La Argentina adhiere a Pax Silica: entra a la coalición de inteligencia artificial de Estados Unidos por el eslabón de minerales y energía

El canciller Pablo Quirno confirmó la adhesión para la cumbre del 25 y 26 de junio en Washington. La arquitectura de la iniciativa va de los minerales críticos a la energía antes de llegar a los semiconductores, y ahí queda definido el lugar argentino. El test deja de ser la firma y pasa al financiamiento y los contratos de provisión

Por Redacción - Minería

El secretario Marco Rubio, junto al canciller Pablo Quirno, durante un encuentro previo en la mesa de diálogo por minerales y energía

La Argentina se sumará a Pax Silica, la coalición que Estados Unidos lanzó en diciembre de 2025 para asegurar las cadenas de suministro de la inteligencia artificial (IA). 

La adhesión se concretará durante una cumbre de dos días, el 25 y 26 de junio, que organiza el Departamento de Estado en Washington y conduce Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de Estados Unidos y arquitecto de la iniciativa. El anuncio lo hizo el canciller Pablo Quirno a través de su cuenta de X. 

La delegación argentina en la cumbre está encabezada por el embajador Alec Oxenford.

Quirno enmarcó la adhesión como continuidad del Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos que la Argentina y Estados Unidos firmaron en febrero pasado, también en Washington. Según el canciller, la iniciativa habilita al país a participar de esfuerzos conjuntos para concretar inversiones, construir infraestructura y generar incentivos en todos los niveles de la cadena de suministro global de la IA. La frase fija una expectativa amplia frente a un rol que, por ahora, es más acotado.

Dónde entra la Argentina: materia prima y energía

Pax Silica abarca toda la cadena de la IA. La arquitectura que publica el Departamento de Estado corre de los minerales críticos a la energía, y de ahí a la manufactura avanzada, los semiconductores, la infraestructura de IA y la logística. El núcleo de fabricación de chips lo aportan Corea del Sur, Japón, Taiwán y los Países Bajos, las economías que concentran a las compañías que dominan ese segmento. La Argentina entra por los dos primeros eslabones: la materia prima y la energía.

Es una distinción que el propio Helberg había marcado. Al presentar la iniciativa, en diciembre, expresó reservas sobre el encaje argentino bajo la definición más estricta, la que organiza la coalición alrededor de la manufactura de semiconductores, y al mismo tiempo dejó abierta una colaboración más profunda en minerales críticos. El lugar argentino quedó del lado de los recursos: litio, cobre, uranio y plata, los minerales que el país puede ofrecer a un bloque que necesita asegurarse proveedores fuera de China. Esa es la razón de fondo: la coalición concentra capacidad de manufactura, pero depende de productores externos para la materia prima que esa manufactura consume.

La pieza energética acerca la iniciativa al negocio que sigue Shale24. Entre las áreas de cooperación que enumera Pax Silica figuran de manera explícita las redes y la generación eléctrica, junto con los centros de datos. Es el mismo terreno donde la Argentina arma su oferta: el gas de Vaca Muerta y las renovables como respaldo de demanda intensiva, los centros de datos como destino y Argentina LNG como vía de monetización del excedente. El Súper RIGI que impulsa el Gobierno incluye, entre los sectores alcanzados, data centers alimentados con gas de Vaca Muerta. La adhesión a Pax Silica funciona como el andamiaje geopolítico sobre el que esa apuesta de energía para IA busca apoyarse.

Del marco al financiamiento: el test que viene

Para el lector que sigue inversiones, lo que importa es lo que la firma moviliza. El Instrumento Marco de febrero comprometió a las partes a identificar proyectos prioritarios y facilitar su financiamiento en un plazo de seis meses. Ese plazo se cumple ahora, en la misma semana de la cumbre. Lo concreto es si la adhesión se traduce en instrumentos financieros aplicados a proyectos argentinos.

Las herramientas existen y tienen número. El Departamento de Estado anunció un Pax Silica Fund de u$s 250 millones en fondos de asistencia para extracción y procesamiento de minerales críticos, infraestructura y activos de manufactura. En el ministerial de febrero, Estados Unidos contabilizó más de u$s 30.000 millones en cartas de interés, préstamos e inversiones movilizados en seis meses junto al sector privado, y lanzó el Foro de Compromiso Geoestratégico de Recursos (FORGE, por sus siglas en inglés), que agrega mecanismos de pisos de precio. A eso se suman los créditos del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM) y de la Corporación Financiera de Desarrollo (DFC, por sus siglas en inglés).

Del lado argentino, la cartera está armada. El RIGI minero acumula 19 proyectos aprobados por más de u$s 32.200 millones, con el proyecto de cobre Vicuña como primer caso en la categoría de inversión estratégica de largo plazo. El litio mantiene al país entre los cinco primeros productores mundiales. Lo que importa es si la cumbre de Washington devuelve compromisos de financiamiento o de provisión atados a esos activos, o si la adhesión se suma como un gesto diplomático más sobre un alineamiento ya firmado en febrero.

La señal empieza a verse esta semana. Si la delegación vuelve con proyectos identificados, financiamiento asignado o contratos de provisión, la adhesión habrá tenido contenido económico. Si vuelve solo con la foto, habrá sido otra estación en el mismo camino. Helberg ya instruyó a los diplomáticos de Estados Unidos a viabilizar la cumbre mediante la identificación de proyectos de infraestructura, de modo que la vara quedó puesta del lado de los hechos.