La aceleración de los proyectos energéticos y mineros en la Argentina puso a la vista un problema estructural.
La empujan el desarrollo de los recursos no convencionales de Vaca Muerta y la reactivación de la minería metalífera en la región cordillerana, y la producción crece a un ritmo que la infraestructura existente, pensada para otra escala, ya no alcanza a acompañar. Los camiones que abastecen de arena a los pozos, los puertos por donde tendrían que salir el crudo y los minerales y los sistemas de información que las operadoras usan para decidir funcionan, en muchos casos, al borde de su capacidad.
Sobre ese diagnóstico giró la mesa "Equipamiento pesado, logística e integración de datos en la operación de Oil & Gas", parte del Bloque VII del Mendoza Energy Summit, titulado "Financiamiento, servicios e infraestructura para la energía y la minería". Con la moderación del director de Shale24, Julián Guarino, el panel reunió a Mauro Sosa, CFO de Adrián Mercado Subastas; Gonzalo Brusa Dovat, director de Operaciones de Gialimont S.A.; Bruno Magnano, CEO de Rocbird, y Sebastián Cantero, presidente de TBSA.
Guarino abrió la conversación con una advertencia sobre la dificultad del tema, que atribuyó menos al tiempo disponible que a su complejidad. Recordó que buena parte de lo discutido durante la jornada tiene que ver con mejoras en la logística, con la evaluación y renovación de los parques de maquinaria y con el uso de la ciencia de datos y la inteligencia artificial. Eso incluye qué falta, qué puede impactar positivamente y qué permite escalar el negocio en términos de rentabilidad. Sobre este último punto viene insistiendo el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, en función de ganar competitividad y productividad. El desafío, planteó el moderador, pasa por que esas herramientas no queden reservadas a las grandes compañías.
La puesta en valor de los activos: cuando el equipo desafectado vuelve a ser capital
El ciclo inversor que atraviesa la industria hidrocarburífera y minera tiene un correlato operativo que suele quedar fuera de la conversación. Cada renovación de flota deja atrás maquinaria pesada, bienes muebles e infraestructura auxiliar que completaron su vida útil en los yacimientos o que quedaron desplazados por equipos más nuevos. En ese eslabón de la economía circular industrial trabaja Adrián Mercado Subastas. La firma suma más de dos décadas de trayectoria, tecnología propia y operación en todo el territorio nacional, y se especializa en la comercialización de activos en desuso a través de subastas.
Sosa planteó el problema con una pregunta dirigida al auditorio: cuánto vale un activo para una empresa que ya no lo necesita. "Todo lo que tiene que ver con el oil & gas, el petróleo y la minería genera inversiones. Entonces, como hay renovaciones de equipos, nosotros aportamos valor con una solución tecnológica diseñada para tal fin", explicó.
Para el CFO, el crecimiento del sector trae aparejados nuevos jugadores y una demanda insatisfecha que se reconfigura día a día. En ese escenario, sostuvo, las operadoras deberían concentrar sus recursos en el núcleo de su negocio en lugar de destinar equipos internos a resolver qué hacer con lo que ya no usan. El alcance, precisó, abarca maquinaria y todo tipo de bienes muebles. Se complementa con otra empresa del grupo, Adrián Mercado Patrimonio Empresario, dedicada a la actividad inmobiliaria, lo que les permite cubrir ambas variables.
"Un bien pasa a ser improductivo, pero no deja de existir. Necesita guarda, necesita gestión, administración, y que venga un comprador. Nuestro trabajo es que aparezca una demanda competitiva, transparente y eficiente para el sector", resumió Sosa. El aporte de la compañía, en su lectura, se mide en eficiencia: la monetización de los excedentes industriales convierte un costo de almacenamiento en capital disponible para nuevas inversiones.

Hidrovía y corredores terrestres: la apuesta multimodal hacia Paraguay y Bolivia
La inserción de los hidrocarburos y los minerales argentinos en los mercados de la región exige repensar las rutas de transporte tradicionales. La integración entre el sistema fluvial, el transporte terrestre de cargas pesadas y las redes ferroviarias define buena parte de los costos logísticos hacia los puertos y hacia los países vecinos sin salida al mar.
En ese terreno se mueve Gialimont S.A., una empresa binacional con plataforma empresarial y operativa en la Argentina y en Uruguay. La compañía trabaja en transporte y logística multimodal desde una base en Montevideo, con foco en cargas sobredimensionadas. Tiene además una segunda área dedicada a la cadena del oil & gas, donde comercializa logística terrestre y fluvial. El objetivo es abrir mercados y corredores nuevos por la hidrovía y por tierra, sobre todo hacia Paraguay y Bolivia.
