Un nuevo reporte de Wood Mackenzie proyecta un alza del 195% respecto a 2019.
El mundo demanda 110 gigavatios por año y los fabricantes solo pueden producir entre 60 y 70. La brecha no se cierra antes de 2028. Argentina tiene 25.100 MW de generación termoeléctrica instalada y depende de los mismos proveedores.
El precio de las turbinas de gas natural llegará a u$s 600 por kilovatio a fin de 2027, un alza del 195% respecto a 2019, según un nuevo reporte de Wood Mackenzie. Detrás de esa cifra hay una ecuación sin solución rápida: el mundo pide 110 gigavatios de equipos por año y los fabricantes solo pueden producir entre 60 y 70 GW. La brecha no se cierra antes de 2028.
El mercado atraviesa lo que Aurora Tenorio, analista senior de Supply Chain de Wood Mackenzie, describió como un «desplazamiento estructural»: las decisiones de proyecto ya no las determina la economía del combustible sino la estrategia de procurement. Con libros de pedidos vendidos hasta 2029-2030 y lead times de hasta 6 años, reservar el equipo pasó a ser el primer paso de cualquier desarrollo de nueva capacidad, no el último. El CEO de Siemens Energy, Christian Bruch, lo confirmó en febrero de 2026: las conversaciones comerciales activas ya se están dando sobre fechas de entrega de 2029 y 2030.
La IA como acelerador de una crisis preexistente
La escasez de turbinas no es nueva, pero el boom de inteligencia artificial la llevó a otro nivel. Wood Mackenzie proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos crecerá un 96% entre 2026 y 2031, convirtiendo a la IA y la expansión cloud en la fuente de nueva carga de mayor crecimiento del sistema eléctrico estadounidense. Esa demanda es firme, continua y no tolera interrupciones, exactamente el perfil de consumo que solo la generación térmica a gas puede satisfacer de manera confiable en el corto plazo.

El proyecto SB Energy Portsmouth Powered Land Project muestra con números concretos hasta dónde llega la presión sobre los fabricantes: una instalación de 9,2 GW anunciada en febrero de 2026, con una inversión de u$s 33.000 millones, que en su fase inicial requiere entre 24 y 30 turbinas heavy-duty. Un solo proyecto de ese tamaño consume la producción anual de un fabricante mediano.
Los tres grandes fabricantes, GE Vernova, Siemens Energy y Mitsubishi Heavy Industries, concentran más del 70% de la capacidad global y anunciaron expansiones: GE Vernova elevará su producción de 55 a entre 70 y 80 unidades por año desde 2026; Siemens Energy comprometió u$s 1.000 millones para ampliar plantas en EE.UU., y su backlog escaló a €146.000 millones en el primer trimestre de su año fiscal 2026; Mitsubishi Heavy apunta a duplicar su capacidad en dos años. Aun así, la firma Jefferies estima que la capacidad disponible para nuevos contratos no superará los 19 GW en 2028 y recién llegará a 76 GW en 2030. El alivio no es inmediato.

Lo que esto significa para Argentina
Argentina opera cerca de 25.100 MW de capacidad termoeléctrica instalada, la mayor fuente de generación firme del sistema, según datos de CAMMESA al tercer trimestre de 2025, y los mismos fabricantes que abastecen a EE.UU. proveen los equipos locales. En un mercado donde los pedidos se colocan con hasta 6 años de anticipación y los precios subirán un 195% respecto a 2019 según Wood Mackenzie, cualquier proyecto de nueva generación térmica que no tenga el equipo ya comprometido enfrenta demoras y costos crecientes.
Esa presión sobre precios y plazos llega en un momento en que Argentina impulsa nueva capacidad a gas para respaldar el crecimiento de renovables intermitentes y satisfacer la demanda de grandes cargas industriales y de infraestructura digital. Pero en el mercado global de turbinas, la ventana para colocar pedidos con entrega antes de 2030 se está cerrando.
El reporte de Wood Mackenzie llega, además, en un momento en que Argentina avanza en proyectos de GNL cuya infraestructura de licuefacción también compite por equipos con los mismos fabricantes. El cuello de botella en la cadena de suministro de turbinas no distingue entre electrificación y licuefacción: es un problema de manufactura global.