Guyana, Permian y la recompra de acciones

La cena con Mark Nelson, la confesión de Wirth y la previa a la presentación: por primera vez, Vaca Muerta se metió en el relato global de Chevron

Vaca Muerta ya le gana a Permian en la roca: lo que Chevron pone a prueba con u$s 13.800 millones es el marco regulatorio. No es capital comprometido: es una opción. En la mirada de la firma, el RIGI permite sentar a la Argentina en la mesa donde la compañía reparte las inversiones globales

por Martin Oliver 3 Junio de 2026
3 Junio de 2026
Durante la Argentina Week, este año en Nueva York, el canciller Quirno compartió una cena con Mark Nelson, VP Chevron
Durante la Argentina Week, este año en Nueva York, el canciller Quirno compartió una cena con Mark Nelson, VP Chevron

Dos capítulos, una historia. Por un lado, la presentación de resultados de Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron. Por otro, la cena del canciller Pablo Quirno con Mark Nelson, VP de la firma. 

Pero mandan los números. 

El costo de equilibrio de El Trapial compite con los mejores plays del mundo. Lo dijo Wirth, a su manera. 

Y lo refrendó con la apuesta. El dato es que, en la mirada del ejecutivo, el RIGI existe para borrar la prima de riesgo de superficie. El credo de Chevron es que el régimen RIGI se mantenga por 30 años y acompañe una extensa campaña.

Parte de esto se vio el 1 de mayo, en la presentación por los resultados del primer trimestre. Allí Mike Wirth hizo una lista. 

Enumeró los “crudos propios” que alimentan el sistema de refinación de Chevron y, entre Tengiz, Guyana, Permian y Venezuela, nombró a la Argentina. 

Era la primera vez que Vaca Muerta figuraba en el relato global de la compañía al mismo nivel que sus activos insignia. 

Un mes más tarde, esta semana, la petrolera presentó una adhesión al RIGI por u$s 13.800 millones para desarrollar El Trapial. Y entre las dos fechas hay una distancia que ordena toda la historia y que incluso va algunas semanas, para atrás.

Mike Wirth
Mike Wirth, junto a Daniel Yergin, en el CERA Week

En aquella presentación, la Argentina entró por la puerta del shale, no por la del capital. Wirth la citó como una de las fuentes de petróleo waterborne que la compañía mueve por el mundo para capturar margen entre el upstream y sus refinerías. 

El crudo liviano de Vaca Muerta, exportable, ya sirve a una maquinaria de integración global. Pero, como es de esperar, un barril en el manifiesto no es lo mismo que una línea en el presupuesto.

Lo que vino después en esa misma presentación lo dejó claro. Durante más de una hora, los analistas de Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley y Bank of America preguntaron por dónde se inyectarían los recursos presupuestados: Permian, Venezuela, el shale de Bakken, el gas del Mediterráneo Oriental, la exploración. 

Nadie preguntó por la Argentina en la ronda, y la conducción de la firma tampoco mencionó, en particular, su intención de presentar el proyecto al RIGI.

Un presupuesto que la compañía decidió no agrandar

Esa ausencia no es casual: el tablero de Chevron está congelado por decisión propia. 

La directora financiera, Eimear Bonner, repitió que Chevron no cambia su marco de asignación de capital ni sus rangos. El presupuesto de inversión 2026 es de u$s18.000 a 19.000 millones, el piso de la guía. 

Las prioridades, en orden, son el dividendo, en su año 39 consecutivo de aumentos; la inversión más eficiente; el balance; y las recompras, de u$s 2.500 a 3.000 millones por trimestre.

La disciplina es tan estricta que ni el contexto la mueve. Con el Brent por encima de los u$s 100 por el conflicto en Medio Oriente, y con la palanca del Permian a mano, Wirth aclaró que no puede ni quiere acelerar: prefiere administrar ese yacimiento por flujo de caja antes que por volumen, y dijo que mantiene el rumbo sin cambios. Las metas a 2030, un alza de más del 10% en flujo de caja libre y en ganancias por acción, las ancló en "activos que ya operan hoy". El dato es que El Trapial no es uno de ellos.

