El 68% de los dólares que ingresarán a la Argentina bajo el amparo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) provendrán exclusivamente de la minería.
Este dato, que surge de los planes de inversión presentados por gigantes como Lundin Mining, Rio Tinto y Glencore, posiciona al sector no sólo como un actor relevante, sino como el garante absoluto del superávit comercial y la acumulación de reservas para la próxima década.
Desde una perspectiva técnica, este predominio se explica por el "ticket" de entrada que exigen los proyectos asociados a la minería metalífera de clase mundial. A diferencia de otros sectores industriales, este tipo específico de minería requiere inversiones de capital que oscilan entre los u$s200 y los u$s9.000 millones.
Proyectos de cobre como Los Azules en San Juan o Taca Taca en Salta no sólo demandan infraestructura masiva, sino que garantizan un flujo de exportaciones que, una vez operativos, no dependen de la volatilidad climática ni de ciclos de consumo interno, sino de la demanda inelástica de las potencias tecnológicas por metales críticos.
Blindaje jurídico y flujo de caja, las claves del negocio
La importancia de que el 68% de la inversión del RIGI sea minera reside en la naturaleza del régimen. El RIGI otorga una estabilidad tributaria por 30 años, una ventana de tiempo que encaja perfectamente con el ciclo de vida de una mina de pórfido.
Para los analistas de negocios, la clave del éxito radica en el artículo que permite la libre disponibilidad de divisas. Tras tres años de exportaciones, las compañías podrán disponer del 100% de los dólares generados, lo que elimina el "riesgo de atrapamiento de capital" y reduce el costo de financiamiento internacional, permitiendo que Argentina compita de igual a igual con otras jurisdicciones sudamericanas de alto desarrollo minero como Chile y Perú.
Este flujo de inversión masiva tiene un impacto directo en el superávit comercial. Se proyecta que para 2030, la entrada en producción de los activos incentivados por el RIGI elevará las exportaciones mineras desde los actuales u$s4.000 millones a una cifra cercana a los u$s12.000 millones anuales. Este salto del 300% en la generación de divisas podría al país financiar su crecimiento sin las históricas crisis de balanza de pagos.

Uno por uno, los "RIGIs mineros"
Al 22 de enero, hay 4 proyectos mineros aprobados y otros 9 aún en evaluación.
Los ya aprobados son:
- Gualcamayo (San Juan): es el proyecto más reciente en ver aprobada su solicitud de adhesión al RIGI. El objetivo es extender la utilidad de la mina de oro para producir unas 120 mil onzas de oro anuales durante un período mínimo de 17 años a través del desarrollo de su Proyecto Carbonatos Profundos. La inversión comprometida es de u$s665 millones, de los cuales alrededor de u$s50 millones estarán destinados a la exploración geológica.
- Rincón (Salta): bajo la titularidad del gigante anglo-australiano Rio Tinto, recibió la aprobación para su desarrollo en la provincia de Salta. Con una inversión de u$s2.724 millones, es el proyecto aprobado con la mayor inversión comprometida. La compañía implementará tecnología de Extracción Directa de Litio (DLE), una innovación técnica que optimiza la recuperación del mineral y reduce el impacto hídrico en comparación con los métodos de evaporación tradicionales. El estado operativo de este proyecto es avanzado, y su adhesión al RIGI garantiza la estabilidad necesaria para ejecutar los complejos cronogramas de construcción en la Puna, consolidando a Salta como un nodo minero de alta eficiencia y confiabilidad para inversores institucionales.
- La minería del cobre también dio un salto cualitativo con la aprobación del proyecto Los Azules, operado por McEwen Copper (Andes Corporación Minera S.A.) en la provincia de San Juan. Este desarrollo prevé un desembolso de u$s2.672 millones para la construcción de una de las minas de cobre más grandes y ambientalmente responsables del mundo. Técnicamente, el proyecto destaca por su compromiso con la minería verde, utilizando lixiviación en pilas y tecnologías de bajo consumo de agua, elementos que fueron determinantes para su validación bajo los estándares del RIGI. La envergadura de esta inversión subraya el retorno de Argentina a la escena global del cobre, un mineral crítico para la transición energética y la electrificación de la flota vehicular mundial.
