Mendoza cruzó la cordillera para vender su agenda minera.
El gobernador Alfredo Cornejo y la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, participaron este viernes en Los Andes del encuentro binacional "Cordillera que une" y, en paralelo, confirmaron la segunda edición de la Cumbre de Minería Sostenible para el 19 y 20 de noviembre en el Hilton de Mendoza.
La provincia ofreció el corredor andino como plataforma de integración con Chile y puso el cobre en el centro de la conversación.
El encuentro de Los Andes, inaugurado por el canciller de Chile, Francisco Pérez Mackenna, reunió a autoridades nacionales, de la región de Valparaíso y de Mendoza alrededor de un eje declarado: la minería binacional y la integración trasandina por el Paso Los Libertadores, el corredor que une ambos países a través del Complejo Fronterizo Cristo Redentor.
Cornejo ordenó el argumento sobre esa geografía compartida. "No queremos ver a la Cordillera como una barrera, sino como una plataforma de integración y desarrollo para ambos países", sostuvo el gobernador, que enmarcó la cooperación en los recursos que demanda la transición energética y en la posibilidad de generar empleo y atraer inversiones.
La idea de un mismo potencial geológico a ambos lados de la frontera es el núcleo del planteo. Chile es el primer productor mundial de cobre y Mendoza apuesta a ese mismo metal como motor de su diversificación productiva. Latorre tradujo la integración en clave de gestión. "Es clave el trabajo articulado para impulsar el desarrollo de la región y aportar a la transición energética que demanda el mundo", planteó la ministra, que presentó ante la contraparte de Chile la visión provincial de una minería con reglas claras, transparencia y estándares ambientales altos.

La cartera detrás del discurso
El argumento de integración se apoya en una cartera concreta. Mendoza acumula más de 250 proyectos en distintas etapas, concentrados en el Malargüe Distrito Minero Occidental, el área que la provincia ordenó para reactivar la exploración tras años de parálisis. El proyecto más avanzado es PSJ Cobre Mendocino, con una inversión estimada en u$s 600 millones: obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental de producción y, según anticipó Cornejo, iniciará la construcción de mina y planta hacia fines de 2026, con la expectativa de convertirse en la primera mina en producir cobre de la Argentina.
Esa cartera avanza dentro del límite que fija la Ley 7722, la norma que regula el uso de sustancias en la actividad minera y que opera como condición de licencia social en Mendoza. Latorre viene exhibiendo el cumplimiento de esa ley, con procesos participativos y fiscalización ambiental reforzada, como el sello que distingue el modelo provincial. La provincia amplió la Policía Ambiental Minera, sumó equipos de control en territorio e incorporó una ficha de inspección social para verificar las buenas prácticas declaradas por las empresas.
La logística, sin embargo, condiciona el relato. El corredor del Cristo Redentor sigue operando con tiempos de espera largos y la herramienta digital que prometía agilizarlo, el Paso Centauro, formalizada en abril de 2025, no terminó de implementarse. La integración que Cornejo describe como plataforma necesita resolver primero el cuello de botella físico por el que circularía buena parte del comercio binacional.

De la campana de Toronto a noviembre
La Cumbre de noviembre será la segunda edición de un formato que Mendoza estrenó en 2024. Aquella primera reunión, en el Hilton, posicionó a la provincia en el circuito de financiamiento minero: Cornejo abrió desde Mendoza la rueda de la Bolsa de Valores de Toronto, el principal mercado bursátil para la actividad, y quedó como vicepresidente de la Mesa del Cobre, el bloque que integra con Catamarca, Salta, San Juan y Jujuy. En esa edición se presentó la segunda etapa del Plan Pilares, la hoja de ruta que la provincia define como política de Estado de largo plazo.
La nueva edición convocará a empresas, inversores, organismos internacionales, universidades y especialistas. El eje, otra vez, será el acceso a financiamiento y mercado de capitales, el segmento donde se juega el cierre de los proyectos en cartera. La Cumbre funciona como vidriera de ese capital, y la presentación en Chile suma a la ecuación la dimensión binacional del corredor andino.
La apuesta de Mendoza combina diplomacia subnacional, articulación regional con la Mesa del Cobre y una agenda de inversión que corre contra el reloj de la ventana del RIGI. El cobre del oeste argentino y el de Chile comparten cinturón geológico. Si esa proximidad se convierte en cadena de valor integrada o queda en declaración dependerá de los hechos que sigan a la foto de Los Andes y a la Cumbre de noviembre.