La tarde recién empieza cuando Gerardo Zmijak recibe a Shale24 en las oficinas de Trafigura Argentina, en la avenida Coronel Marcelino E. Freyre 3650.
El sol de las dos entra de costado por los ventanales y recorta sombras largas sobre el piso. Afuera, los jacarandás. Adentro, café de por medio, empieza una conversación que durante una hora no tendrá pausas largas ni respuestas cortas. Zmijak habla con la cadencia de alguien que conoce cada ángulo del tema y que, además, disfruta contarlo.
Martín Urdapilleta, CEO del grupo en Argentina, se hace un minuto para pasar a saludar entre reunión y reunión. Gerardo Zmijak es su director comercial y la cara visible de una expansión que la compañía viene ejecutando en silencio desde 2018, cuando llegó al país con la compra de la refinería de Bahía Blanca y la red de estaciones ahora “Puma”, que pertenecían a Petrobras.
Como se sabe, Zmijak no llegó al sector petrolero por el camino directo. Su formación de base es vinculada al mercado de la energía eléctrica -ingeniero egresado de la UBA, donde en 2024 recibió una distinción como estudiante destacado- y sus primeros años en la industria los pasó en el area de generación y comercialización eléctrica de Petrobras Argentina.
Desde ahi, trazó una carrera que lo llevó, con varios giros de por medio, a conducir la operacion local de Trafigura: la compañía que mueve 6,7 millones de barriles de petróleo y derivados por día en todo el mundo, casi diez veces lo que produce el país entero.

Experiencia a cambio de moléculas: la fórmula de Trafigura Argentina
Ese zigzag tiene sentido cuando se lo mira desde adentro. Trafigura no es una empresa de un solo segmento. Opera en oil and gas, en energía eléctrica y en metales y minerales. En Argentina, sin embargo, la historia arrancó por un costado que muchos en el sector todavía asocian casi exclusivamente a la compañía: las estaciones de servicio.
En 2018, Trafigura compró los activos de refinación y la red de estaciones que Petrobras tenía en Argentina y los rebautizó bajo la marca Puma. Arrancaron con 260 bocas de expendio. Hoy son más de 400, y se le suman casi 200 servicios orientados al sector agropecuario. La refinería de Bahía Blanca, que opera casi 40.000 barriles por día, quedó como el activo industrial central. Desde entonces, el procesamiento de crudo creció un 50% y la producción de diésel casi un 80%.
Pero la compañía lleva tiempo dejando en claro que ese no es el límite de sus ambiciones locales.
"A medida que fuimos tomando confianza en el sector, en el país, y mejorando la administración del riesgo, nos fuimos integrando, fuimos diversificando nuestros negocios", explicó Zmijak. El movimiento fue hacia el upstream. Primero como compradores de crudo mes a mes. Después con algo más: financiamiento, equity, asociaciones de largo plazo con productores.
El modelo que Trafigura replicó en Argentina es el que aplica en decenas de países. La lógica es clara: la compañía aporta el capital a productores que tienen el proyecto pero no tienen acceso al financiamiento -ni, en muchos casos, la experiencia en comercialización-, y a cambio se queda con las moléculas. "Aportamos el capital, tomamos la molécula, damos logística y aumentamos el volumen de nuestro negocio. En el fondo es eso", resumió Zmijak.

