Golar LNG presenta los resultados financieros de 2025 y consolida su estrategia de integración vertical en el megaproyecto de exportación en Argentina.
Con una cartera de pedidos millonaria gracias a contratos a 20 años, la firma liderada por Karl Fredrik Staubo demostró que el Gas Natural Licuado (GNL) flotante no es sólo el futuro, sino un negocio extremadamente rentable en el presente.
La ingeniería financiera de Golar durante el último año fue quirúrgica: la empresa reportó un EBITDA ajustado de u$s265 millones para el ejercicio 2025, un número que refleja una eficiencia operativa envidiable. El corazón de este éxito reside en sus unidades de licuefacción flotante (FLNG): mientras que la unidad Hilli superó todos sus objetivos de producción, la unidad Gimi —ubicada en la frontera entre Mauritania y Senegal— operó sistemáticamente por encima de su capacidad de diseño, demostrando que la tecnología de Golar puede producir más gas de lo que se creía técnicamente posible.
El “Efecto Argentina”, el motor del crecimiento a largo plazo
El dato que más resuena en el mercado local es la ratificación del cronograma para el Golfo San Matías, en Río Negro. Golar confirmó que ya se cumplieron todas las condiciones técnicas y legales para el despliegue de la unidad MKII FLNG, que operará bajo el paraguas de Southern Energy S.A. (SESA).
En este consorcio, Golar no sólo aporta la infraestructura, sino que posee una participación directa del 10% junto a gigantes locales como Pan American Energy y Pampa Energía.
El proyecto MKII, que se está construyendo actualmente en el astillero CIMC Raffles en China, sigue estrictamente los plazos y el presupuesto original, con la mira puesta en iniciar operaciones comerciales a fines de 2028.
Este despliegue permitirá que el gas de Vaca Muerta llegue a los mercados internacionales de manera flexible y rápida, sin depender de las larguísimas obras de infraestructura en tierra firme que suelen demorar décadas. Para los inversores, esto significa una exposición directa a los precios globales del GNL, un mercado que sigue demandando energía limpia para la transición energética.
Solidez financiera y dividendos para los accionistas
Para sostener este ritmo de expansión, Golar ejecutó una estrategia de financiamiento agresiva pero ordenada, asegurando u$s2.275 millones en nuevas líneas de crédito y emisiones de bonos. Esta liquidez le permitió no sólo pagar deudas antiguas, sino también premiar a sus inversores: la compañía recompró 1,1 millones de acciones propias y anunció un dividendo en efectivo de u$s0,25 por acción para el cierre del trimestre.
La confianza en el modelo de negocio es tal que la firma ya está planificando la orden de su cuarta unidad FLNG, anticipándose a la demanda que vendrá de nuevas geografías. Con un balance fortalecido y contratos de largo plazo que garantizan flujos de caja predecibles por las próximas dos décadas, Golar se posiciona como el puente indispensable entre las reservas de gas más grandes del mundo y los centros de consumo global.