En la tercera jornada del 62° Coloquio de IDEA, el panel que reunió a empresas de petróleo, agro, autopartes y consumo masivo dejó una definición sobre la minería que salió del propio sector. La dio María Eugenia Sampalione, directora país de Newmont en Argentina, cuando le tocó explicar por qué la compañía decidió este año volver a poner capital en Cerro Negro, su mina de oro en Santa Cruz.
"La estabilidad te permite generar y transformar esa oportunidad en una decisión de inversión", dijo. Enseguida le puso plazo a la palabra: la minería, recordó, es "un negocio que piensa a 30, 40, 50 y hasta 60 años", y esa escala exige "instituciones que te den esa previsibilidad".
Qué hay detrás de los u$s 800 millones
La inversión a la que se refirió es la que Newmont y el Gobierno de Santa Cruz anunciaron en febrero: u$s 800 millones en seis años para reanudar y ampliar el proyecto Cerro Negro Expansión 1, con más de 30 obras en superficie e interior de mina, una primera etapa de u$s 360 millones y 270 puestos de trabajo durante la ejecución. El proyecto había pasado un año en pausa mientras la casa matriz revisaba sus prioridades de capital, y en abril la propia Sampalione confirmó que la compañía evaluaba adherir la expansión al RIGI.
Según información a la que accedió Shale24, Newmont describe esa expansión como el desarrollo simultáneo de los distritos Marianas y Este, con un aporte de unos 3,5 millones de onzas de oro, un capital de desarrollo estimado de u$s 550 a 600 millones y una vida útil que se extiende más allá de 2038. Al cierre de 2025, Cerro Negro declaraba reservas por 3 millones de onzas.
En Mar del Plata, Sampalione sumó un dato sobre el destino de esos fondos: u$s 160 millones corresponden a proveedores locales, unas 55 empresas. Y mencionó el otro anuncio reciente de la operación. "Nosotros somos un yacimiento underground y hace un mes anunciamos un hito operativo haciendo un open pit", señaló. Esa etapa a cielo abierto, que arrancó en septiembre, demanda más de u$s 60 millones y unos 100 empleos.

Una línea eléctrica y el día después de la mina
La ejecutiva evitó la palabra derrame. "En minería nos gusta hablar del efecto multiplicador", dijo, y lo tradujo en infraestructura. Newmont lleva invertidos u$s 40 millones en una línea eléctrica que espera ver terminada este año. Según sus números, la obra le ahorrará u$s 8 millones al Estado provincial y alcanzará a 15.000 familias de Perito Moreno y Los Antiguos.
El horizonte largo volvió a aparecer cuando habló del cierre. "La minería tiene pensado ya su ciclo de cierre, su inicio y su final", afirmó, y contó que la compañía trabajó con el BID para diseñar esa contribución y que invierte en aeropuertos y turismo, con la Cueva de las Manos como eje. "Si pensás en 40 años, ¿cuántos gobiernos pasan?", preguntó.
El peso relativo explica el tono. Santa Cruz es, según Sampalione, la principal exportadora metalífera del país, y la minería representa "prácticamente el 80%" de sus ventas externas. La competencia por el capital, dijo, es con Australia y Chile.
La autocrítica
La frase menos esperada llegó al comparar sectores. "No es lo mismo el litio, el cobre, el oro, el molibdeno o las tierras raras", planteó, para explicar por qué a la minería le cuesta moverse en bloque. "Quizás deberíamos aprender un poco del petróleo, trabajar más en conjunto".
A su lado, Ricardo Markous, de Tecpetrol, había descripto minutos antes a la energía corriendo "a más de 100 kilómetros por hora" y a la minería "empezando ahora". Sampalione eligió sumar un límite ajeno a cualquier ley: formar un operario minero básico lleva "mínimo dos a tres años", en un sector que se prepara para su mayor expansión laboral en décadas.