En un momento clave para la modernización del sistema eléctrico argentino, marcado por el crecimiento sostenido de la demanda y la necesidad de aliviar cuellos de botella históricos, la Secretaría de Energía avanza en la preparación del pliego para la licitación de AMBA I, la primera gran obra de transmisión bajo un esquema de concesión íntegramente privada y sin aporte fiscal del Estado.
Así lo anticipó la secretaria de Energía, María Tettamanti, quien estimó que la convocatoria se lanzará durante el primer cuatrimestre de 2026. “Esperamos lanzar la licitación durante el primer cuatrimestre del año próximo”, afirmó Tettamanti en diálogo con la prensa, durante un evento de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de las Energías Renovables (CEA).
El proyecto AMBA I contempla la construcción de más de 500 kilómetros de líneas de alta tensión para reforzar el abastecimiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra cerca del 40% de la demanda eléctrica nacional.
Bajo el nuevo modelo, el privado ganador se encargará de la inversión total, la construcción, operación y mantenimiento, recuperando su capital una vez que la obra esté operativa a través de un canon tarifario pagado por los usuarios beneficiados del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Al finalizar la concesión, las instalaciones pasarán al Estado a valor cero.
Detalles técnicos principales de AMBA I Longitud total de líneas +500 km Voltaje principal 500 kV y 220 kV Objetivo principal Reforzar ingreso y distribución en AMBA; aliviar sobrecargas en nodos críticos (Rodríguez, Ezeiza, Plomer, etc.) Nuevas estaciones transformadoras 3-4 (500/220 kV y ampliaciones) Capacidad adicional estimada +3.000-4.000 MVA Beneficios esperados Reducción de pérdidas técnicas, mayor confiabilidad y habilitación de nueva generación Inversión estimada > US$ 1.000 millones (pendiente confirmación oficial) Plazo de concesión 15-20 años (con O&M incluido) Recuperación de inversión Canon tarifario en MEM
“Se están diseñando todos los instrumentos necesarios para que el sector privado vea fiable el pliego”, enfatizó Tettamanti, destacando el acompañamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el diseño de garantías y puntos clave del pliego para generar previsibilidad y atraer inversores.
Esta licitación marca un hito: será la primera bajo el régimen aprobado en 2025 mediante la Resolución 311/2025, que definió tres obras prioritarias para concesión privada —AMBA I, la línea 500 kV Río Diamante – Charlone – O’Higgins (para evacuar renovables de Cuyo y Comahue) y la 500 kV Puerto Madryn – Choele Choel – Bahía Blanca (integración patagónica)—.
Todas forman parte de un megaplan de 16 proyectos con más de 5.600 km de líneas en 132 y 500 kV, destinado a resolver sobrecargas, reducir generación ineficiente y habilitar mayor incorporación de renovables al SADI.
El cambio de paradigma —pasar de financiamiento estatal o multilateral a inversión privada pura— responde a la emergencia energética declarada en 2023 y al Plan de Contingencia 2024-2026, que identificó nodos críticos tras años de desinversión. En el AMBA, donde los picos de demanda veraniegos siguen siendo un desafío pese a avances como la reciente licitación de baterías AlmaGBA, AMBA I promete mayor confiabilidad y eficiencia.
Fuentes de la Secretaría de Energía celebran la señal: “Es un paso hacia la predictibilidad que el privado necesita para comprometer capitales grandes”, comentan.