Análisis

IA y energía en Davos: Argentina, superávit y el nuevo paradigma de Musk, Schmidt, Hassabis y Amodei al pensar en Vaca Muerta

La economía argentina se posiciona en un momento estratégico marcado por el despegue de sus sectores energético y minero, en un contexto global donde las grandes potencias demandan recursos críticos de sus aliados para fortalecer cadenas de suministro "amigables"

Julián Guarino
por Julián Guarino 24 Enero de 2026
24 Enero de 2026
Entrevistado por Larry Fink, el director de BlackRock, Elon Musk dijo que la energía es un cuello de botella
Entrevistado por Larry Fink, el director de BlackRock, Elon Musk dijo que la energía es un cuello de botella

La señal la dio hace algunas horas el genial Eric Schmidt, acaso una de las voces más brillantes relacionada al mundo de la inteligencia artificial (IA, por sus siglas en inglés). 

Schmidt, ex-CEO de Google y uno de los arquitectos más influyentes de la revolución digital lanzó una advertencia severa. Lo hizo en Davos, Suiza, frente a los ojos del mundo. Dijo que no se conforma con advertir sobre la crisis energética que frena la inteligencia artificial sino que está actuando directamente en el epicentro del problema.

Pero además comentó algo impactante. A través de Bolt Data & Energy, la empresa que cofundó y preside, Schmidt, un multimillonario que anuda decenas de proyectos tecnológicos uno más desafiante que el otro, acaba de sellar una alianza estratégica con Texas Pacific Land Corporation, un coloso corporativo con raíces del siglo XIX que hoy controla una de las mayores extensiones de tierra privada en Texas. El acuerdo busca levantar campus masivos de centros de datos justo en el corazón de la formación de Permian —la cuna del shale y la región petrolera más productiva del país— aprovechando gas barato, agua y terrenos sin límite. Planea arrancar con generación a partir de gas natural, pasar a renovables y terminar con nuclear. Habla de llegar a diez gigawatts: equivalente a la energía necesaria para siete millones de hogares en potencia, casi treinta plantas atómicas juntas. 

Para Schmidt, no hay otro camino: o resolvemos la electricidad ahora, o nos quedamos atrás. Tierra, agua, gas, potencia… todo en un solo paquete para que Amazon, Microsoft o Meta no tengan que rogarle a la red nacional. Dice que la formación de Permian -una roca madre soberbia equivalente a Vaca Muerta en algunas cosas pero no en todo- no tiene burocracia ni vecinos que protesten. Se construye rápido. Se enciende rápido. Y aunque el gas es el puente, la jugada es clara: sin esta escala, la inteligencia artificial se ahoga en su propia sed de energía. En el desierto texano, Schmidt no está explorando: está instalando el tablero de control.

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Schmidt, ex-CEO de Google y uno de los arquitectos más influyentes de la revolución digital lanzó una advertencia severa

Este movimiento de Schmidt interpela directamente con el superávit energético argentino registrado en 2025, de USD 7.815 millones según los datos oficiales del INDEC y la Secretaría de Energía, el más alto desde que se sistematizan estas series en 1992. Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron USD 11.086 millones (+12,8% interanual), mientras las importaciones cayeron a USD 3.271 millones (-18%). Este resultado impulsó cerca del 69% del superávit comercial total del país (USD 11.286 millones), convirtiendo al sector en la principal fuente de divisas en un año de relativa estabilidad macroeconómica. 

El principal motor de este desempeño ha sido Vaca Muerta, que aportó alrededor del 67% de la producción petrolera nacional en varios meses del año, con un pico para los números nacionales de 868.712 barriles diarios en diciembre y un promedio anual cercano a 800.000 barriles. Los incrementos se sustentan en mejoras tecnológicas —extensión de laterales, optimización de perforación y fractura hidráulica— y en un marco regulatorio más previsible que atrajo inversiones privadas. 

Se trata de una buena noticia estructural: el desarrollo acelerado de esta formación no convencional ha permitido revertir décadas de déficits energéticos recurrentes y posicionar al país como exportador neto relevante, incluso en un contexto de precios internacionales del petróleo moderados o en baja respecto a picos anteriores. 

Davos 2026: la atención del mundo sobre la energía

Este escenario interno se cruza con un contexto global cada vez más incierto, donde la energía y la inteligencia artificial dominan las discusiones, y donde la demanda de recursos como los de Argentina se intensifica para sostener transiciones tecnológicas y geopolíticas. 

En el Foro Económico Mundial de Davos 2026, bajo el lema de cooperación en un mundo fragmentado, varios líderes expusieron visiones que afectan directamente las perspectivas argentinas y que captaron la atención internacional por su crudeza y su alcance. Javier Milei intervino con un discurso centrado en la defensa del capitalismo de libre empresa como único sistema moral y eficiente, criticando duramente al socialismo y al intervencionismo como causantes de decadencia. Invocó textos religiosos para cuestionar el declive occidental y elogió el rumbo de Estados Unidos bajo el mandato de Trump como faro de libertad. Posicionó a Argentina como aliado estratégico de Occidente, destacando las reformas implementadas desde su asunción. El mensaje se alineó con el superávit energético y la atracción de inversión privada, aunque omitió referencias detalladas a los costos sociales de ajuste o a los riesgos de dependencia externa en commodities.

