En un movimiento que acelera la internacionalización de los recursos energéticos argentinos, YPF ha intensificado sus diálogos con gigantes petroleros del Medio Oriente para incorporar socios clave en su ambicioso proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL).
Según pudo saber Shale24, la petrolera estatal busca diversificar su base de inversores y mitigar riesgos financieros en el desarrollo de Argentina LNG, la iniciativa centrada en la explotación de Vaca Muerta.
El foco principal de las negociaciones recae en ADNOC, la compañía nacional de petróleo de los Emiratos Árabes Unidos, cuya unidad XRG ha manifestado un interés concreto por unirse al consorcio. Fuentes cercanas a YPF revelan que la entidad emiratí ha solicitado detalles precisos sobre las condiciones de participación, incluyendo equidad accionaria y compromisos operativos.
Esta aproximación no es casual: ADNOC, con su vasta experiencia en proyectos de licuefacción y exportación, representa un aliado ideal para escalar la capacidad productiva del yacimiento neuquino hacia mercados asiáticos y europeos, donde la demanda por GNL sigue en ascenso.
Paralelamente, Saudi Aramco, el coloso saudita, mantiene rondas de discusión activas con la directiva de YPF. La visita reciente a Buenos Aires del CEO Amin Nasser, en el marco de un foro organizado por JP Morgan, sirvió como catalizador para profundizar estos lazos.

Aramco, que explora diversificaciones más allá del crudo, ve en Vaca Muerta una oportunidad para securizar suministros de gas a largo plazo, alineándose con su estrategia de transición energética.
El proyecto Argentina LNG, la fase 1, contempla la construcción de un gasoducto de evacuación desde Neuquén hasta la costa de Río Negro, donde se instalarán dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) de 6 millones de toneladas por año cada una —las de mayor envergadura a nivel mundial—. Complementan esta infraestructura plantas de tratamiento de gas y buques especializados.
El acuerdo con la italiana Eni
Ya en octubre, YPF selló un acuerdo técnico con ENI, la multinacional italiana, para avanzar en la fase de ingeniería detallada de 12 millones de toneladas anuales, con opción de expansión a 18 millones incorporando a Shell. Este pacto marca un hito en la maduración del esquema.
Desde el punto de vista financiero, el emprendimiento demanda una inyección monumental: entre 25.000 y 30.000 millones de dólares en obras de infraestructura, más 15.000 millones en exploración upstream y un esquema de financiamiento proyectado en 20.000 millones vía project finance.
La decisión final de inversión (FID) se vislumbra para el segundo trimestre de 2026, momento en que se activará la búsqueda formal de fondos. Estas cifras no solo reflejan la escala del desafío, sino también el potencial para generar divisas equivalentes a 15.000 millones de dólares anuales en exportaciones, fortaleciendo la balanza comercial argentina.
Analistas destacan que la irrupción de capitales del Golfo Pérsico podría desbloquear no solo recursos, sino también transferencias tecnológicas en eficiencia operativa y sostenibilidad ambiental, aspectos cruciales para competir en un sector cada vez más regulado por estándares globales de emisiones.
Mirando hacia adelante, el CEO de YPF, Horacio Marín, emprenderá un viaje clave a Abu Dabi la próxima semana para la conferencia ADIPEC, donde se espera un anuncio preliminar sobre la incorporación de un nuevo socio. Este foro, uno de los más influyentes en la industria energética, podría catalizar compromisos formales y atraer a offtakers adicionales, como majors estadounidenses.