En un mundo donde la carrera por los minerales críticos define el futuro de la energía limpia y la seguridad nacional, Estados Unidos acaba de desplegar un arsenal financiero de U$S 100 mil millones. El Banco de Exportación e Importación de dicho país (EXIM Bank) anunció esta semana un plan ambicioso para blindar las cadenas de suministro de minerales esenciales, energía nuclear y gas natural licuado (GNL) no sólo para su economía, sino también para sus aliados estratégicos. Es un golpe maestro en la era Trump 2.0, diseñado para contrarrestar la dependencia de China y Rusia en estos sectores vitales.
Pero para Argentina, dueña de reservas masivas de litio –el “oro blanco” de las baterías eléctricas– y con un potencial incipiente en GNL y nuclear, la noticia llega con un asterisco gigante: el país está vetado para recibir inversiones financiadas por este fondo. Empresas estadounidenses que accedan a créditos o garantías del EXIM no pueden destinarlos a proyectos en territorio argentino, clasificado como “de alto riesgo” por la propia burocracia yanqui. La sorpresa duele: pese a la “relación especial” con Washington, un detalle técnico –el Country Limitation Schedule (CLS)– cierra la puerta de golpe.
El plan estelar de EXIM: 100.000 millones para dominar la energía global
El anuncio, filtrado inicialmente por el Financial Times y confirmado por Reuters, marca un giro agresivo en la política exterior energética de Estados Unidos. Bajo la dirección de John Jovanovic, presidente del EXIM, el banco desplegará los U$S 100 mil millones restantes de su mandato congressional de U$S 135.000 millones en proyectos que fortalezcan la “dominancia energética” americana. El foco: minerales críticos como litio, cobalto, níquel y tierras raras, esenciales para vehículos eléctricos, turbinas eólicas y chips; energía nuclear para reactores modulares pequeños (SMR); y GNL para exportaciones que aseguren mercados aliados.
La primera tanda de inversiones ya está en marcha: U$S 4 mil millones en garantías para un proyecto de gas en Egipto, más fondos para Pakistán y Europa del Este. “Este es el plan de Trump para la dominancia energética global”, declaró Jovanovic en una entrevista con Mining.com, enfatizando que el objetivo es “desacoplar” las cadenas de suministro de rivales geopolíticos. En total, se espera movilizar hasta U$S 500 millones en inversiones privadas, atrayendo a gigantes como ExxonMobil, Chevron o Westinghouse para proyectos en aliados como India, Australia y la Unión Europea.
El contexto es feroz: China controla el 80% del procesamiento de litio y el 60% de cobalto mundial, mientras Rusia y Venezuela dominan níquel y paladio. Estados Unidos, que importa el 100% de sus tierras raras, ve en este fondo una herramienta para reconfigurar el mapa.

Argentina en el radar: litio, GNL y nuclear como cartas ganadoras… en teoría
Con reservas de litio estimadas en 20 millones de toneladas –segundas a nivel global–, Argentina es un jugador natural en este tablero. El “Triángulo del Litio” (Salta, Jujuy, Catamarca) atrae a firmas como Livent (de Allkem-Lithium Americas) y Posco, con proyectos que podrían generar U$S 100 mil millones de dólares en exportaciones para 2030, según el Ministerio de Economía. A eso súmese el potencial de GNL: Vaca Muerta, la segunda reserva de shale gas del mundo, podría exportar 20 millones de toneladas anuales vía terminales flotantes en Bahía Blanca, compitiendo con Qatar y Estados Unidos.
