En el playón del astillero SPI-ALNAVI, en Campana, una draga de casco blanco y línea celeste espera el traslado.
Se llama "Gloria P", se construyó ahí mismo en 90 días y nunca trabajó en un yacimiento de petróleo. Su próximo destino la vuelve una pieza inesperada del mayor proyecto exportador de crudo del país.
SPI Astilleros, empresa líder del Grupo SPI, fue contratada por VMOS S.A. (Vaca Muerta Oil Sur) para un servicio en la Terminal Punta Colorada, en Río Negro, extremo atlántico del oleoducto que une Allen con el mar. La compañía tendrá a su cargo el bombeo de agua de mar para las pruebas hidrostáticas de los seis tanques de almacenamiento de la planta, la etapa que certifica cada reservorio antes de que reciba una sola gota de crudo.
Antes de que un tanque de almacenamiento entre en servicio, primero se llena de agua de mar hasta su nivel de trabajo, se mide su comportamiento y se verifica la estanqueidad y la certificación de la estructura. Recién entonces se vacía y queda habilitado para el petróleo. Ese ensayo, la prueba hidrostática, es el último filtro técnico de la terminal.
La escala del trabajo se mide en los seis reservorios de 120.000 m³ cada uno. Sumados, almacenan 720.000 m³, unos 4,53 millones de barriles: el equivalente a poco más de dos cargas completas de un buque de gran porte, o a unos veinticinco días de bombeo a la capacidad inicial del oleoducto. Cada tanque mide 82 metros de diámetro y 38 de altura, las unidades de mayor capacidad construidas hasta hoy en la Argentina.
En la cabecera Allen, la prueba hidrostática del tanque de 70.000 m³ ya se completó en marzo. El contrato de SPI traslada ahora ese mismo procedimiento al corazón de la terminal atlántica, donde el volumen por unidad casi se duplica.
Una draga hecha en Campana
La "Gloria P" es una draga de succión de propósito múltiple, diseñada en conjunto por los ingenieros de SPI y la firma Damen Shipyards, de los Países Bajos, y certificada bajo la sociedad de clasificación RINA. Captará y bombeará el agua de mar que pondrá a prueba los tanques bajo condiciones equivalentes a las de operación.
"Hacerlo con equipamiento propio, diseñado y construido en nuestro astillero, reafirma nuestras capacidades", señaló Sandra Cipolla, presidenta de SPI Astilleros. La frase ordena el sentido del contrato: en el reparto de tareas de Punta Colorada empieza a verse una franja de contenido local naval, una embarcación construida a orillas del Paraná para certificar la terminal que sacará el crudo por el Atlántico.
El contrato de SPI se suma a un reparto de tareas que ya tiene actores definidos. El ducto troncal de 437 kilómetros lo ejecuta la UTE que integran Techint y Sacde. La playa de tanques quedó a cargo de Milicic, de la Argentina, junto a la especialista internacional CB&I.
La etapa marítima, la de mayor complejidad, la lidera DOF Group, de Noruega, adjudicataria de la instalación y el pre-comisionamiento de las dos monoboyas CALM por un contrato de entre u$s 25 millones y u$s 50 millones, con los buques Skandi Hera y Skandi Patagonia.
En ese tablero, el bombeo de prueba ubica a un astillero de Campana en el mismo cuadro que las grandes ingenierías del proyecto. La obra es internacional en su columna vertebral y argentina en dos de sus piezas: los tanques y la certificación que los habilita.
La cuenta regresiva de Punta Colorada
El VMOS registraba un avance general del 58% al cierre de marzo. El calendario que sigue es estrecho: el arribo de la primera monoboya está previsto para septiembre de 2026 y la primera exportación para diciembre, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios que escala a 550.000 durante 2027. La prueba hidrostática de los tanques es uno de los pocos hitos que todavía separan a la terminal de su umbral operativo.
El telón de fondo explica la urgencia. Rystad Energy proyecta que el crudo de Vaca Muerta superará el millón de barriles diarios hacia 2030, con breakeven entre u$s 32 y u$s 49 por barril, y observa que la Argentina pasó años construyendo en silencio los ductos y las terminales que faltaban para convertir esa geología en oferta global. La EIA estima que la producción argentina promediará 810.000 barriles diarios en 2026.
La terminal que cerrará esa ecuación todavía guarda agua antes que petróleo. La draga llega primero. El crudo, después.