A 25 kilómetros al norte de Rosario, sobre la ruta nacional 11 y con salida directa al Paraná, la refinería que YPF fundó en 1938 entra en una fase nueva de su existencia industrial. El predio cuenta con destilería, planta de despacho de combustible, parque de tanques, planta de asfalto y un puerto de gran envergadura sobre la Hidrovía Paraná-Paraguay. Lleva siete años sin actividad productiva.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, recorrió el predio que es la base de Santa Fe Bio, la sociedad 50/50 entre la petrolera y Essential Energy Holdings (EEH) que apunta a transformar la planta inactiva en una biorrefinería con tecnología modular Honeywell.
La inversión proyectada es de u$s 400 millones, se ejecuta en 37 meses y se financia mayoritariamente vía project finance estructurado por YPF con bancos internacionales. La operación está dentro del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
El producto: SAF para exportar
El producto principal es SAF, (Sustainable Aviation Fuel), combustible de aviación sostenible elaborado a partir de aceites vegetales usados, grasas animales y residuos orgánicos.
El secundario es HVO, gasoil renovable con propiedades similares al diésel para navegación marítima. La capacidad agregada proyectada llega a 220.000 toneladas anuales en combinado SAF, HVO y coproductos, equivalente a cerca de 1,5 millones de barriles SAF anuales, capacidad que ubicaría a Santa Fe Bio entre las plantas SAF de mayor escala de América Latina y la posicionaría en el rango medio del universo global de productores HEFA, dominado hoy por Neste, World Energy y TotalEnergies.
Los equipos llegan desde Italia. Los primeros embarques aterrizaron en el primer trimestre de 2026 y la construcción del primer módulo arrancó en abril. La estructura se monta sobre un campo de 67 hectáreas aledaño al predio histórico. La entrada en producción está prevista entre 2027 y 2028.
Mientras se monta la planta, el predio ya opera.
Desde diciembre, Santa Fe Bio recibe, consolida y embarca materia prima para otras biorrefinerías del mundo desde su puerto sobre el Paraná. Es una unidad de negocio en sí misma, antes incluso de que la planta arranque.
Essential Energy: el socio que opera la planta
Essential Energy Holdings está especializada en biocombustibles de primera y segunda generación, con más de 20 años operando plantas en Sudamérica y Europa. Tiene operaciones en Italia, Colombia, Estados Unidos, Bahrein y Uruguay. Su cartera de clientes incluye a Shell, Axion, Eni, Trafigura y Q8.
El CEO es Federico Pucciarello, rosarino, que conoce a YPF de cerca. La licencia Honeywell del proyecto se gestó a partir de un contacto comercial de 2017, durante una misión que el empresario integró junto al entonces gobernador santafesino Miguel Lifschitz. El detalle no es trivial. La negociación con YPF se cerró tras varios meses de discusión técnica y financiera y termina ubicando a Essential en una posición rara: socio paritario en propiedad, controlante en operación. El control, operación y mantenimiento de Santa Fe Bio estará a cargo de la firma, pese a la sociedad 50/50 con la petrolera estatal.
La ventana global y por qué YPF no quiere competir con biocombustibles locales
En la última Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, Marín fue específico: "Estamos a punto de formar YPF Bio, pero vamos a hacer SAF para exportación, no queremos competir con los biocombustibles".
La frase no es decorativa. Excluye a Santa Fe Bio del mercado doméstico de bioetanol cordobés y biodiesel santafesino y la coloca en un mercado de premium regulatorio internacional donde los mandatos europeo, británico y estadounidense corren más rápido que la oferta.
La capacidad mundial de SAF está corta. Según la Agencia Internacional de la Energía, los proyectos en etapas avanzadas "cubrirán apenas 2% a 4% de la demanda de combustible de aviación al 2030", muy por debajo del 10% que reclama su escenario de cero neto.
El mandato ReFuelEU obliga a las aerolíneas europeas a llegar al 6% de mezcla SAF en 2030 y al 70% en 2050. El SAF Grand Challenge de los Estados Unidos apunta a 3.000 millones de galones anuales en 2030, con menos de 2% cubierto hasta el momento. El Reino Unido ya pide 2% en 2025, 10% en 2030 y 22% en 2040.
Resultado de la asimetría entre demanda obligada y oferta disponible: precios SAF entre dos y cuatro veces por encima del jet fuel fósil. Según los especialistas consultados por Shale24, Argentina entra con feedstock barato, aceites usados, grasas animales del cordón frigorífico, residuos del polo aceitero. Y un puerto que conecta directo con la Hidrovía.
Marín apunta a vender en San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Europa y los Estados Unidos. La ventana se cierra entre 2028 y 2030, cuando entren las plantas grandes de los Estados Unidos, los Países Bajos y China.