Donald Trump delineó una visión de prosperidad estadounidense basada en el dominio energético a través del petróleo y el gas, enfatizando que Estados Unidos posee "la mayor cantidad de oil y gas de cualquier país en la Tierra, y vamos a usarlo". Criticó políticas energéticas europeas, incluyendo las del Reino Unido por no explotar suficientemente el Mar del Norte —alegando que "están sentados sobre una de las mayores fuentes de energía del mundo y no la usan"—, y atacó las energías eólicas por destruir tierras y generar pérdidas. Promovió la producción doméstica de crudo y gas como clave para bajar precios y fortalecer la economía, destacando incrementos en la producción estadounidense (incluyendo acuerdos con Venezuela para acceder a volúmenes adicionales) y rechazando lo que calificó como políticas "destructivas" de energías renovables que elevan costos y envían empleos al exterior. Reiteró interés en Groenlandia sin invocar fuerza militar y promovió un “Consejo de Paz” ad hoc que incluye a Argentina. 

Mark Carney, desde su rol como primer ministro canadiense, describió una “ruptura” en el orden global, donde la integración económica se transforma en arma geopolítica. Abogó por autonomía estratégica en energía, alimentos y minerales críticos, urgiendo inversiones masivas en infraestructura y tecnología. Para economías medianas como Canadá —y por analogía Argentina—, insistió en diversificar socios y evitar dependencias excesivas de grandes potencias

La advertencia por la energía y sus desarrollos: Musk & Co.

Un segmento significativo de Davos se centró en la intersección entre energía e inteligencia artificial, con intervenciones que revelan tensiones estructurales de fondo y que acapararon titulares por su visión de un futuro radicalmente transformado.

Como se dijo, Eric Schmidt, hoy enfocado en Schmidt Futures (fondo filantrópico y de investigación), Special Competitive Studies Project (think tank sobre competencia tecnológica EE.UU.-China) y proyectos astronómicos y aeroespaciales, enfatizó con particular fuerza la necesidad de energía barata y abundante —especialmente gas natural— para escalar la IA. 

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Demis Hassabis, cofundador y CEO de Google DeepMind

En sus intervenciones, argumentó que los costos energéticos representan una de las principales barreras para el entrenamiento y operación de modelos grandes, y que Europa debe reducir precios energéticos e invertir en open source AI para no ceder terreno frente a China. Para Argentina, señalan, con su superávit en gas y petróleo de Vaca Muerta, esto representa una oportunidad potencial de atraer inversiones similares en infraestructura energética para IA, aunque exige resolver cuellos de botella en evacuación y precios competitivos.

Elon Musk, fundador y CEO de Tesla (vehículos eléctricos y baterías), SpaceX (cohetes reutilizables y Starlink), Neuralink (interfaces cerebro-máquina), xAI (desarrollo de IA con foco en entender el universo y avanzar hacia AGI) y propietario de X, enfatizó los obstáculos a la expansión solar por tarifas altas en paneles —principalmente chinos—, argumentando que aranceles occidentales frenan la transición mientras China instala capacidad masiva. Propuso campos solares masivos en áreas despobladas combinados con almacenamiento en baterías para proveer energía 24/7, y vinculó el tema a la IA: servidores orbitales para resolver límites térmicos y energéticos, y robots para abundancia futura. 

Sus planteos destacan la urgencia de bajar costos energéticos para soportar la demanda de data centers, un desafío que Argentina podría enfrentar si pretende atraer inversiones en computación de alto consumo.

Demis Hassabis, cofundador y CEO de Google DeepMind (responsable de AlphaGo, AlphaFold y modelos como Gemini) y líder de Isomorphic Labs (IA aplicada al descubrimiento de fármacos), estimó un 50% de probabilidad de alcanzar la AGI —inteligencia artificial general, capaz de realizar cualquier tarea intelectual humana con igual o mayor competencia— en la próxima década, con efectos mayores que la Revolución Industrial. La IA afectará empleos básicos, pero creará otros nuevos; en energía, permitirá optimizaciones en exploración y producción, aunque exigirá inversiones masivas en infraestructura eléctrica que Vaca Muerta por sí sola no cubre.

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Dario Amodei, cofundador y CEO de Anthropic 

Dario Amodei, cofundador y CEO de Anthropic (creadores de la familia Claude, con énfasis en IA alineada y segura), fue más directo: la IA reemplazará a ingenieros de software en plazos cortos, lo que urge por encargarse de la redistribución del crecimiento económico para evitar una desigualdad extrema. Criticó ventas de chips a China y predijo un crecimiento explosivo pero concentrado, con implicancias para países como Argentina que dependen de mano de obra calificada en sectores extractivos y tech.

En conjunto, las voces de Davos 2026 exponen un mundo donde la energía barata y abundante es condición necesaria —pero no suficiente— para capturar el valor de la IA. Argentina cuenta con un superávit energético coyuntural gracias a Vaca Muerta y un potencial minero en ascenso, pero enfrenta una transición incierta: los hidrocarburos y minerales financian el presente, mientras la demanda futura se inclina hacia fuentes intensivas en energía, con EE.UU. presionando por alianzas que prioricen sus necesidades estratégicas. 

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