En un movimiento que marca un giro hacia políticas industriales más intervencionistas, la administración Trump anunció la creación de “Project Vault”, una reserva estratégica de minerales críticos valuada en 12.000 millones de dólares.
El plan apunta a reducir la dependencia de China en la cadena de suministro global y toma como referencia tanto el modelo chino de control de recursos como la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
Cuáles son los objetivos de “Project Vault”
Según sostienen, el principal objetivo de Project Vault es proteger a las industrias estadounidenses frente a posibles interrupciones en el suministro de minerales críticos como tierras raras, cobalto, galio y níquel, insumos clave para la fabricación de baterías, dispositivos electrónicos y equipamiento de defensa.
Con esta reserva, Washington busca garantizar el abastecimiento interno, reducir riesgos geopolíticos y fortalecer sectores estratégicos vinculados a la transición energética y la seguridad nacional.

China, la dominancia global y la vulnerabilidad de EE.UU.
China controla actualmente cerca del 90% del procesamiento global de tierras raras, lo que le permitió convertir ese dominio en una herramienta geopolítica. En los últimos años, Beijing impuso licencias y restricciones a las exportaciones, impactando de lleno en industrias estadounidenses como la automotriz y la defensa, con subas de costos y mayor inestabilidad en las cadenas de suministro.
Esta dependencia expuso vulnerabilidades críticas para la seguridad nacional de Estados Unidos, en un contexto de crecientes tensiones comerciales y tecnológicas con el gigante asiático.

Un modelo inspirado en China para contrarrestar la dependencia
Para enfrentar este escenario, Project Vault adopta elementos del modelo chino, basado en una fuerte intervención estatal en el financiamiento y liderazgo del stockpiling estratégico.
Al igual que China, que mantiene reservas estatales de minerales para estabilizar su industria, EE.UU. busca crear un colchón de abastecimiento que garantice acceso prioritario a empresas nacionales.
El plan contempla asociaciones con compañías mineras para el sourcing de materiales e incluso la participación de empresas parcialmente estatales, lo que representa un giro hacia una política industrial más activa, alejada del libre mercado tradicional.
Mientras sectores liberales critican este enfoque por considerarlo una distorsión del mercado, analistas conservadores lo celebran como un paso clave hacia la reindustrialización y la independencia económica.

Cómo funciona Project Vault y cómo se financia
Project Vault se estructura como una asociación público-privada. El financiamiento combina un préstamo de 10.000 millones de dólares a 15 años del Banco de Exportación-Importación de EE.UU. (Ex-Im Bank) con 1.670 millones de dólares de capital privado, aportados por más de una docena de empresas.
Entre los participantes figuran General Motors (GM), Stellantis, Boeing, GE Vernova, Corning y Alphabet (Google), todas altamente dependientes de minerales críticos para la producción de vehículos eléctricos, energía eólica y tecnología avanzada.
Estas compañías tendrán acceso prioritario al stockpile, asegurando provisión en caso de escasez y evitando competir en mercados globales dominados por China.
Durante el anuncio en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump comparó explícitamente el proyecto con la SPR, al afirmar que garantizará que “las empresas y los trabajadores estadounidenses no se vean perjudicados por ninguna escasez”. También se prevé la adhesión de países aliados, lo que ampliaría el alcance internacional de la iniciativa.
En este marco, Estados Unidos comenzó a articular el proyecto con países aliados, entre ellos Argentina, que fue convocada a participar del encuentro inaugural sobre Minerales Críticos que encabeza el secretario de Estado, Marco Rubio.
“Será un honor representar a nuestro país y trabajar con socios internacionales en cadenas de suministro estratégicas para fortalecer la cooperación y atraer inversiones para la Argentina”, señalaron desde la delegación argentina, en línea con la estrategia estadounidense de ampliar la red de proveedores confiables y reducir la concentración de la oferta global.
La Reserva Estratégica de Petróleo, el antecedente clave
La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), creada tras el embargo petrolero árabe de 1973, es el antecedente directo de Project Vault. Administrada por el Departamento de Energía de EE.UU., puede almacenar hasta 714 millones de barriles de crudo en cavernas subterráneas de Texas y Louisiana.
Su función es mitigar interrupciones del suministro global, ya sea por conflictos geopolíticos, huracanes o embargos, liberando petróleo para estabilizar precios y asegurar el flujo energético.
La SPR fue utilizada en crisis como la Guerra del Golfo (1991), el huracán Katrina (2005) y la invasión rusa a Ucrania (2022). Aunque hoy se encuentra en niveles históricamente bajos, sigue siendo un pilar de la seguridad energética estadounidense.
En el caso de Project Vault, el esquema se adapta a minerales críticos como litio, cobalto y tierras raras, priorizando usos industriales y tecnológicos. A diferencia de la SPR, el nuevo stockpile incorpora inversión privada, lo que le otorga mayor escala y eficiencia operativa.
Implicancias geopolíticas y debate interno
Desde sectores pro-gubernamentales, líderes industriales calificaron el plan como “transformador” para reforzar la cadena de suministro y la seguridad nacional. Analistas sostienen que el respaldo estatal atraerá más capital privado y reducirá riesgos para los inversores.
Sin embargo, el proyecto también genera divisiones políticas. Mientras algunos advierten sobre los riesgos del intervencionismo estatal, otros lo consideran esencial para eliminar los “cuellos de botella” chinos que podrían condicionar la política exterior de EE.UU.
El debate se extiende a la posibilidad de ampliar la lista de minerales estratégicos, incorporando cobre y uranio, aunque persisten dudas sobre los plazos de implementación.
En definitiva, Project Vault refleja un cambio de paradigma en la estrategia estadounidense: pasar de la dependencia externa a una resiliencia interna inspirada, paradójicamente, en el modelo chino. Su impacto podría redefinir el equilibrio global de recursos críticos, con efectos directos sobre la transición energética y la competencia tecnológica.

