Crisis energética global

El Brent perdió u$s 20 en una noche: qué sigue para el petróleo con Trump como la única variable que mira el planeta

El alto el fuego de dos semanas anunciado el martes destapó una caída abrupta del crudo que el mercado venía postergando. Ahora el precio depende de una negociación en Islamabad, la decisión de Israel para hacer un alto en Líbano y de cuántos de los diez puntos iraníes acepta Washington. Ninguna de esas tres preguntas tiene respuesta hoy

por Martin Oliver 8 Abril de 2026
8 Abril de 2026
El Brent perdió u$s 20 en una noche: qué sigue para el petróleo con Trump como la única variable que importa
El Brent perdió u$s 20 en una noche: qué sigue para el petróleo con Trump como la única variable que importa

Hay 1.500 buques acumulados frente a las costas de Omán y los Emiratos Árabes Unidos, varados desde que Donald Trump e Israel lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero. 

El Brent abre este miércoles en u$s 94 por barril, u$s 20 por debajo del precio que tenía hace quince días y casi u$s 21 por debajo del pico de u$s 115 que tocó a fines de marzo. La caída no fue gradual. Fue un evento: el anuncio de Trump de una tregua de dos semanas con Irán, publicado en Truth Social a las 19:58 del martes, dos minutos antes del vencimiento de su propio ultimátum. El WTI cayó 16,3% en tiempo real. Fue la peor jornada del crudo desde el colapso de la demanda en abril de 2020.

La pregunta que organiza el mercado hoy no es por qué bajó. Es qué pasa en las próximas dos semanas, y qué precio tiene el barril si el 21 de abril no hay acuerdo.

Tres variables abiertas con impacto directo en el precio

La primera y más inmediata es el propio alto el fuego. El Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, vuelve a estar formalmente abierto, pero bajo condiciones. Irán exige coordinación con sus Fuerzas Armadas para cada tránsito y cobra, según el New York Times, u$s 2 millones por buque. La descompresión logística de ese atasco llevará días, no horas. La prima de riesgo geopolítico que el mercado había incorporado al precio no desaparece de golpe: se disuelve en la medida en que los cargamentos reales lleguen a destino.

La segunda variable es Líbano. Israel dijo explícitamente que el alto el fuego no aplica a su operación contra Hezbollah, contradiciendo lo que Paquistán presentó como condición de la mediación. Si Israel escala en Líbano durante las próximas dos semanas, Irán tiene argumentos para salir del acuerdo antes del 21 de abril. El mercado ya descuenta ese riesgo residual. Por eso el Brent no cayó a u$s 80, sino a u$s 94.

Kharg Island
Kharg Island sufrió un ataque ayer como factor de presión sobre Irán

La tercera variable son las negociaciones previstas para el viernes 10 de abril en Islamabad, donde se espera que el vicepresidente JD Vance encabece la delegación de Estados Unidos. Irán presentó una propuesta de diez puntos que incluye retiro de fuerzas de combate de bases regionales, levantamiento de sanciones, liberación de activos congelados y control iraní sobre el tránsito permanente por el Estrecho. Trump la calificó de «base negociable». Aún no dijo cuáles puntos acepta y cuáles rechaza. Esa definición es el próximo movimiento del precio del crudo.

Lo que Trump quiere del petróleo

El presidente de Estados Unidos tiene un problema doméstico concreto: el precio de la nafta en los surtidores estadounidenses subió en paralelo al Brent durante las seis semanas de guerra, y eso erosiona su capital político antes de los midterms de noviembre. Su base electoral siente el combustible caro antes que cualquier impacto de política exterior. Trump necesita el Estrecho abierto, y lo necesita rápido.

Sus propias decisiones, sin embargo, complican el cuadro. Los aranceles globales anunciados en el «Día de la Liberación» generaron un escenario de desaceleración económica que deprime la demanda proyectada de crudo con independencia de la guerra. Goldman Sachs ya recortó su proyección de Brent promedio a u$s 58-59 para el año, asumiendo menor crecimiento global. La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, del inglés Energy Information Administration) revisó a la baja su proyección de producción nacional: por primera vez desde 2020, estima que el shale norteamericano contraerá en 2026 y 2027. Los rigs en el Pérmico cayeron 23 unidades respecto del año anterior.

Trump quiere petróleo barato para el consumidor y «Drill, Baby, Drill» para la producción. Las dos metas se contradicen. Un Brent por debajo de u$s 62 hace inviable la perforación incremental en gran parte de la cuenca del Permian.

La OPEC+ y la oferta que se acumula

Superpuesta a la geopolítica, la OPEC+ tomó a principios de mes una decisión que el mercado no terminó de absorber: triplicó el ritmo de incorporación de producción para mayo, de 138.000 a 411.000 barriles diarios. La medida se leyó en parte como respuesta a la presión de Trump para bajar precios, en parte como mecanismo de disciplina interna contra los socios que producían por encima de sus cuotas. El efecto es el mismo: más oferta en un mercado que ya tenía tendencia al excedente antes de que empezara la guerra.

OPEC
 

La Agencia Internacional de Energía proyecta una acumulación de inventarios de más de 700.000 barriles diarios en promedio durante 2026, y casi 1 millón de barriles diarios si la crisis del Estrecho se resuelve. JPMorgan anticipa que el Brent podría caer por debajo de u$s 80 en el tercer trimestre si las negociaciones de Islamabad avanzan. La EIA proyecta un rango de u$s 70-80 hacia fin de año.

Qué implica para Argentina

El período de precios altos que abrió la guerra, el que mejoró el ingreso fiscal argentino por retenciones y elevó el valor de los contratos de exportación de crudo, empieza a cerrarse. La ventana de Brent por encima de u$s 100 duró seis semanas. Si el acuerdo de Islamabad prospera y el Estrecho normaliza el tráfico, ese nivel puede no volver en el horizonte inmediato.

Para el proyecto Argentina LNG de YPF-ENI-XRG/ADNOC, con FID (del inglés Final Investment Decision, decisión final de inversión) apuntado al segundo semestre de 2026, el escenario cambia de coordenadas. La crisis del Estrecho había actuado como argumento de urgencia para diversificar el GNL fuera del Golfo Pérsico. Un acuerdo de paz duradero diluye ese argumento, aunque no lo elimina: el Estrecho demostró en seis semanas que puede cerrarse, y los compradores asiáticos lo registraron.

ADNOC, socio del consorcio, opera su infraestructura doméstica en Abu Dabi bajo presión acumulada. Su planta de gas de Habshan interrumpió operaciones dos veces en quince días. La guerra fue un recordatorio de que incluso el productor más estable del Golfo tiene fragilidad física. Ese dato no desaparece con la tregua.

El horizonte más probable

JPMorgan, Goldman Sachs y la EIA convergen en un punto: el precio del petróleo en el segundo semestre depende de Trump más que de ningún otro factor. Si el acuerdo con Irán avanza en Islamabad y el Estrecho opera con normalidad creciente, el Brent puede caer a u$s 80-90 antes de que termine abril. Si las negociaciones se rompen y el cierre del Estrecho se reanuda, el mercado volvería a u$s 110 en horas.

Lo que el episodio del martes mostró con una claridad sin antecedentes es que ningún modelo de precios del crudo funciona sin incluir a Trump como parámetro. No como contexto. Como variable independiente. Un presidente que llevó el Brent de u$s 76 a u$s 115 con una guerra y lo bajó u$s 20 con un tuit tiene más influencia sobre el precio del crudo que cualquier decisión de producción de la OPEC+.

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