En nuclear, el Memorándum de Entendimiento (MoU) bilateral de agosto de 2024 con Washington abre puertas para SMR en Atucha o Carem, modernizando la flota argentina de 1.800 MW. Y no olvidemos el litio en vetas duras de la Cordillera, o el cobre en San Juan, clave para cables de transmisión. “Sumando la relación especial de Trump con Milei, el anuncio de un Framework Comercial y ese MoU en minerales críticos, Argentina debería ser candidata ideal para que firmas yankis obtengan financiamiento EXIM”, reflexiona Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales y coautor de La Disputa por el poder global. Pero aquí viene el plot twist: no lo es
El veto invisible: el CLS y el “off-cover” que frena a las empresas de Estados Unidos
El EXIM opera bajo un riguroso “Country Limitation Schedule” (CLS), un listado semestral que califica países por riesgo político y económico para transacciones de exportación. Actualizado en julio de 2025, Argentina aparece marcada como “no disponible” (off-cover) en todas las categorías: para empresas públicas o privadas, plazos cortos o largos. Esto significa que ninguna compañía estadounidense puede usar créditos, garantías o seguros del EXIM para invertir o exportar hacia aquí. “El EXIM Bank considera que el nivel combinado de riesgo político y/o económico es demasiado alto aún en Argentina para ofrecer su apoyo estándar (garantías, seguros o financiamiento directo)”, explica Actis en un hilo viral en X, donde detalla cómo este detalle técnico eclipsa las buenas intenciones bilaterales.
El CLS no es un capricho: protege a exportadores e importadores de defaults soberanos o inestabilidad. Argentina comparte el estatus de paria con Venezuela, Bolivia, Cuba, Haití y Nicaragua en América Latina –un club incómodo que incluye a los “eje del mal” regionales y economías frágiles. Para EE.UU., es una salvaguarda burocrática: el banco no quiere repetir errores como los préstamos a Venezuela en los 2000, que terminaron en write-offs millonarios.
La excepción existe –la “Nota 13” del CLS permite casos especiales si se “externalizan” riesgos, como garantías privadas o cláusulas de salida rápida–, pero requiere aprobación caso por caso y condiciones draconianas. Ningún proyecto argentino ha calificado aún bajo esta vía desde 2024. Resultado: firmas como Tesla o General Electric, ávidas de litio argentino, deben financiarse por cuenta propia o vía bancos privados, con tasas un 2-3% más altas por el riesgo país (hoy en 1.200 puntos básicos, pese a la baja reciente).
Reacciones: de la euforia mileísta al baño de realidad diplomático
En el gobierno de Javier Milei, el anuncio inicial generó optimismo. “Esto valida nuestra estrategia de inserción global”, tuiteó el canciller Diana Mondino la semana pasada, citando el MoU nuclear y el litio como puentes. Pero expertos como Actis advierten: “En estos pequeños detalles es donde tiene que estar la política exterior: ser proactivos y no reactivos. La burocracia de EE.UU. es enorme y pesada. Esas ‘X’ no sólo son un problema económico, sino también reputacional”.
Para Argentina, el camino a salir del off-cover pasa por estabilizar el riesgo país por debajo de 800 puntos (proyectado para 2026 con superávit fiscal), elecciones pacíficas y avances en el FMI. “Con el acoplamiento Milei-Trump, podríamos ver una revisión favorable en enero”, especula Actis, pero añade: “La diplomacia económica no es solo selfies en Mar-a-Lago; es lobby en el Congreso y en el EXIM”.
Empresas locales como YPF o Lithium Americas ya sienten el impacto: sin EXIM, atraer socios yankis para Vaca Muerta LNG cuesta 20% más en capital. “Es frustrante: tenemos el recurso, pero no el sello de aprobación”, confía un ejecutivo de la Cámara Argentina del Litio bajo anonimato.
Hacia un 2026 decisivo: ¿litio argentino con sabor a Estados Unidos?
El fondo EXIM podría transformar aliados en hubs energéticos: Egipto como puente al Mediterráneo para GNL, Pakistán para uranio nuclear. Argentina, con su mix de shale y litio, sueña con emular a Chile (que ya negocia con EXIM pese a tensiones). Pero sin resolver el CLS, el banquete queda a la vista, no en la mesa.
La lección es clara: en la geopolítica de la energía, los recursos abundan, pero el financiamiento fluye solo hacia los “bajos riesgos”. Para Milei, que apostó por el alineamiento con Trump, este veto es un recordatorio: la amistad bilateral es valiosa, pero el business exige credibilidad institucional. ¿Saldrá Argentina del club de los off-cover en la próxima revisión? El riesgo país baja, las reservas suben y el MoU nuclear avanza. Pero hasta entonces, los U$S 100 mil millones de EXIM serán un espejismo para el Sur global.