.
  • China: Llamó a «todas las partes» a garantizar el suministro energético estable, sin pronunciarse sobre la coalición.

Sin embargo, India tomó un camino distinto: su canciller S. Jaishankar negoció directamente con Teherán el paso de dos buques gaseros con bandera india por el Estrecho. La diplomacia bilateral, al menos por ahora, rinde más resultados visibles que la coalición multilateral que Washington intenta armar.

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Una de las embarcaciones afectadas la última semana al intentar el paso por el Estrecho de Ormuz

¿Por qué el mercado energético se muestra semi silencioso?

El escepticismo de los aliados no es el único obstáculo. Analistas militares consultados por CBS News y otras cadenas mediáticas señalaron que antes de que cualquier operación de escolta comience, EE.UU. necesita degradar la capacidad iraní de colocar minas y lanzar misiles antibuque desde la costa. «No vamos a querer entrar al Estrecho si no estamos bastante seguros de que las amenazas fueron reducidas, en gran parte por los ataques aéreos», dijo Seth Jones, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, a ese medio. A su vez, el secretario de Energía Chris Wright reconoció que EE.UU. «simplemente no está listo» para iniciar las escoltas en este momento.

El escenario de fondo sigue siendo tenso. Irán atacó casi una docena de buques en las casi tres semanas transcurridas desde el inicio del conflicto, a fines de febrero. El nuevo líder supremo Mojtaba Khamenei declaró que el Estrecho permanecerá cerrado como palanca de negociación. Iraq ya recortó su producción en 1,5 millones de barriles diarios porque su almacenamiento está colmado sin poder exportar

La Agencia Internacional de Energía (IEA, del inglés International Energy Agency, Agencia Internacional de Energía) aprobó la mayor liberación de reservas estratégicas de su historia —400 millones de barriles— con impacto limitado: analistas del mercado la describieron como «una pistola de agua, no una bazuca». En ese marco, JPMorgan advirtió que si el cierre del Golfo se prolonga y los productores agotan su almacenamiento, el Brent podría escalar a u$s 120 por barril.

Implicaciones para Argentina: dos escenarios clave

Desde que comenzó el conflicto, el Brent pasó de alrededor de u$s 61 a moverse en el rango u$s 101-106 al 16 de marzo. Cada diez dólares de incremento sostenido en el precio del crudo equivale a aproximadamente u$s 1.300 millones adicionales en exportaciones argentinas anuales, según estimaciones de Daniel Dreizzen de la consultora Aleph Energy. El salto acumulado desde el inicio del conflicto —en torno a u$s 40-45 sobre la base previa— proyectaría, de sostenerse, un ingreso extra de divisas cercano a los u$s 5.200-5.850 millones anuales, estima Shale24 sobre esa fórmula. El presupuesto nacional 2026 fue diseñado con un Brent base de u$s 60 por barril: todo lo que esté por encima es ganancia no prevista para la balanza comercial energética.

  • Escenario A (Desescalada): La coalición funciona, el Estrecho se reabre en semanas y el conflicto desescala. Citigroup proyecta un retorno del Brent al rango u$s 80-90. El impacto es manejable para los productores locales. Una normalización de las rutas del Golfo Pérsico aliviaría la presión sobre el suministro de GNL de Qatar hacia Europa y Asia.
  • Escenario B (Bloqueo Prolongado): El Estrecho permanece bloqueado y la coalición no se materializa o llega tarde. El mercado enfrenta un ajuste de oferta que JPMorgan considera capaz de llevar el Brent a u$s 120. Para Argentina, ese contexto mejora aún más el precio de realización del upstream local y amplía el superávit de la balanza comercial energética en el corto plazo.

A mediano plazo, en cambio, refuerza el argumento central que YPF presenta a los financistas del Argentina LNG: en un mundo donde las rutas del Golfo son vulnerables, los compradores europeos y asiáticos tienen incentivos concretos para comprometerse en contratos de largo plazo con fuentes atlánticas estables. La disrupción de Ormuz, paradójicamente, es el mejor argumento de ventas que Vaca Muerta ha tenido en años.

La presentación de la Argentina Week, con la presencia de Marín, Mindlin y Bulgheroni
La presentación de la Argentina Week, con la presencia de Marín, Mindlin y Bulgheroni

El factor tiempo: limitaciones a corto plazo

Hay un elemento que limita cuánto de este escenario puede capturar Argentina en el corto plazo. En enero, el país produjo alrededor de 873.000 barriles diarios —la cifra más alta en 119 años de actividad hidrocarburífera— con Neuquén aportando 610.714 barriles diarios y Vaca Muerta explicando cerca de 590.000 de ellos, el 67% del total nacional. El 97% de la producción neuquina provino de desarrollos no convencionales. Es un triple récord que no tiene antecedentes en la historia del sector.

Y sin embargo, el volumen exportable tiene un techo. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que sumará 180.000 barriles diarios de capacidad de exportación, no entra en operación hasta julio de 2026. Hasta entonces, ningún precio del Brent puede mover ese límite logístico.

En ese contexto, la Decisión Final de Inversión (FID) del Argentina LNG —apuntada por YPF, ENI y XRG a la segunda mitad de 2026— deberá tomarse en el contexto directo de lo que resulte de Ormuz. Si el conflicto se resuelve antes del FID, los bancos evaluarán el proyecto con precios de GNL normalizados y sin la urgencia geopolítica que hoy refuerza el argumento de diversificación. Si sigue sin resolverse, el proyecto tiene viento a favor en el argumento comercial pero enfrenta incertidumbre sobre costos de construcción —fletes, acero, equipos— en un mercado global presionado.

Lo que se resuelva en el Estrecho esta semana, o la siguiente, no le cambia la geología de Vaca Muerta ni el ritmo de perforación en la Cuenca Neuquina. Pero sí le cambia el precio al que esos barriles y metros cúbicos se van a negociar cuando Argentina, por primera vez en décadas, tenga la infraestructura para colocarlos en escala en el mercado global.

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