La previa de la Argentina Week

En el Argentina Week, el canciller argentino Pablo Quirno había mantenido una reunión con Mark Nelson, vicepresidente ejecutivo de Chevron, donde, entre otras cuestiones, se había conversado del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) como el proyecto clave para escalar las exportaciones de shale oil.

Quirno, uno de los funcionarios de la comitiva que acompañó al presidente Milei junto a empresarios y gobernadores, había conversado sobre los avances del oleoducto con el representante de Chevron, inversor en Vaca Muerta como socio de YPF en el yacimiento Loma Campana y con la concesión propia en el norte neuquino El Trapial.

Hay que recordar que Chevron es parte del consorcio liderado por YPF que está a cargo de la obra considerada una pieza central para la próxima etapa de crecimiento exportador del shale argentino. El grupo de inversores lo completan Pan American Energy, Vista, Shell, Pampa Energía, Pluspetrol y Tecpetrol. Además, la provincial neuquina Gas y Petróleo de Neuquén (GyP) se suma como accionista Clase B. 

VMOS al 60%
En el Argentina Week, el canciller argentino Pablo Quirno había mantenido una reunión con Mark Nelson, vicepresidente ejecutivo de Chevron, donde, entre otras cuestiones, se había conversado del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) como el proyecto clave para escalar las exportaciones de shale oil

La roca no está a prueba, el RIGI refuerza

Para algunos analistas, por estas horas conviene desandar un malentendido.

La duda de Chevron no es si Vaca Muerta sirve. Sobre la roca, El Trapial-Este ya compite. Según Rystad Energy, el costo de equilibrio de los mejores bloques de la formación ronda los u$s 40 por barril en boca de pozo, y la productividad normalizada de sus pozos, ajustada por longitud de rama e intensidad de fractura, iguala o supera a la del Permian. La geología ya pasó el filtro.

El problema siempre estuvo arriba de la tierra. Perforar en Neuquén cuesta todavía entre 30% y 40% más que en Midland; la salida del crudo depende de una infraestructura de exportación que recién se termina; y el riesgo argentino, control de cambios, repatriación de utilidades e inestabilidad fiscal, sumó durante años una prima que empujó al barril local por debajo de la línea de corte. Contra el deepwater de clase mundial de Guyana o el ciclo corto del Permian, esa prima alcanzaba para dejar a la formación afuera.

Ahí entra el RIGI, y entra como herramienta financiera, no como gesto. Treinta años de estabilidad fiscal, acceso a divisas y arancel cero a la importación de equipos: el régimen está diseñado para borrar esa prima de superficie. Por eso los u$s13.800 millones no son una apuesta a la roca, que ya gana. 

Son una apuesta a que el marco regulatorio se mantenga durante tres décadas. Chevron no está evaluando la formación. 

La apuesta argentina, vista desde la sala del capital

Con ese marco, la cifra se lee distinto. Equivale a casi tres cuartas partes de un año entero de inversión global de Chevron, pero se reparte a lo largo de la vida del proyecto, no en un ejercicio. No es capital comprometido: es una opción. El RIGI abarata sentar a la Argentina en la mesa donde la compañía reparte el dólar, en el margen. 

Y en esa mesa el rival no es solo Guyana ni Permian. Es la recompra de acciones. Con un flujo de caja libre proyectado por encima de u$s 30.000 millones hacia 2030 y recompras de hasta u$s 3.000 millones por trimestre, cada dólar que va a un pozo en Neuquén es un dólar que no vuelve al accionista. El Trapial-Este tiene que ganarle no a un yacimiento, sino a la caja. Su única ventaja, la que Guyana no le ofrece a Chevron, es que la compañía lo opera al 100%.

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