Análisis

Tensiones entre EE.UU. e Irán: el Impacto del conflicto y la opinión de Nakhle, Brusuelas y Popal

Analistas especializados en energía y mercados financieros han compartido en las últimas horas sus perspectivas en la plataforma X, destacando no solo los riesgos inmediatos, sino también proyecciones a mediano plazo que incluyen escenarios de inflación persistente, fortalecimiento del dólar estadounidense y beneficios asimétricos para productores como Estados Unidos y los países de la OPEP+

Redacción - Oil&Gas 28 Febrero de 2026
28 Febrero de 2026
Planta y refinería en Teherán de la empresa estatal de petróleo iraní
Planta y refinería en Teherán de la empresa estatal de petróleo iraní

En el contexto de la reciente escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, caracterizada por ataques aéreos conjuntos y amenazas de represalias, el sector energético mundial se enfrenta a un panorama de volatilidad extrema

El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo global y el 20% del gas natural licuado (GNL), emerge como un punto de vulnerabilidad crítica que podría desencadenar disrupciones en la cadena de suministro, elevaciones en los precios y reconfiguraciones en los flujos comerciales internacionales. 

Analistas especializados en energía y mercados financieros han compartido en las últimas horas sus perspectivas en la plataforma X, destacando no solo los riesgos inmediatos, sino también proyecciones a mediano plazo que incluyen escenarios de inflación persistente, fortalecimiento del dólar estadounidense y beneficios asimétricos para productores como Estados Unidos y los países de la OPEP+.

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Los países miembros de la OPEP

La Dra. Carole Nakhle, CEO de Crystol Energy y secretaria general del Arab Energy Club, enfatiza que los mercados ya habían incorporado una alta probabilidad de conflicto, con el foco principal no en la pérdida directa de barriles iraníes —que representan alrededor del 4% de la producción global—, sino en las posibles represalias contra infraestructuras energéticas en productores vecinos como Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos

Según Nakhle, cualquier disrupción en el Estrecho de Ormuz amplificaría la volatilidad, considerando que este canal transporta cerca del 25% del flujo mundial de petróleo y el 20% del GNL. Ella proyecta que, en un escenario de escalada limitada, los precios del Brent podrían ajustarse rápidamente, pero advierte sobre la preocupación en los estados del Golfo por misiles y vulnerabilidades en instalaciones clave, lo que podría prolongar la inestabilidad más allá de los próximos meses. Además, resalta el timing político: con las elecciones intermedias en EE.UU. aún lejanas, las acciones actuales minimizan costos electorales, permitiendo que los mercados se estabilicen antes de las votaciones.

El impacto en los países aliados

Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM US y miembro del panel de pronósticos de The Wall Street Journal, ofrece una visión cuantitativa sobre las implicaciones comerciales. Brusuelas señala que Irán exporta alrededor de 3 millones de barriles por día (mb/d), con China absorbiendo el 80% de estos volúmenes, lo que posiciona a Pekín como el actor más vulnerable en caso de interrupciones prolongadas. 

Aunque EE.UU. ha alcanzado la independencia energética, sus aliados en Europa y Japón dependen fuertemente de estos flujos, lo que podría impulsar flujos de capital hacia activos en dólares, yenes y francos suizos como refugios seguros. Refiriéndose a precedentes, menciona que durante la guerra de 12 días en 2025, los precios del petróleo subieron un 15%. 

Sin embargo, proyecta que una prueba real para la OPEP+ —con capacidad ociosa de 2-3 mb/d en Arabia Saudita y 1.5 mb/d en los EAU— podría llevar a un aumento en la producción para mitigar déficits, potencialmente estabilizando precios en el rango de u$s80-90 por barril si el conflicto no se extiende más allá de las próximas semanas.

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Popal argumenta que el surgimiento de precios del petróleo beneficiaría directamente a industrias estadounidenses como la energía y la defensa

Roshana Popal, exanalista senior del Consejo de Seguridad Nacional de Afganistán y experta en regulación financiera, proporciona un desglose técnico de los efectos macroeconómicos diferenciales. Popal argumenta que el surgimiento de precios del petróleo beneficiaría directamente a industrias estadounidenses como la energía y la defensa, fortaleciendo el dólar mediante flujos de capital entrantes y mejorando el balance comercial de EE.UU., que ya es uno de los mayores productores mundiales con más de 13 mb/d. 

En contraste, economías importadoras como China —el mayor comprador de crudo iraní—, Europa e India enfrentarían presiones inflacionarias, debilitamiento monetario y costos manufactureros elevados, potencialmente reduciendo su crecimiento del PIB en 0.5-1.5% anual si los precios se mantienen por encima de $100 por barril. Para los estados del Golfo, como Arabia Saudita y Catar, prevé beneficios netos en ingresos por exportaciones, pero con riesgos de inestabilidad regional que podrían erosionar la confianza inversionista. Globalmente, anticipa un aumento en la inflación general, con bonos y metales preciosos como oro apreciándose, mientras que equities y criptomonedas sufren caídas del 5-10% en el corto plazo.

Agar Capital, gestor de portafolios en Seeking Alpha, se centra en la dimensión logística y su traducción a presiones inflacionarias. Según este analista, el Estrecho de Ormuz maneja diariamente unos 16 millones de barriles, y tensiones militares —incluso sin cierre total— podrían ralentizar el tráfico marítimo, elevar costos de seguros en un 20-50% y reducir el suministro efectivo, alimentando expectativas de inflación que limitarían la flexibilidad de bancos centrales para recortes de tasas. Proyecta que, en un escenario base, el crudo Brent podría escalar a u$s80-90, con impactos en el DXY (índice del dólar) y el S&P 500, donde niveles de soporte clave se probarían ante un "risk-off" generalizado. A mediano plazo (6-9 meses), ve oportunidades para el shale estadounidense, hiperrentable por encima de $80, pero advierte que una prolongación del conflicto podría derivar en una recesión global si los commodities se mantienen elevados.

Finalmente, los analistas de Bankr, especializados en infraestructuras financieras y mercados, actualizan su outlook ante la transición de tensiones a conflicto de alta intensidad. Bankr estima que un cierre del Estrecho de Ormuz generaría un déficit inmediato de 20 mb/d —el 20% del consumo global—, impulsando precios del Brent y WTI a u$s120-150 por barril en el corto plazo, y potencialmente a u$s180-200 si la disrupción se prolonga. Esto anularía cualquier caso bajista previo, recomendando posiciones largas en energía pero con bajo apalancamiento debido a la volatilidad. Proyecta un impacto económico global con una reducción del 1.5% en el PIB mundial, inflación galopante y un giro hacia refugios como oro y bitcoin, que históricamente actúan como coberturas en inestabilidad geopolítica. Enfatiza que pipelines alternativos en Arabia Saudita y EAU no mitigarían el shock, forzando reruteos costosos y desequilibrios en cadenas de suministro.

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