La administración Trump ha lanzado Project Vault, una iniciativa de US$ 12.000 millones destinada a establecer el U.S. Strategic Critical Minerals Reserve, un mecanismo público-privado para acumular minerales esenciales y mitigar riesgos en las cadenas de suministro estadounidenses.
Según expertos de Rystad Energy, se trata de un avance relevante, aunque insuficiente por sí solo para romper el dominio chino en el procesamiento y suministro de estos materiales estratégicos.
De qué trata el programa Project Vault
El programa, anunciado el 2 de febrero, combina un préstamo récord de US$ 10.000 millones del Export-Import Bank (EXIM) —el mayor en su historia— con aproximadamente US$ 2.000 millones de inversión privada. El reserve operará de forma descentralizada, con instalaciones seguras en territorio estadounidense, y abarcará más de 50 minerales incluidos en la lista crítica del USGS para 2025, con prioridad en tierras raras, litio, cobalto, cobre, galio, germanio y escandio.
A diferencia del tradicional National Defense Stockpile (enfocado en usos militares), Project Vault prioriza sectores civiles clave: vehículos eléctricos, baterías, turbinas eólicas, semiconductores y electrónica de consumo. El presidente Trump lo presentó como un equivalente mineral al Strategic Petroleum Reserve, diseñado para proteger a empresas y trabajadores ante disrupciones de suministro o volatilidad de precios.
Jeff Dickerson, principal advisor de Rystad Energy, calificó la medida como “un primer paso de muchos”. En análisis recientes publicados en medios como Fortune, Dickerson subrayó que superar la hegemonía china —que controla entre el 80% y 90% del procesamiento global de tierras raras y domina etapas clave en otros minerales— exige un esfuerzo coordinado de largo plazo, comparable a una “respuesta de wartime”.
Esto incluye no solo acumular reservas, sino expandir la producción doméstica y alianzas con países aliados (como Australia, Canadá y potencialmente naciones de Asia Central). Un stockpile amortigua impactos a corto plazo, pero no resuelve la escasez estructural de capacidad minera y de refinación fuera de China.
Rystad Energy contextualiza Project Vault dentro de la acelerada transición energética: la demanda de minerales críticos crecerá exponencialmente —por ejemplo, el litio en baterías podría multiplicarse por 12 hacia 2050—, impulsada por la electrificación, renovables y tecnologías limpias. Sin diversificación efectiva, persisten riesgos geopolíticos, como las restricciones chinas de exportación vistas en galio y germanio en años previos.
La firma destaca que iniciativas como esta, junto con políticas de incentivos y foros internacionales, pueden atraer inversión privada, estabilizar precios y desbloquear proyectos que antes enfrentaban barreras por dependencia de Beijing.
Proveedores como Hartree Partners, Mercuria y Traxys ya participan, y el programa busca generar señales de demanda firme para acelerar el desarrollo de cadenas de suministro resilientes. Sin embargo, analistas advierten sobre desafíos de sostenibilidad: el éxito dependerá de la continuidad política más allá de la actual administración y de una ejecución coordinada que integre producción, procesamiento y reciclaje en Occidente.
Project Vault representa una declaración estratégica de “América primero” en minerales críticos, alineada con objetivos de seguridad nacional y transición energética. Mientras el mercado observa sus impactos iniciales, Rystad Energy enfatiza que el verdadero cambio estructural requerirá años de inversión sostenida y colaboración global. El reloj geopolítico avanza, y la resiliencia de las cadenas de suministro estadounidenses está en juego.