El gas release, o liberación de gas, es un mecanismo para bajar la concentración del mercado: obliga a la empresa dominante a vender parte de su gas a otras. En Brasil, la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) tiene en consulta un borrador que le impondría a Petrobras la venta en remates de una parte del gas que compra e importa. La propuesta irá a audiencia pública el 19 de noviembre, que se postergó desde el 21 de octubre, y después la agencia tomará una decisión.
Tras la reelección de Lula, Ponte Hub incluyó el gas release entre las oportunidades para Vaca Muerta en Brasil. El regulador funda el programa en la Ley del Gas de 2021.
El estudio de impacto regulatorio de la ANP mide esa concentración con el índice Herfindahl-Hirschman (HHI): en 2025 marcó 3.751 puntos en el mercado mayorista no termoeléctrico conectado a la red de gasoductos, donde Petrobras tuvo cerca del 59% de las ventas. La minuta designa a la petrolera como obligada en el primer ciclo, de 2027 a 2030, con remates anuales para entregar gas al año siguiente y una meta de llevar ese índice a 2.500 puntos o menos entre 2028 y 2030. Para lograrlo, una simulación del estudio sobre la demanda no termoeléctrica proyectada estima que habría que liberar 8,4 millones de metros cúbicos diarios en 2028 y 9,2 millones en 2030.

Petrobras pidió dejar afuera lo que produce en la Argentina
El artículo 14 de la minuta prohíbe usar la producción propia de Petrobras para cumplir la meta. El artículo 13 fija de dónde sale el gas a rematar, en este orden de prioridad: el que la petrolera compra a otros productores en Brasil, el que importa por el Gasoducto Bolivia-Brasil (Gasbol), el de la Unión que comercializa y otros volúmenes que no sean de producción propia. Petrobras y las empresas de su grupo no pueden comprar en los remates.
El Gasbol es la vía por la que hoy llega el gas argentino a la red integrada de gasoductos de Brasil, incluido el de la Cuenca Neuquina. Según un diagnóstico técnico de la ANP, sus importaciones bajaron de cerca de 20 millones de metros cúbicos diarios en 2021 a unos 12 millones en 2025, y desde 2024 el gasoducto transporta gas argentino que cruza Bolivia. En 2025, Petrobras tuvo el 74,5% del total del gas importado por gasoducto hacia la red integrada, según la misma nota técnica.
La minuta no define qué es producción propia. En su aporte a la consulta pública, Petrobras planteó que "no todo el volumen movido por el Gasbol tiene origen en contratos de compraventa de gas natural, ya que Petrobras y empresas de su grupo económico tienen producción en la Argentina y Bolivia". Pidió que el gas importado a rematar sea solo el comprado a terceros independientes, sin volúmenes de producción propia, participaciones societarias, derechos de comercialización, contratos de offtake ni autoimportación. En la Argentina, su filial Petrobras Operaciones tiene el 33,6% del yacimiento Río Neuquén, según su informe anual ante la SEC de Estados Unidos.
La petrolera sostuvo que incluir esos volúmenes "puede producir efectos contraproducentes, reduciendo incentivos a la realización de nuevas inversiones en producción e importación de gas natural en Bolivia, Argentina u otros países integrados a la red regional de transporte". El Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP) propuso para el inciso II del artículo 13 la misma redacción que Petrobras. Tras la postergación de la audiencia, la petrolera afirmó que el programa puede restarle previsibilidad a la inversión y que solo redistribuye volúmenes existentes.
Según la ANP, 43 de los 49 participantes de la consulta apoyaron el programa, la mayoría con ajustes; los dos rechazos fueron de la petrolera dominante y de una asociación de productoras.

Para el gas neuquino, los remates pueden sumar compradores en Brasil
Si la versión final mantiene el gas del Gasbol, el primer efecto posible es un mercado con más compradores. La ANP apuesta a que quienes compren en los remates puedan usar el gas en sus propias operaciones o revenderlo, y la minuta habilita a los clientes de Petrobras a reemplazar volúmenes de sus contratos con gas comprado en esas subastas. Desde 2024, según el organismo, entraron al Gasbol nuevos importadores, y la ANP ya autorizó a la propia Petrobras a importar gas argentino.
El segundo efecto posible va en sentido contrario. Petrobras importó 7 millones de metros cúbicos diarios de Bolivia en el segundo trimestre, según su reporte de resultados. Si parte de ese gas sale a remate, podría competir por el mismo corredor con el gas argentino que traen los importadores independientes. La comercializadora MTX lo advirtió en la consulta: pidió que el programa no comprometa contratos de transporte ni capacidad de esos importadores, y que no produzca "el efecto paradójico de perjudicar a los propios agentes que ya promueven la desconcentración del mercado por vía propia".
Ese efecto pesaría más al principio del ciclo: en su balance proyectado, la ANP estima que las importaciones por el Gasbol bajen de 13 a 5 millones de metros cúbicos diarios entre 2025 y 2030. El primer módulo de suministro firme desde la Argentina, de 10 millones de metros cúbicos diarios, podría empezar a operar entre 2029 y 2030, según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).