- Hombre Muerto Oeste (Catamarca): de la empresa Galán Lithium S.A., está situado en el Salar del Hombre Muerto en la provincia de Catamarca. La compañía se comprometió a una inversión inicial de u$s217 millones para producir carbonato de litio de alta pureza. Este proyecto se distingue por la excelente calidad de sus salmueras y su bajo nivel de impurezas, lo que reduce los costos de procesamiento químico y aumenta el margen operativo. Su integración al RIGI permite a Galán Lithium acelerar las etapas de construcción y puesta en marcha, proyectando las primeras exportaciones para finales de 2026, lo que dinamizará la economía regional de Catamarca.
Quedan pendientes de evaluación:
- Pachón (San Juan): liderado por la multinacional Glencore, se alza como la inversión individual más ambiciosa de todo el RIGI con u$s9.533 millones, proyectando la construcción de una mina de cobre de clase mundial con una vida útil superior a los 25 años que posicionaría a la Argentina como uno de los 10 principales productores globales del metal rojo.
- Agua Rica - MARA (Catamarca): también bajo la órbita de Glencore pero en Catamarca, destaca por su innovador modelo de economía circular al integrar un yacimiento de cobre y oro de alta ley con la infraestructura existente de la antigua mina Alumbrera, optimizando así la huella ambiental y acelerando los tiempos de puesta en marcha mediante una inversión de u$s3.806 millones.
- Vicuña (San Juan): es uno de los desarrollos mineros más prometedores y de mayor escala en la historia reciente de nuestro país, consolidando a la cordillera sanjuanina como un hub cuprífero de clase mundial. Es por eso que BHP y Lundin Mining lo postularon al régimen especial para Proyectos Estratégicos de Exportación a Largo Plazo (PEELP), comprometiéndose a una inversión de u$s2.000 millones. El proyecto integra los depósitos Josemaría y Filo del Sol, ubicados principalmente en la provincia de San Juan, con extensiones cercanas a la frontera con Chile. Con recursos que lo posicionan entre los 10 mayores depósitos de cobre no desarrollados a nivel global —más de 13 millones de toneladas de cobre medido e indicado, 32 millones de onzas de oro y 659 millones de onzas de plata—, Vicuña representa el mayor descubrimiento greenfield de cobre en los últimos 30 años.
- Cauchari-Olaroz (Jujuy): es uno de los proyectos que mayor cantidad de litio producen, pero Ganfeng Lithium busca su ampliación para consolidarlo como una de las operaciones de litio más grandes de la región, por su capacidad instalada de producción. La compañía también postuló a su proyecto Mariana, en Salta, pero fue rechazado para su adhesión al RIGI.
- Sal de Oro (Salta): Posco busca invertir u$s633 millones para integrar tecnología coreana de punta en el procesamiento de salmueras de litio, asegurando una pureza apta para el mercado de vehículos eléctricos.
- Sal de Vida (Catamarca): el proyecto se distingue por la implementación de tecnologías de evaporación de alta eficiencia para producir carbonato de litio de grado batería con altos estándares de sostenibilidad internacional. Rio Tinto compromete una inversión de u$s818 millones.
- Diablillos (Salta): se destaca por ser uno de los depósitos de plata y oro sin desarrollar más importantes de la región, ofreciendo un perfil de rentabilidad sólido gracias a su geología de alta ley y métodos de extracción optimizados. Para esto, Abra Silver prevé invertir u$s500 millones.
- Veladero (San Juan): con u$s380 millones Barrick y Shandong Gold buscan extender la vida útil de una de las minas de oro más emblemáticas del país mediante la optimización de sus valles de lixiviación y sistemas de gestión de recursos.
- Arenas de cercanías (Río Negro): es el único de los "RIGIs mineros" que no corresponde a un proyecto de minería metalífera, pero su desarrollo podría cambiar para siempre la ecuación de costos a los operadores de Vaca Muerta. El proyecto es un joint venture entre Minera del Mojotoro y Minera Orosmayo que planean invertir u$s232 millones para transformar la logística de la cuenca neuquina, proveyendo arenas de fractura de alta calidad producidas localmente (Provincia de Río Negro), lo que reduciría significativamente los costos operativos de los pozos no convencionales.


