Mercuria Energy Group confirmó la adquisición del negocio de downstream de Raízen en Argentina.
La operación se anunció el 4 de junio a través de un hecho relevante que Raízen presentó ante la bolsa brasileña B3, donde cotiza bajo el ticker RAIZ4, y de un comunicado que Mercuria emitió desde Ginebra.
El acuerdo es vinculante, abarca el 100% del negocio y tiene un valor económico total estimado de u$s 1.420 millones, sujeto a los ajustes habituales por capital de trabajo, caja, endeudamiento y gastos de la transacción.
La compra se canaliza a través de Latam Downstream Holdings y Silver Projects I, dos sociedades controladas por Mercuria. El paquete incluye la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, dos aeroplantas (Ezeiza y Aeroparque), dos terminales de combustibles (Arroyo Seco y Santa Fe) y una red de 894 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell. Lo que en febrero era una negociación de final abierto quedó cerrado como acuerdo firme.
El modelo de integración que definió a YPF, ahora en manos privadas
El verdadero giro está en la estructura de propiedad. Mercuria ya controla el upstream a través de Phoenix Global Resources, su productora de shale en Neuquén y Río Negro, en sociedad con el empresario José Luis Manzano y su grupo Integra Capital. El mismo tándem se queda ahora con la refinación y la comercialización minorista.
Bajo un único paraguas accionario quedan los tres eslabones de la cadena: exploración y producción (E&P, por sus siglas en inglés), refino y red de surtidores. Es, en los hechos, el esquema integrado que YPF construyó durante décadas, replicado por un operador de trading global.
La refinería de Dock Sud, en el sur del conurbano bonaerense, tiene una capacidad nominal cercana a los 100.000 barriles por día y procesa alrededor del 14% de los combustibles del país. Su configuración (destilación atmosférica, craqueo catalítico fluido o FCC por sus siglas en inglés, e hidrotratamiento de naftas y diésel) le permite cumplir la norma Euro 5 y trabajar con crudos locales e importados, aunque no es una planta de conversión profunda.
La red de 894 estaciones Shell concentra cerca del 17,9% del mercado de combustibles líquidos y ubica a la marca como segundo jugador, detrás de YPF, que supera el 58%. La operación incorpora además la logística asociada (terminales y aeroplantas) que completa una cadena de abastecimiento de cobertura nacional.
Phoenix opera en Neuquén y Río Negro, con Mata Mora Norte en producción y los bloques Confluencia Norte y Sur en etapa exploratoria. El crudo shale de la zona, liviano, de alto grado API y bajo contenido de azufre, encaja con una refinería orientada a naftas premium, diésel y combustible de aviación. Esa compatibilidad técnica vuelve atractiva la integración: la misma compañía podría producir el crudo, transportarlo por sistemas como Oldelval hasta Dock Sud y refinarlo para colocarlo en su propia red.
Por qué integrarse: feedstock, crack spread y evacuación
Para un productor de Vaca Muerta, controlar capacidad propia de refinación resuelve tres frentes a la vez. Asegura una salida estable para el crudo y reduce la exposición a los cuellos de botella de evacuación que todavía limitan a la cuenca. Permite capturar el crack spread, el margen entre el crudo y los productos refinados, en lugar de depender del precio spot. Y le da a Mercuria un activo físico sobre el cual aplicar su especialidad histórica: el trading y la cobertura de riesgo.
La operación se definió tras una competencia intensa. Mercuria se impuso a Vitol Group en una disputa cerrada, en una negociación que involucró a Manzano y a los acreedores de Raízen, entre ellos BTG Pactual. Reuters ya había anticipado en febrero que la firma con sede en Suiza tomaba ventaja sobre el resto de los interesados. En la plaza local también se mencionó el interés de Trafigura y de CGC, del grupo Eurnekian.
El acuerdo queda sujeto a las condiciones precedentes habituales, incluidas las aprobaciones de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y de los organismos judiciales correspondientes. Raízen estima completar el cierre dentro de la actual zafra 2026/27. La continuidad de la marca Shell, uno de los puntos sensibles de la negociación, quedó resuelta con el aval de la casa matriz.
Del lado vendedor, la lógica es financiera. Raízen, sociedad entre Shell y Cosan (Brasil), necesita liquidez para reestructurar una deuda cercana a los u$s 13.240 millones. Su salida cierra un ciclo abierto en 2018, cuando tomó el control total del downstream de Shell en el país.
Si la operación supera el filtro de Defensa de la Competencia, el mapa del downstream argentino quedará reconfigurado por primera vez en años: una compañía nacida como casa de trading pasaría a producir, refinar y vender combustible bajo una sola estructura. Quedan tres preguntas abiertas. Cuánto de la producción de Phoenix terminará efectivamente en Dock Sud y en qué plazo. Si la CNDC verá con buenos ojos una integración que concentra upstream y downstream en el segundo jugador del mercado. Y qué condiciones impondrá Shell para que su marca siga en los 894 surtidores una vez consumado el traspaso.