Minas Argentinas S.A., la operadora de la mina de oro Gualcamayo, anunció que prepara un segundo proyecto para presentar al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) por alrededor de u$s 1.500 millones, con el objetivo de expandir el yacimiento de San Juan y llevarlo de mina a distrito de exploración de largo plazo.
El plan, bautizado Programa G50, se sumaría al primer RIGI del grupo, el Proyecto Carbonatos Profundos (DCP), aprobado en enero por u$s 665 millones.
El anuncio lo hizo Juan José Retamero, fundador y director ejecutivo de AISA Group, el holding que controla la compañía, durante un encuentro que el presidente Javier Milei mantuvo en Madrid con empresarios e inversores de España el viernes pasado. La reunión, organizada por la Embajada de la Argentina en España, contó con la presencia del embajador Wenceslao Bunge Saravia y del canciller Pablo Quirno. Por ahora se trata de un anuncio: el proyecto todavía no ingresó formalmente al régimen.
Un programa de exploración, no de construcción
El Programa G50 plantea una estrategia intensiva de exploración distrital para ampliar el inventario de recursos, sostener la vida útil de la operación y desarrollar el potencial completo de la propiedad, que abarca 38.000 hectáreas de concesión minera en el departamento de Jáchal. La primera etapa apunta a acelerar la evaluación de los recursos remanentes en un plazo de 24 a 36 meses, para incorporar nuevas onzas al perfil productivo de corto plazo. En paralelo, la empresa avanzaría sobre nuevos sectores del distrito, con áreas de potencial aurífero y de metales industriales.
Nicolás Bareta, a cargo de la unidad de minería de AISA Group, describió el objetivo como pensar Gualcamayo en clave de distrito y no solo de mina, integrando Carbonatos Profundos, la exploración brownfield y nuevos objetivos sobre toda la propiedad. La distinción con el primer RIGI es relevante: el DCP contempla obra (una planta de tratamiento y el desarrollo de un cuerpo mineralizado), mientras que G50 se orienta a la reposición de reservas y la exploración.
Qué autorizó el primer RIGI
El Proyecto Carbonatos Profundos fue el décimo proyecto en obtener la aprobación del régimen. La adhesión se formalizó mediante la Resolución 6/2026 del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial el 15 de enero, que habilitó a la compañía a explorar las concesiones Gualcamayo 1 y Gualcamayo 2, determinar la factibilidad de los yacimientos de oro y plata, y construir y operar una nueva planta de tratamiento. La inversión comprometida asciende a u$s 665 millones, de los cuales unos u$s 50 millones se destinan a exploración geológica.
Según las proyecciones de la propia empresa, el DCP contempla exportaciones estimadas en u$s 26.500 millones entre 2030 y 2055. El proyecto se estructuró como Vehículo de Proyecto Único (VPU), la figura que el RIGI exige para aislar cada inversión y acceder a sus beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por treinta años.

Reservas: el dato que sostiene la apuesta
La operación de Gualcamayo cuenta con 7,1 millones de onzas de oro en recursos y 4,9 millones de onzas en reservas, certificadas bajo la norma NI 43-101 y el Código JORC, de acuerdo con la información difundida por la compañía.
La cifra representa una recategorización al alza frente a los inventarios que la propia empresa reportaba en 2025, cuando el distrito sumaba poco más de 5 millones de onzas de oro en recursos. Al tratarse de números informados por la operadora, de capital privado y que no cotiza en bolsa (aunque en febrero debutó en el mercado de capitales con su primera obligación negociable), no cuentan con confirmación independiente por fuera del reporte técnico de la firma.
De la crisis al segundo RIGI
Gualcamayo estaba en proceso de cierre cuando AISA Group asumió su control, en 2023.
Desde entonces, el grupo sostuvo la operación, regularizó deudas con proveedores, actualizó recursos y reservas y reactivó la exploración, la secuencia que hoy sustenta los dos proyectos. Retamero enmarcó la nueva presentación en esa estrategia y sostuvo, según el comunicado de la empresa, que el régimen permite "transformar potencial geológico en inversión real".
El gerente general de Minas Argentinas S.A., Gabriel Corvo, planteó que la mina dejó atrás una etapa de declive y que el primer RIGI aseguró la viabilidad de Carbonatos Profundos, mientras que el segundo apunta a una plataforma de crecimiento con más exploración y más reservas. De concretarse la presentación, el Programa G50 se ubicaría entre los mayores proyectos de exploración impulsados bajo el régimen, en una provincia que concentra buena parte de la cartera minera nacional de oro y cobre.