A través del decreto 509/26, el Gobierno de Río Negro otorgó tres concesiones de explotación no convencional de hidrocarburos (CENCh) a TanGo Energy, la empresa fundada y dirigida por Pablo Iuliano. El objetivo de la compañía es consolidar los bloques convencionales y apuntalar el shale rionegrino con nuevos pozos en el borde Este de Vaca Muerta.
Iuliano explicó el plan de TanGo Energy en una rueda de prensa, en la que participó Shale24, donde reveló que el primer paso es hacer cuatro pozos para expandir la frontera de Vaca Muerta en Río Negro, dar un salto de 60 mil barriles por día en cinco años y considera presentar una propuesta para el RIGI Upstream y así sumar esa producción a la exportación.
“Estamos explorando, de alguna manera, el el el borde Este de Vaca Muerta y abriendo fronteras, porque creemos en el potencial de Vaca Muerta en en Río Negro. Entonces, nos pusimos a trabajar con todo el equipo técnico junto con la Provincia para diseñar el mejor plan posible para desriskear esta zona”, dijo iuliano al periodismo.
"Desde septiembre, cuando tomamos el control de la compañía, lo primero que hicimos, además de ordenar todo el convencional, fue empezar a trabajar en nuevas oportunidades que le dieran crecimiento a la compañía", señaló. TanGo iniciará con un plan piloto de cuatro pozos, con una inversión de u$s 66 millones, en estas tres CENCh.
“Si ese piloto es exitoso, nos abre la puerta para construir una compañía de 60 mil barriles por día, fundamentalmente con con destino de exportación. Tenemos la base convencional, en la cual seguimos trabajando y buscando cómo eficientizar cada barril de convencional, y el futuro de crecimiento para la compañía está en la producción no convencional", detalló.
Se postularán para el RIGI Upstream
La geología de la zona es conocida, hay yacimientos que fueron explorados en el pasado e incluso han atravesado la roca Vaca Muerta, además de que cerca hay pozos de otras compañías que aportan información pública. Es así que si bien el compromiso con el Gobierno de Río Negro es hacer los pozos en 2027, están evaluando iniciar los primeros dos este año en Charco del Palenque.
“Después tenemos cinco años para ejecutar el piloto y mi expectativa es comenzar con el desrisking mucho antes, tratar de acelerar eso, y trabajar fuerte para poder presentar un proyecto RIGI porque el tamaño está, de alguna manera, la escala de las tres CENCh nos permite presentar un proyecto”, adelantó.
Si el piloto es exitoso, describió Iuliano, la compañía necesitará invertir entre 200 y 250 millones de dólares por año para construir la plataforma de exportación de 60 mil barriles por día. Eso implicaría, entre otras tareas, realizar campañas de perforación de entre 10 y 15 pozos por año.

Presencia en toda la cuenca neuquina
La compañía tiene áreas en Río Negro pero también en Neuquén y Mendoza, donde el perfil es convencional pero también existe un potencial shale que quieren explorar viendo la experiencia de empresas como YPF y Quintana Energy. "Estamos abriendo la puerta de Vaca Muerta a las provincias vecinas, o a la zona más de borde de la cuenca neuquina, siempre en la ventana de petróleo y con bajo contenido de gas", indicó.
TanGo tenía concesiones convencionales y la legislación, hasta 2028, les permitió solicitar una CENCh con un plan piloto y un estudio de factibilidad técnica. Además, los títulos de las concesiones que estaban en manos de Vista fueron cedidas definitivamente a TanGo. "Era algo que iba a suceder, pero al adelantarse muestra la confianza que se tuvo en lo que teníamos haciendo", apuntó Iuliano.
Además, la empresa es socia en un área en Río Negro operada por Pan American Energy que también es CENCh: Loma Guadalosa. Allí, tal como informó Shale24, PAE mantiene la operatoría con el 52%, Continental Resources Argentina S.A.U. ingresa con el 13% y Tango Energy Argentina conserva el 35%.
Las áreas las operaba Petrolera Aconcagua hasta que entró en crisis, con TanGo asumiendo la responsabilidad en septiembre. La empresa fundada por Iuliano, con su experiencia tanto en Tecpetrol como YPF, implica la reactivación de 150 pozos, muchos de ellos parados, en todas las áreas que les va a permitir incrementar, con intervención de equipos de workover y pulling, un 20% la producción de petróleo convencional.