Construir un oleoducto no alcanza.
Para que el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) funcione desde el arranque, YPF necesita tener el crudo listo antes de que el ducto esté tendido. Esa es la lógica detrás de la campaña de perforación que el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, detalló esta semana en Houston, en el marco de la CERAWeek by S&P Global: no se trata de crecer por crecer, sino de sincronizar la producción con la infraestructura de evacuación que avanza entre Añelo y la costa de Río Negro.
La compañía ya incorporó un rig adicional y opera hoy con 13 equipos en la Cuenca Neuquina. La hoja de ruta prevé sumar nuevos perforadores en julio, agosto y diciembre, con lo cual la flota totalizará entre 17 y 18 equipos hacia fin de año. El objetivo es cerrar diciembre con una producción neta de 250.000 barriles diarios, frente a los 200.000 barriles diarios netos actuales, según declaraciones del propio Marín.
No es un dato nuevo para los lectores de Shale24. En una entrevista concedida en exclusiva a este medio en diciembre pasado, desde su despacho en la Torre YPF, Marín ya había anticipado que la compañía incorporaría equipos de perforación a lo largo de 2026 como condición necesaria para abastecer el oleoducto exportador. Lo que la CERAWeek aportó fue el cronograma preciso y la aritmética detrás de la decisión.
Los números detrás del esfuerzo
Para dimensionar lo que implica la campaña, Marín recurrió a una cuenta que llamó «números verduleros»: la producción de YPF decae naturalmente alrededor de 60.000 barriles diarios hacia diciembre si la empresa no perfora. Sin esa perforación, la compañía pasaría de 200.000 a 140.000 barriles. La campaña de rigs tiene que recuperar primero esos 60.000 y agregar 50.000 encima, todo en el segundo semestre, cuando los nuevos equipos estén operativos.
Vale la pena leer ese número en contexto.

YPF cerró 2025 con una extracción shale de 204.000 barriles diarios, según los resultados del cuarto trimestre presentados ante inversores en febrero. La meta de 250.000 para diciembre implica un salto de casi 25% sobre esa base en doce meses, en un año en que la compañía también está completando la salida de sus campos convencionales. El costo de perforación bajó a u$s 4.000 por metro —un nivel que, según Marín, ubica a YPF en la vanguardia del sector local— y ese dato no es menor: es lo que hace viable una campaña tan intensiva sin comprometer los retornos.
La concentración del esfuerzo en la segunda mitad del año tampoco es casual. Es cuando los nuevos equipos estarán listos y, más importante, cuando el VMOS debería estar en condiciones de recibir crudo.
El oleoducto y sus plazos
El VMOS registra un avance de obra del 54% y completó recientemente el cruce subfluvial del río Negro, uno de los tramos de mayor complejidad técnica del proyecto. El oleoducto tiene una extensión de 437 kilómetros hasta la terminal portuaria de Punta Colorada, en Río Negro, y una puesta en marcha temprana prevista para el tercer trimestre de 2026 con una capacidad inicial de 190.000 barriles diarios, según la información pública del consorcio VMOS S.A. La exportación plena llegaría en el tramo final del año o en el arranque de 2027. Para financiar la construcción, el proyecto obtuvo en 2025 un préstamo sindicado de u$s 2.000 millones.
La ecuación es clara: los rigs de julio y agosto tienen que estar produciendo para cuando el oleoducto abra la válvula. Los de diciembre alimentarán la rampa de crecimiento que sigue.
El respaldo externo
Desde Houston llegó también una validación que Marín no dejó pasar. El CEO de Chevron, Mike Wirth, elogió públicamente el nuevo marco político argentino y el potencial del shale neuquino en la apertura de la conferencia. «Se va consolidando Argentina como un país proveedor de energía que nunca lo fue», dijo Marín al ser consultado. «Lo hace más masivo. Antes yo sabía lo que él pensaba. Ahora lo escuchan todos».
El comentario tiene peso concreto por lo que Chevron representa en el VMOS: la compañía norteamericana es uno de los siete socios del consorcio que financia y construye el oleoducto, junto a YPF, Pan American Energy (PAE), Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol y Shell Argentina. El elogio de Wirth no es solo geopolítica: es la señal de que el capital que ya apostó sigue apostando.