El activo argentino se vende

Raízen llega a un acuerdo extrajudicial en Brasil con JPMorgan, BNP y sus bonistas: avanza en Argentina la negociación con Mercuria

La joint venture de Shell y Cosan está a horas de cerrar una reestructuración de deuda con acreedores que le exigieron una inyección de capital de hasta u$s 4.874 millones. El negocio argentino — rentable, con ventas creciendo — se vende igual. La refinería Dock Sud y las casi 900 estaciones Shell no fallaron. Simplemente están donde el dinero se puede conseguir más rápido

por Marina Cappiello 11 Marzo de 2026
11 Marzo de 2026
La refinería Dock Sud y las casi 900 estaciones Shell están en venta
La refinería Dock Sud y las casi 900 estaciones Shell están en venta

Hay una frase del consultor Nicolás Taiariol, especialista en Oil & Gas, que resume el problema con más precisión que cualquier balance: "La decisión no está explicada por el desempeño del negocio argentino, sino por una necesidad financiera global que obliga a monetizar activos aun cuando operan razonablemente bien."

El negocio local de Raízen creció 7,7% en ventas entre abril y diciembre de 2025 y dejó una ganancia de u$s 238 millones. No importa. La refinería Dock Sud y las casi 900 estaciones Shell están en venta. La causa hay que buscarla en São Paulo, no en Buenos Aires.

Raízen es el resultado de una de las apuestas más ambiciosas de la industria energética latinoamericana: la fusión en 2011 de las operaciones de combustibles de Shell en Brasil con el gigante azucarero Cosan, bajo la premisa de que el etanol de caña —y luego el etanol celulósico de segunda generación— sería el combustible de transición que el mundo necesitaba. Durante una década, la lógica funcionó. 

Brasil es el mayor productor y exportador de azúcar del mundo, y Raízen construyó sobre esa base una red de más de 6.200 estaciones de servicio, además de su presencia en Paraguay y Argentina, más de 1.000 tiendas de proximidad y plantas de bioenergía que la convirtieron en una referencia global del sector.

Sin embargo, el problema llegó con las inversiones en etanol celulósico: plantas de altísimo costo que procesaban el bagazo de caña para producir un combustible de segunda generación más limpio. El mercado no convalidó la apuesta con la demanda esperada.

 Los precios del azúcar y del etanol atravesaron ciclos desfavorables. Los márgenes se comprimieron. Y la deuda acumulada por la expansión —que hoy asciende a u$s 14.234 millones— quedó sin el flujo de caja necesario para sostenerla.

La deuda, los bancos y las cartas

El deterioro se aceleró en los últimos dos ejercicios. En el período abril-diciembre de 2025, Raízen registró pérdidas globales de casi u$s 3.800 millones. El último trimestre fiscal fue el peor: cerca de u$s 3.000 millones en rojo, seis veces más que el trimestre anterior.

 Las agencias de calificación no tardaron en reaccionar: Fitch rebajó la nota crediticia primero a “B” y luego, el mismo día, a “CCC”. S&P Global hizo lo propio y la llevó a “CCC+”. En el universo del crédito corporativo, esa calificación significa una cosa: riesgo de default inminente si no se actúa.

Los acreedores actuaron. En la última semana de febrero, un grupo que reúne a tenedores de bonos y bancos acreedores envió dos cartas a Cosan y Shell —los accionistas que controlan el 44% cada uno— exigiendo una inyección de capital sustancial y significativa. Entre los firmantes: JPMorgan, Bank of America, BNP Paribas, Sumitomo, Crédit Agricole, Banco do Brasil, Santander, Itaú Unibanco y Bradesco, además del representante de los bonistas, el banco Moelis.

El monto exigido: hasta u$s 4.874 millones. El déficit de financiamiento total estimado supera los u$s 4.900 millones.

La respuesta no fue inmediata ni coordinada. Cosan, que atraviesa sus propias dificultades financieras, tiene capacidad limitada para responder: comprometió 500 millones de reales (unos u$s 95 millones). Shell asumió una posición más activa y comprometió 3.500 millones de reales (unos u$s 670 millones). La brecha financiera sigue siendo considerable. 

De ahí la reestructuración extrajudicial: la firma busca abrir un período de 90 días de suspensión de pagos para negociar conversión de deuda en capital y extensión de vencimientos.

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La firma busca abrir un período de 90 días de suspensión de pagos para negociar conversión de deuda en capital y extensión de vencimientos.

Argentina: el activo rentable que se vende primero

En ese contexto, la operación argentina de Raízen tiene una lógica que no es industrial sino financiera. La compañía ingresó al país en 2018 pagando u$s 950 millones por los activos downstream de Shell e invirtió u$s 715 millones en modernizar la refinería Dock Sud, la tercera más grande de Argentina, con capacidad de 101.000 barriles diarios.

Con la liberación de precios de combustibles de la actual gestión, el valor de los activos aumentó. El negocio mejoró. Y paradójicamente, esa mejora es lo que los vuelve vendibles: un activo en problemas no consigue comprador; un activo rentable, sí.

La operación incluye Dock Sud, casi 900 estaciones Shell —cerca del 19% del mercado nacional de combustibles—, una planta de lubricantes, terminales terrestres y bases de abastecimiento aeroportuario. El valor estimado oscila entre u$s 1.000 y u$s 1.600 millones. El propio CEO Nelson Gomes habló de una expectativa superior a 10.000 millones de reales (más de u$s 1.700 millones).

Mercuria: el comprador que ya tiene un pie en Vaca Muerta

El grupo que más avanza en la negociación es Mercuria Energy Group, firma suiza de trading energético que en Argentina es accionista de Phoenix Global Resources, petrolera con operaciones en Vaca Muerta junto al empresario José Luis Manzano. La oferta ronda los u$s 1.400 millones pero las fuentes sostienen que el precio se ubicaría por debajo de los u$s1.200 millones.

Vitol, otro gigante del trading energético global, compite con una propuesta cercana a u$s 1.600 millones. CGC, la petrolera de Eduardo Eurnekian, también figura entre los interesados.

Si Mercuria se queda con los activos, el resultado sería una integración vertical: el mismo grupo que extrae crudo no convencional en la Cuenca Neuquina controlaría la refinería que puede procesarlo y la red de estaciones de servicio que lo distribuye al consumidor final.

El CEO Nelson Gomes apunta a cerrar la transacción antes de fin de año. La reestructuración extrajudicial daría a Raízen el oxígeno financiero para ordenar su balance, con la venta de los activos en Argentina como uno de los pilares del plan.

Lo que queda claro, en cualquier escenario, es lo que señaló Taiariol: el problema nunca estuvo en este lado del río.

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