Brusa Dovat describió un horizonte de cinco a diez años en el que las nuevas inversiones permitan unir el punto de inicio de la Hidrovía Paraná-Paraguay con sus destinos finales, mayormente en Paraguay. "Estamos realizando un desarrollo importante, de mayor inversión, no solo en lo que puede ser el transporte de combustible en sí, sobre todo en convoy, sino también en terminales", detalló. En esa línea, anticipó que la empresa encara una asociación con HDF Energía, en Paraguay, para desarrollar una terminal portuaria y de almacenamiento de combustibles en la zona de Villeta.
La estrategia se completa con el corredor terrestre que une los polos petroleros de Campana y Dock Sud con Bolivia. Según el directivo, la sinergia entre ambos corredores impactó muy positivamente en la compañía en los últimos dos años. Consultado por Guarino sobre las razones, lo atribuyó a la mejora de la competitividad del negocio, a las inversiones y a una apertura que, dijo, se dio "sacando lo político del medio" tanto en Bolivia como en Paraguay y la Argentina. Por esos corredores circulan hoy gasoil, gasolina, carbón y minerales.
El directivo sumó un dato con anclaje local: posiblemente la compañía empiece a transportar crudo desde Mendoza para compañías privadas de la provincia. También incluyó a los corredores ferroviarios en la ecuación, con la expectativa de que en algunos años la combinación de todos los modos de transporte agilice el flujo de cargas.
En la ronda final, Brusa Dovat cuantificó la apuesta: un plan de tres a cinco años con inversiones que, entre los distintos frentes mencionados, superan los u$s 150 millones, con aporte de capital extranjero. Entre los objetivos figura la modernización de infraestructura portuaria como la de Nueva Palmira, en Uruguay, en la entrada del sistema de la hidrovía.

El tren a Vaca Muerta: mil kilómetros de traza y salida al Atlántico por Río Negro
Si algún tema dominó la agenda de las últimas semanas, con una cantidad de artículos que Guarino calificó de inédita, fue el tren a Vaca Muerta. El proyecto que impulsa TBSA apunta a descomprimir el transporte vial en las rutas neuquinas y a garantizar un flujo continuo de insumos para la perforación no convencional. El insumo principal es la arena de fractura, hoy movida casi por completo en camión.
Cantero repasó la génesis del proyecto desde sus inicios. "Cuando yo arranqué en Vaca Muerta, siempre digo que la vaca estaba viva, porque arranqué en el 2008", contó. Por entonces, recordó, el primer pozo de la formación estaba por perforarse; su anuncio llegaría hacia 2010. La lectura inicial del grupo apuntaba a un déficit de viviendas. Con el tiempo concluyeron que la traba mayor iba a estar en los problemas históricos de la Argentina con su infraestructura de transporte: el camión concentraba el 100% de los traslados y la actividad crecía pozo a pozo.
El predio que la empresa tiene en Vaca Muerta, ubicado a pocos kilómetros de Añelo, equivale según Cantero al 28% de la superficie de Loma Campana, el área insignia de YPF. Allí, contó, proyectaron en 2015 una estación de tren, prácticamente a pedido de la petrolera. El proyecto quedó demorado por la inacción o por otras prioridades respecto del ferrocarril. Mientras tanto, la compañía, asociada con un grupo estadounidense, fue adquiriendo las tierras por donde debía pasar la traza.
La primera etapa preveía una vía de 77 kilómetros para unir Añelo con la red del Ferrocarril Roca. En el medio, la guerra entre Rusia y Ucrania puso la mirada internacional sobre Vaca Muerta y, según Cantero, la llegada de Marín a YPF multiplicó ese impulso. "Hoy el foco está puesto en Vaca Muerta y la logística se transformó en lo que nosotros decíamos en el 2010: en el cuello de botella", sostuvo.
La respuesta de TBSA a ese cuello de botella es el denominado Parque Logístico Lineal. Se trata de una traza de mil kilómetros que parte del distrito minero de Malargüe, atraviesa la cuenca neuquina y recorre Río Negro hasta el puerto de Punta Colorada, en el departamento rionegrino de San Antonio. La empresa presentó iniciativas privadas ante tres gobiernos. En Mendoza, según Cantero, el análisis está bastante avanzado. Las otras dos se presentaron ante el Estado nacional y ante el gobierno de Río Negro, por el tramo que une toda la provincia con la traza.
Sobre el financiamiento, el presidente de TBSA explicó que el esquema se apoya en un fondo que aporta un 70% como préstamo, tomado por la propia empresa, con repago a partir del proyecto. El 30% restante corresponde al fondo como socio, que ya adelantó recursos para la compra de tierras. "No estamos pidiendo dinero al Estado ni a ninguna de las provincias, ni siquiera le pedimos garantías soberanas", remarcó.
Para asegurar la primera etapa del préstamo, TBSA necesitaba comprometer 2,5 millones de toneladas de carga de arena, un volumen que ya tiene consolidado en cerca de un 70%. La otra pata de la garantía es el tren de vuelta. Mendoza, con el cobre y el potasio, tendría salida directa al mar por Río Negro, con un recorrido unos 700 kilómetros más corto que el que hoy tiene hacia los puertos. El propio fondo prevé invertir en Punta Colorada para mejorar sus instalaciones.
