Gran entusiasmo despertó ayer el acuerdo entre YPF y ENI para la exploración del bloque offshore OFF-5 en Uruguay, un hito que podría redefinir el mapa energético del Cono Sur si las prospecciones resultan exitosas. Es que la asociación entre ambos players abre un abanico de oportunidades en una zona con gran potencial exploratorio debido a las similitudes del otro lado del Atlántico.
Los grandes descubrimientos de las últimas décadas en Namibia, Angola y Brasil reavivaron el interés de los majors globales por nuevos proyectos en estas nuevas latitudes. Un potencial hallazgo en la plataforma marina uruguaya podría ser visto como un "Game Changer" porque confirmaría la similitud geológica entre las cuencas del margen africano —Namibia y Angola— y las del margen sudamericano —Uruguay y Argentina— y reduciría drásticamente la incertidumbre exploratoria en los bloques adyacentes de la Cuenca Argentina Norte (CAN), donde YPF es un actor clave.
Esto le permitiría a YPF acelerar nuevas inversiones para perforar pozos sobre la plataforma marina argentina, donde mantiene 6 bloques en fase exploratoria.
Namibia, una historia de “paciencia geológica”
El desarrollo de la Cuenca Orange es una narrativa de persistencia y “paciencia geológica” que abarcó varias décadas de exploración infructuosa antes de alcanzar el éxito masivo. Durante los años ‘90 y 2000, la región fue considerada un "desierto geológico" de bajo potencial. Compañías como Chevron y Norsk Hydro habían realizado perforaciones sin resultados comerciales significativos, lo que llevó a una retirada generalizada de la mayoría de los majors.
El desafío principal residía en la complejidad de encontrar trampas y reservorios efectivos en un margen pasivo muy profundo. El cambio crucial comenzó a gestarse a finales de los 2000 y principios de los 2010, cuando HRT (una empresa brasileña) y otras compañías especializadas en aguas profundas iniciaron nuevos estudios sísmicos 3D de alta resolución. Estos estudios permitieron identificar estructuras geológicas más profundas y complejas, mejorando la comprensión de los sistemas petroleros activos.
El verdadero punto de inflexión llegó en la década de 2020 con la entrada de los actuales players dominantes, impulsados por la mejora en la tecnología de perforación ultraprofunda y una nueva interpretación de los datos sísmicos. TotalEnergies y Shell lideraron la nueva fase exploratoria. El anuncio del descubrimiento de Graff-1 por Shell a principios de 2022 y, poco después, el mega-hallazgo de Venus-1 por TotalEnergies cambiaron la percepción de la cuenca de la noche a la mañana.
Estos dos descubrimientos, con miles de millones de barriles estimados en recursos, confirmaron que la Cuenca Orange poseía rocas madre, reservorios y trampas de clase mundial, validando la exploración en aguas ultraprofundas. El riesgo exploratorio se desplomó, provocando una avalancha de interés.
Tras estos éxitos, el mapa de players en Namibia se reconfiguró rápidamente. Además de Shell y TotalEnergies, la portuguesa Galp se sumó al éxito con el hallazgo de Mopane en 2024, confirmando la extensión hacia el norte de la provincia petrolera. Otras compañías como Chevron, Rhino Resources y Woodside Energy adquirieron bloques, buscando replicar los resultados de los pioneros. La velocidad con la que las empresas se movilizaron desde el primer descubrimiento (2022) hasta el tercer gran hallazgo (2024) es un testimonio del enorme potencial y de la madurez de la tecnología offshore.
Argentina y Uruguay: ¿nuevos players offshore regionales?
Al igual que Namibia en los ‘90 y 2000, los márgenes de Argentina y Uruguay se exploraron históricamente con resultados mixtos. El pozo Argerich-1 en Argentina fue un hito de aprendizaje clave, similar a los primeros pozos de Namibia que sentaron las bases para las nuevas interpretaciones sísmicas. Perforado por Equinor y sus socios a aproximadamente 311 km de Mar del Plata, fue el primer pozo de aguas ultra-profundas de Argentina. Aunque resultó "seco", los datos geológicos obtenidos son invaluables.
El driver principal de la inversión actual en los bloques argentinos (CAN-100, etc.) y el uruguayo OFF-5 es la convicción de que las mismas formaciones geológicas que albergan los mega-yacimientos Venus y Graff en la Cuenca Orange están presentes en la Cuenca de Punta del Este y la Cuenca Argentina Norte, debido a la historia compartida del rifting del supercontinente Gondwana.
La asociación de YPF con ENI en Uruguay y la presencia de Equinor y Shell refleja el mismo patrón de Namibia: la entrada de majors con la experiencia y el capital para manejar el riesgo exploratorio ultraprofundo. El éxito en el OFF-5 uruguayo, si ocurre, actuaría como el "Graff-1" sudamericano, reduciendo el riesgo para Argentina de manera inmediata y desencadenando una segunda ola de interés global y licitaciones, tal como ocurrió en Namibia.
Para ser considerados actores de peso (como Brasil, Noruega o Estados Unidos en el Golfo de México), Argentina y Uruguay combinados tendrían que alcanzar un plateau de producción sostenido de, al menos, 500.000 a 1.000.000 bbl/d. Los estudios sobre el potencial de la Cuenca Argentina Norte sugieren que esto es geológicamente posible a largo plazo, pero requeriría múltiples mega-descubrimientos.