Diagnóstico urgente

El CEO de Shell advirtió en CERAWeek que Europa sentirá el golpe de Ormuz en abril

Wael Sawan describió una disrupción que avanza por etapas desde Asia y ya apunta al continente, mientras su empresa acumula exposición directa sobre infraestructura qatarí dañada y declara fuerza mayor sobre contratos de GNL. La firma posee el 30% de QatarEnergy LNG y es el operador del complejo Pearl GTL

por Martin Oliver 25 Marzo de 2026
25 Marzo de 2026
Desde la tribuna de CERAWeek en Houston, Wael Sawan eligió no suavizar el diagnóstico
Desde la tribuna de CERAWeek en Houston, Wael Sawan eligió no suavizar el diagnóstico

Desde la tribuna de CERAWeek en Houston, Wael Sawan eligió no suavizar el diagnóstico. 

El conflicto que comenzó el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán ya reorganizó los mercados de energía en Asia, y el CEO de Shell advirtió el martes que Europa es la siguiente región en la secuencia. No como una posibilidad remota. Como una proyección operativa: la compañía monitorea en tiempo real la llegada —o la no llegada— de cargamentos.

La secuencia que Sawan describió en su diálogo con Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global, sigue una lógica geográfica y temporal precisa. El sur de Asia absorbió el golpe primero —países que ya implementaron medidas de restricción de demanda—, luego el sudeste asiático, después el noreste, y la presión escalaría sobre Europa a medida que avance abril

El combustible de aviación fue el primero en mostrar tensión; el diésel viene después; la nafta completaría el ciclo cuando comience la temporada estival de conducción en el hemisferio norte. Cada uno de esos productos transita —o transitaba— por el estrecho de Ormuz, que maneja alrededor del 20% de los flujos globales de crudo y gas natural licuado (GNL).

La exposición directa de Shell

Lo que Sawan no desarrolló en detalle ante la conferencia, pero que los mercados ya procesaron, es la magnitud de la exposición que su propia empresa acumula sobre infraestructura qatarí dañada.

La firma posee el 30% de QatarEnergy LNG y es el operador del complejo Pearl GTL (Gas-to-Liquids, conversión de gas natural en combustibles líquidos), ubicado en Ras Laffan, con una capacidad de 140.000 barriles equivalentes por día. Ataques iraníes dañaron uno de sus dos trenes de producción, con un plazo de reparación estimado en un mínimo de un año, y obligaron a suspender toda la actividad del complejo mientras se evalúa el alcance del daño. 

En paralelo, la compañía —que el sector posiciona como el mayor trader mundial de GNL— declaró fuerza mayor sobre los cargamentos que adquiere a QatarEnergy y comercializa con clientes en todo el mundo, un volumen que analistas estiman en 6,8 MTPA (del inglés Million Tonnes Per Annum, millones de toneladas anuales).

Wael Sawan conversa con Daniel Yergin
Wael Sawan conversa con Daniel Yergin

El cuadro completo de Qatar es más severo. Los ataques destruyeron el 17% de la capacidad exportadora de GNL del país —12,8 MTPA fuera de servicio durante tres a cinco años, según Saad Al-Kaabi, presidente ejecutivo de QatarEnergy y ministro de Estado de Asuntos Energéticos de Qatar—, con fuerza mayor declarada sobre contratos de largo plazo con Bélgica, China, Italia y Corea del Sur. Al-Kaabi estimó las pérdidas en u$s 20.000 millones anuales de ingresos y sentenció que la escala del daño retrasó a la región entre diez y veinte años.

Seguridad energética como seguridad nacional

Ante ese escenario, Sawan precisó que Shell trabaja activamente con gobiernos para alertarlos sobre las palancas disponibles: medidas del lado de la demanda, estrategias de almacenamiento y compra anticipada de stocks. «Los países no pueden tener seguridad nacional sin seguridad energética», afirmó —en una frase que en el contexto de CERAWeek, donde se sentaban delegados de 89 países, sonó menos como una declaración de principios que como un diagnóstico operativo.

Hacia adentro, Sawan reveló la instrucción que imparte a sus equipos: operar en dos planos simultáneos. Atender la emergencia inmediata, pero también pensar a tres meses, a doce meses, y eventualmente a cinco o diez años vista, considerando las implicancias estructurales que la crisis dejará sobre el sistema energético global. Es una distinción que pocos ejecutivos articulan en público durante una crisis activa; la mayoría colapsa hacia el corto plazo.

Venezuela: el movimiento de largo plazo

En ese mismo registro prospectivo, Sawan anticipó que Shell podría tomar la FID (del inglés Final Investment Decision, Decisión Final de Inversión) sobre uno o dos proyectos en Venezuela antes de fin de año, condicionado al marco fiscal y legal. El foco inicial apunta al gas natural, en particular al que pueda monetizarse a través de GNL. El vehículo concreto es el proyecto offshore Dragon, que la compañía busca avanzar para licuar gas en Trinidad y Tobago, aprovechando la infraestructura existente del vecino insular. La firma también sopesa eventualmente retornar al GNL en Argentina.

La movida no ocurre en el vacío. Con Qatar fuera de producción parcial durante años y el corredor del Golfo Pérsico comprometido, la búsqueda de fuentes alternativas de GNL se aceleró en toda la industria. Venezuela, históricamente descartada por el riesgo político y las sanciones, vuelve al mapa en un momento en que la alternativa —esperar que Qatar se repare— puede tomar media década.

Shell en el Golfo de Mexico
Shell en el Golfo de Mexico

CERAWeek como barómetro

A Sawan se sumaron voces que amplificaron el diagnóstico. Mike Wirth, presidente y CEO de Chevron, caracterizó la disrupción de suministro como más grave que la registrada en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, y apuntó a una diferencia cualitativa respecto de episodios anteriores: esta vez hay impacto físico sobre el suministro, no solo sobre los precios. El analista Paul Sankey, con trayectoria en la Agencia Internacional de Energía (IEA, del inglés International Energy Agency) durante la primera Guerra del Golfo, ubicó el momento como el más severo desde la crisis del petróleo de 1973. «Cada día que pasa, la escasez se profundiza», precisó ante los asistentes. El CEO de ConocoPhillips sintetizó la aritmética: sacar del mercado entre 8 y 10 millones de barriles diarios de crudo y el 20% del GNL mundial no puede procesarse sin consecuencias de magnitud.

El Brent cotizaba alrededor de u$s 102,5 por barril en el transcurso de la sesión del martes. En los márgenes de la conferencia, la discusión ya no era sobre si la disrupción es real. Era sobre cuánto tiempo puede sostenerse.

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