La traza contempla grandes nodos logísticos en el distrito minero de Malargüe, Rincón de los Sauces, Añelo, Campo Grande, Paso Córdoba y Punta Colorada.
Guarino le cambió la pregunta final: con varios pasos ya cumplidos, qué falta para que el tren se concrete. Cantero enumeró la obtención de permisos y el llamado a licitación. Aclaró que la iniciativa privada presentada por TBSA es una propuesta que la empresa considera parte de la solución, porque permitiría cubrir las toneladas de arena que el camión ya no puede absorber. El obstáculo, dijo, está en los tiempos del Estado. "La industria va tan rápido que las habilitaciones y los permisos no llegan", advirtió. Agregó que quien quiere hacer un tren o una ruta nueva se encuentra con habilitaciones más lentas que lo que la industria vive en este momento. "¿Qué es lo que falta? Un poquito más de coraje", cerró.
Inteligencia artificial y datos: retorno alto con inversiones acotadas
En paralelo a los grandes proyectos de infraestructura, el procesamiento de grandes volúmenes de datos y la inteligencia artificial aparecen como una vía para mejorar márgenes en operaciones complejas y costosas. Guarino introdujo el tema con una idea que Magnano le había planteado antes del panel: acercarse a la IA con un presupuesto acotado puede producir un impacto inversamente proporcional a la inversión.

Rocbird es una empresa de base tecnológica de Córdoba que opera desde hace más de ocho años. Se especializa en el procesamiento, la estructuración y el modelado de grandes volúmenes de datos como paso previo a la aplicación de inteligencia artificial, y trabaja con agentes de automatización, modelos predictivos y visión por computadora. Según Magnano, la firma no inicia un proyecto si no está claro el impacto que puede generar. Busca que la relación entre inversión y retorno sea de al menos diez veces, y habla también de impacto porque el retorno puede ser más difícil de medir. Su propuesta es trabajar como socio de largo plazo de las empresas. Ya opera con algunas compañías del sector y hoy apuesta fuerte a crecer en él.
"Estamos hablando de inversiones extraordinarias en esta industria, en activos, en infraestructura. Cuando hablamos de tecnología, las inversiones tienen otro tinte y esa relación de retorno o impacto es muy favorable", explicó el CEO, que presentó la tecnología como una forma más de viabilizar proyectos y de reducir riesgo e incertidumbre.
Magnano distinguió entre el uso de datos dentro de cada empresa y un paso adicional, la interconexión entre compañías de la cadena. Para quien debe decidir, detalló, importa saber varias cosas:
- qué opciones logísticas están disponibles;
- si cumplen las certificaciones requeridas;
- qué manuales de procedimiento están vigentes;
- si un insumo se encuentra en una estructura cercana o hay que conseguirlo con un transporte de urgencia.
Sin información oportuna, el problema no se limita a una decisión demorada o a un desabastecimiento: sus efectos se encadenan.
La lectura de Rocbird sobre el sector es optimista y, a la vez, exigente. Crece la presión por producir con mejores márgenes, con seguridad y con previsibilidad, en procesos de ciclos largos y con interdependencias tan fuertes que cualquier falla se propaga. La buena noticia, según Magnano, es que los datos existen en la mayoría de los casos. Están dispersos en sistemas, manuales y procedimientos, o en la cabeza de un personal calificado que escasea en la industria y rota entre empresas.
"Poder estructurar todos esos datos en un único lugar permite, primero, que una persona pueda tomar una decisión en vez de que sean muchísimas más, porque se simplifica el tiempo de esa persona de tener que consultar un montón de documentos, y por otro lado permite que los costos sean menores", sostuvo.
Ya en el tramo de cierre, Magnano reconoció que las empresas se encuentran en distintos grados de madurez. Tomó el caso de YPF como ejemplo de una compañía que muestra todo lo que hace con datos y que, al mismo tiempo, deja en evidencia una necesidad del mercado: sumar perfiles especializados en esa función. Para cubrirla, Rocbird ofrece células interdisciplinarias que se integran a los equipos de las empresas cuando necesitan ampliar su capacidad de ejecución. Para las que recién empiezan, propone un trabajo de planificación estratégica que permita identificar las iniciativas prioritarias. La firma suma productos de implementación rápida orientados a la seguridad y a la previsibilidad, con el objetivo de que cada decisión quede bien respaldada.
El CEO cerró con una invitación a construir acuerdos de largo plazo apoyados en la confianza, una palabra que, recordó, atravesó toda la jornada del Mendoza Energy Summit. Minutos después, la organización despedía a los oradores y preparaba el escenario para la novena mesa del día.