El noroeste de Europa está viviendo la mayor avalancha de gas natural licuado desde el invierno de la crisis energética 2022-2023. El índice EGPTNLE, que mide en tiempo real los arribos a Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Francia y Alemania, marcó esta semana 276 puntos equivalentes: el nivel más alto desde enero de 2023 y un aumento del 85% desde los mínimos de principios de 2025.
Alexander Stahel, inversor suizo especializado en commodities, lo dijo sin rodeos: “LNG inflows into North Western Europe are absolutely ripping”. Traducido al lenguaje de la calle: Las entradas de GNL al noroeste de Europa están absolutamente descontroladas. Los modelos meteorológicos coinciden en un diciembre y enero 1-2°C más fríos que el promedio en la franja Londres-París-Berlín-Amsterdam. Los almacenamientos están llenos al 95-97%, récord para noviembre, pero ya comenzaron los retiros netos liderados por Alemania y Francia.
El arbitraje entre Henry Hub (3,10 USD/MMBtu) y TTF spot (12,2 €/MWh ≈ 43 USD) es el más jugoso desde 2022: más de 7-8 dólares de ganancia neta por millón de BTU después de pagar licuefacción, flete y regasificación. Los barcos estadounidenses desvían rumbo a Europa antes que a Asia sin pensarlo dos veces.
Resumen en 5 puntos clave de lo que está ocurriendo ahora mismo:
- Volumen diario más alto desde la crisis 2022-2023: 276 puntos EGPTNLE (≈ récord histórico).
- Terminales al límite: Rotterdam GATE, Zeebrugge, Dunkirk, Isle of Grain y South Hook entre 95% y 100%.
- Estadod Unidos ya cubre más del 55% del GNL europeo (máximo histórico).
- Rusia cayó debajo del 12% de la cuota de mercado en Europa.
- Pronóstico invierno más frío más inventarios que empiezan a bajar; de todas maneras el rally recién comienza.
Estados Unidos, con Cheniere, Venture Global y las nuevas trenes de Golden Pass, es el gran ganador. Qatar y Australia suben envíos, pero no pueden competir con la flexibilidad yankee. Rusia coloca sus cargueros de Yamal y Sakhalin en Asia con descuentos dolorosos. Para los proyectos canadienses este es el argumento definitivo que necesitaban para avanzar en 2026-2027.
Tres años después del shock ruso, Europa sigue estructuralmente corta de gas y paga lo que haga falta para no volver a congelarse. Mientras no entren nuevas regasificadoras relevantes (Wilhelmshaven 2 recién en 2027) y mientras no haya más gasoductos desde Noruega o Argelia, el precio marginal lo seguirá fijando un barco estadounidense cruzando el Atlántico. El invierno 2025-2026 apenas arranca. Y el gráfico que todos miran sigue subiendo sin techo a la vista.