El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy un acuerdo con las autoridades interinas de Venezuela, encabezadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, para la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo crudo de alta calidad previamente sancionado.
En una publicación en su red Truth Social, Trump detalló que este crudo se venderá a precios de mercado en Estados Unidos. Él supervisará personalmente los ingresos generados para garantizar que se destinen al beneficio del pueblo venezolano y a los intereses estadounidenses.
El transporte se efectuará mediante buques tanqueros directamente a puertos de descarga en territorio norteamericano, bajo la supervisión inmediata del secretario de Energía, Chris Wright. Este volumen representa aproximadamente el equivalente a dos o tres días del consumo diario promedio de petróleo y derivados en EE.UU., que ronda los 20 millones de barriles, según datos de la Administración de Información Energética.
El anuncio se produce en el contexto de la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas especiales Delta Force, con apoyo de la CIA. Maduro fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y otros delitos. La operación incluyó bombardeos selectivos y dejó decenas de víctimas, incluyendo personal cubano y venezolano.
Tras la captura, el Tribunal Supremo de Justicia venezolano designó a Delcy Rodríguez —exvicepresidenta ejecutiva y figura clave del chavismo— como presidenta interina. Rodríguez juró el cargo el 5 de enero ante la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, y decretó siete días de duelo nacional por las víctimas de la intervención estadounidense.Aunque Rodríguez ha denunciado la acción como un "secuestro" y una "agresión militar bárbara" que viola la soberanía, ha mostrado disposición a cooperar en ciertos aspectos.
En declaraciones, enfatizó que "ningún agente externo gobernará Venezuela" y que su liderazgo se basa en principios independientes, aunque Trump ha advertido que cualquier falta de cooperación podría tener consecuencias graves.
El acuerdo petrolero forma parte de una estrategia más amplia de Washington para reconstruir la industria venezolana, que posee las mayores reservas probadas del mundo (303.000 millones de barriles) pero cuya producción ha caído a alrededor de 1,1 millones de barriles diarios debido a sanciones y falta de inversión.Empresas estadounidenses como Chevron —la única con licencia activa— ya han enviado al menos 11 buques tanqueros a puertos venezolanos para cargar crudo. Fuentes indican que otras majors están preparadas para invertir miles de millones en rehabilitar infraestructura deteriorada, a cambio de acceso prioritario.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha subrayado el uso de sanciones y presión militar para asegurar el cumplimiento, mientras Trump ha afirmado que EE.UU. mantendrá un rol directivo en la transición venezolana.Reacciones internacionales
Países como China, Rusia y Cuba han condenado la intervención como ilegal y violatoria del derecho internacional. La ONU debate la legitimidad de la operación, y analistas destacan el desafío que representa para el orden global basado en reglas.