Esa dinámica fue construyendo un mapa de relaciones que hoy incluye a Vista Energy, CAPEX, SLB y Quintana, entre otros. El caso de Vista Energy es el mas ilustrativo del recorrido. Cuenta el director de Trafigura Argentina que la relación empezó con tensión -el mismo día que Trafigura cerró la compra de la refinería tuvo lugar la primera devaluación del gobierno de Mauricio Macri, que arbitró de golpe el mercado y puso a compradores y productores en veredas opuestas- y fue evolucionando hasta una sociedad.
Durante la pandemia, Trafigura trajo un barco en cuestión de días, lo ancló frente a la costa y lo llenó de crudo para darle salida a la producción de Vista Energy en un momento crítico. Hoy son socios a traves de Tango Energy, la compañía que surgió de la transformación de Aconcagua Energía. "Con muchos productores que después son hoy grandes socios y amigos, empezamos casi en menos diez", recordó Zmijak. "Encontramos la forma de como complementarnos, cómo volvernos buenos clientes y clientes confiables."
"Los privados hemos pedido durante años la pelota. Bueno, ahora nos están dando la pelota. Llegó el momento."
Zmijak es cuidadoso cuando se le pregunta si Trafigura Argentina podría convertirse en operadora upstream. "Si me apurás, te voy a decir no, no me veo como un operador", admite, para agregar enseguida que tampoco lo descarta del todo. Lo que sí es parte del presente es seguir buscando socios operadores. "No le voy a enseñar ni a Vista Energy ni a YPF cómo perforar, pero si podemos agregar valor en estructurar financiamientos, hacer coberturas de precios, tomar riesgo de volumen, dar previsibilidad", sintetizó.
Infraestructura y financiamiento, las claves de la expansión
En esa dirección también se entiende la inversión en el oleoducto construido junto a Oldelval, inaugurado en noviembre de 2025. Once kilómetros de ducto de 14 pulgadas, mas de 30 millones de dólares, que conectan el sistema troncal Allen-Puerto Rosales con la refineria de Bahía Blanca y abren una nueva salida al Atlántico para el crudo de Vaca Muerta.
La obra llego después de que Trafigura operara durante un año y medio un "ducto virtual" de camiones para evacuar producción cuando Oldelval ya no tenía más capacidad. "Si lo veias en tiempo real era un ducto virtual, estaban todos los camiones llenos y vacios", describió Zmijak. Un detalle que dice mucho sobre como la compania entiende su rol: no esperando infraestructura, sino construyéndola -o simulandola- mientras la produccion no para.

Pero la apuesta mas concreta que Trafigura tiene hoy sobre la mesa local apunta al gas. La Secretaría de Energía formalizó el 9 de febrero, mediante la Resolución 33/2026, la licitación pública para seleccionar al primer operador privado que importe GNL y lo comercialice en el mercado interno utilizando la terminal de Escobar.
Hasta ahora, ese rol lo ejerció exclusivamente Enarsa. El contrato abarca el período invernal del 1 de abril al 30 de septiembre de 2026, con un plazo de adjudicación de 40 días corridos desde la publicación de la norma. Trafigura tiene interés declarado en participar. "Somos una compañía que opera con GNL a lo largo y ancho del planeta. Tenemos producción y contratos a largo plazo en Estados Unidos, operaciones de trading en Europa y Asia. Sumar Argentina a esa conexión de trading internacional, a través de Escobar, es un poco lo que hacemos para vivir en otras partes del mundo", señaló Zmijak.
En los hechos, no llegan como desconocidos: en los últimos años la compañía ya fue adjudicada por Enarsa como proveedora de cargamentos de GNL. Lo nuevo, dice el directivo de Trafigura Argentina, es el rol que buscan. Ya no vender el barco sino gestionar toda la cadena: importación, regasificación, comercialización. Asumir el riesgo que antes tomaba el Estado.
En la conversación, queda en claro algo: Vaca Muerta, para Zmijak, ya dejó de ser una promesa. "Es una realidad, no existe más la duda", afirmó. El cuello de botella ya no es la evacuación -resuelta con obras como la de Oldelval- sino el financiamiento. Y en eso, el mercado local tiene un limite claro.
La próxima etapa requiere capital internacional, y Trafigura, con presencia en mas de 50 países y una plataforma de trading que fue de las primeras en abrir la costa oeste de Estados Unidos al crudo argentino, se posiciona para ser parte de esa ecuacion. No como operadora. Como la compañía que sabe mover las moléculas.