En el marco del Shale24-Santander Energy Summit que se lleva a cabo en la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, reveló en una entrevista con Shale24 que ENI preadjudicó al consorcio que forman Sacde, de la Argentina, y Tecnimont, de Italia, la ingeniería de detalle de la planta de separación primaria que el proyecto Argentina LNG construirá en Neuquén por un monto que se ubica entre u$s2.500 y u$s3.000 millones.
La definición, que el ejecutivo adelantó en exclusiva, carga con una condición que atraviesa todo el proyecto: la adjudicación completa queda sujeta a la decisión final de inversión (FID, por sus siglas en inglés).
Marín explicó que quien reparte estos contratos no es YPF sino ENI.
El consorcio del Argentina LNG se integra con tres socios: YPF, ENI y XRG, el brazo de inversión energética de ADNOC, de los Emiratos Árabes Unidos. En la división de tareas, ENI conduce la ingeniería y la adjudicación de las grandes obras, mientras YPF acompaña con el equipo técnico que reforzó con cuadros propios. El consorcio SACDE-Tecnimont ya trabaja en la ingeniería de detalle, que debe estar terminada hacia octubre; esa entrega no espera al FID, pero la decisión de inversión si lo impulsa.
Según explicó Marín, la preadjudicación llegó después de un proceso en el que YPF calculó un valor de obra con detalle y los oferentes debían presentar una propuesta por debajo de ese número. Tecnimont, la unidad de ingeniería del grupo Maire, aporta una capacidad de ingeniería de primer nivel mundial; SACDE, la constructora del grupo de Marcelo Mindlin, suma experiencia local en plantas de tratamiento primario y en obra civil de gran porte. El resultado, según Marín, es una buena noticia para Italia y para el entramado de proveedores que el proyecto empieza a movilizar.
Qué tareas hace una planta de separación primaria
Marín se detuvo en un punto que, dijo, suele explicarse mal: el gas no viaja directo desde el yacimiento hasta la costa para licuarse. La planta de Neuquén es la primera estación de esa cadena y cumple una separación primaria, parte en dos la corriente que llega de los pozos. Retira el condensado por un lado y deja el gas húmedo, con sus líquidos todavía adentro, para enviarlo aguas abajo. Esa instalación demanda una inversión entre u$s 2.000 millones y u$s 3.000 millones.
De la planta salen, entonces, dos flujos. El condensado, unos 80.000 a 100.000 barriles por día, se despacha por un ducto de líquidos hacia la costa, parte de la infraestructura que YPF ya avanza en Río Negro.
El gas húmedo, en cambio, viaja entero por un gasoducto de 48 pulgadas que transporta el caudal completo junto con los líquidos del gas natural, el mismo tipo de corriente que hoy procesan Compañía Mega y el complejo Cerri. La separación fina, la que extrae etano, propano y butano, no ocurre en Neuquén sino recién en destino.
La segunda planta, la grande, se levantará en Punta Colorada, en Río Negro, y su adjudicación llegará en poco tiempo, anticipó el ejecutivo. Marín la comparó con una refinería: ocupa cerca de 200 hectáreas, equivalente al 70% del tamaño de la Refinería La Plata, demanda alrededor de u$s 8.000 millones y debe construirse en cuatro años. Allí el gas se seca para licuarlo, conservando algo de etano según lo que pida cada mercado, y se separan etano, propano y butano. De ese complejo salen cinco productos de exportación: GNL, etano, propano, butano y las gasolinas o condensados. "A veces, a nosotros mismos nos cuesta ser conscientes de lo que estamos haciendo. Es muy grande", reconoció.
El peso de las plantas en la ecuación total
La preadjudicación de Neuquén no es un contrato más dentro de la batería de obras.
Sumadas, las dos plantas de separación y tratamiento demandan del orden de u$s 10.000 millones a u$s 11.000 millones, y la de Punta Colorada concentra ella sola unos u$s 8.000 millones que hay que desembolsar en apenas cuatro años. Que ENI haya avanzado primero con estas adjudicaciones responde a ese peso: son las líneas más onerosas que el financiamiento debe poder respaldar, y su ingeniería tiene que estar cerrada para que el paquete sea financiable.
El otro motivo es comercial. Las plantas son las que convierten un proyecto de gas en un complejo de cinco productos exportables, y esa diversificación cambia la ecuación de ingresos. El etano, el propano, el butano y los condensados que se separan del metano se venden por fuera del gas licuado y mejoran el precio de salida del recurso al mundo, un argumento que ENI viene subrayando como ventaja de la formación neuquina frente a otros desarrollos de exportación.
La ingeniería como condición del FID
El encadenamiento entre la ingeniería de detalle y la decisión de inversión es el que da sentido al calendario.
YPF y sus socios firmaron en octubre de 2025 el Acuerdo de Desarrollo Conjunto que dio inicio a la ingeniería básica del proyecto; la preadjudicación de la planta de Neuquén es el paso siguiente, el que lleva esa ingeniería al nivel de detalle necesario para fijar un costo firme. Con esos números sobre la mesa, el consorcio puede tomar la FID en la segunda mitad de 2026, y recién entonces queda en firme la adjudicación que habilita la construcción.
En paralelo corre el financiamiento. "El financiamiento es una de las materias que está pendiente", admitió Marín. El proceso de project finance todavía no arrancó y, en principio, podría comenzar hacia fin de año, con JP Morgan como banco principal y Santander como asesor. La complejidad del armado es notable: el ejecutivo habló de 14 contratos que deben negociarse entre tres empresas, con sus departamentos legales y estudios externos, y husos horarios distintos. Sobre la comercialización, afirmó que hay contratos muy avanzados con compradores de Europa y que aparecieron de manera espontánea empresas de Asia interesadas en asegurarse gas.
El proyecto apunta a 12 millones de toneladas anuales y, el otro dato que sostuvo Mar´in, es que los socios trabajan en llevarlo a 18 millones con el ingreso de nuevos actores. Marín sostuvo que el conflicto en Medio Oriente, lejos de frenar la expansión, tiende a acelerarla por el reacomodamiento de la demanda global de gas. Sobre la cuenca de origen, defendió la ventaja competitiva de Vaca Muerta: la riqueza en líquidos de la formación neuquina es, precisamente, lo que vuelve rentable la arquitectura de dos plantas y los cinco productos que saldrán al mercado.