Mejora del perfil crediticio

La Calera y Bajo del Choique: Pluspetrol quiere emitir deuda a 12 años y sigue la huella de largo plazo que abrió Pampa Energía

La petrolera de capital privado lanza una obligación negociable bajo Ley Nueva York con cupón trimestral y un plazo que casi duplica el de toda su curva previa. Se ubica como el segundo corporativo argentino en estirar la deuda a doce años después de la Serie 26 de Pampa. Fuerte plan de inversiones para escalar la producción

por Martin Oliver 24 Junio de 2026
24 Junio de 2026
Pluspetrol armó un plan de inversión intensivo cuyo núcleo son el yacimiento gasífero La Calera y el desarrollo de Bajo del Choique-La Invernada
Pluspetrol armó un plan de inversión intensivo cuyo núcleo son el yacimiento gasífero La Calera y el desarrollo de Bajo del Choique-La Invernada

Pluspetrol abrió la colocación de una obligación negociable bajo Ley Nueva York con vencimiento a 12 años y cupón pagadero trimestralmente, una estructura que la petrolera de capital privado no había usado en ninguna de sus emisiones anteriores. 

El monto, el precio de emisión y el esquema de amortización quedarán determinados por el resultado del procedimiento de colocación y se conocerán en el aviso de resultados.

El parámetro que distingue a la operación es el plazo. 

Hasta noviembre de 2025, ningún emisor corporativo argentino había colocado deuda a doce años en más de una década. El que reabrió ese tramo fue Pampa Energía con su Serie 26, un bono de u$s 450 millones con vencimiento bullet en 2037 y cupón de 7,75% que duplicó la vida promedio de la deuda del grupo (ver: Salto en pozos, reservas y producción petrolera: cómo Rincón de Aranda transformó la ecuación de Pampa Energía). 

Con esta emisión, Pluspetrol se ubica como el segundo corporativo en alcanzar ese vencimiento, y empuja a que un plazo que era excepción de un solo nombre empiece a constituir un segmento.

Un plazo que deja de ser excepción

La distancia se mide mejor contra la propia trayectoria de la compañía. 

Pluspetrol debutó en el mercado internacional en mayo de 2025 con una emisión inaugural de u$s 450 millones a 2032 y una tasa fija de 8,500%, ampliada un mes más tarde en u$s 200 millones adicionales hasta los u$s 650 millones. En noviembre sumó otros u$s 500 millones con vencimiento en 2031 al 8,125%. Las tres colocaciones comparten el mismo diseño: plazos de seis a siete años, cupón semestral y amortización íntegra en una sola cuota al vencimiento

La emisión a 12 años se aparta de ese diseño en los tres frentes al mismo tiempo. El plazo casi duplica al más largo de su curva, el cupón pasa a ser trimestral y la amortización, en vez de concentrarse al final, seguirá un cronograma que la emisora definirá al cierre.

Pluspetrol Vaca Muerta
En paralelo a su apuesta no convencional, Pluspetrol se desprendió de áreas convencionales, entre ellas la venta de Los Toldos I Sur y Pampa de las Yeguas I a un comprador llegado desde los Estados Unidos 

El plazo también la separa de sus pares más cercanos. Las curvas de YPF llegan hasta 2034 y las emisiones recientes de Vista Energy y Transportadora de Gas del Sur (TGS) se extendieron hasta 2035, alrededor de nueve y diez años. Doce años empuja el horizonte hacia 2038 y deja a Pluspetrol en el extremo largo de la deuda corporativa local, un terreno que hasta hace pocos meses solo pisaba Pampa.

El movimiento ocurre dentro de una ventana que el mercado mantiene abierta. Durante 2025 el sector energético concentró cerca de la mitad del financiamiento corporativo argentino, y el 94,2% de esas obligaciones negociables se colocó en dólares hard bajo legislación extranjera, mayormente neoyorquina, con rendimientos en torno al 8% (ver: Ranking de colocadores financieros: la energía fue la locomotora del mercado de deuda en 2025 y lo que va del 2026). Esa dinámica se trasladó a 2026. "Cualquier corporativo argentino que busque financiamiento va a encontrar el mercado abierto", afirmó Adrián Guzzoni, de Citigroup, según Bloomberg, que ubicó el apetito por el crédito corporativo local en niveles compatibles con plazos largos y tasas competitivas.

El crédito detrás del bono

El financiamiento responde a una necesidad puntual. Pluspetrol completó en diciembre de 2024 la compra de los activos de ExxonMobil y de QatarEnergy en la Argentina, una operación que reforzó su posición en Vaca Muerta y la dejó entre los principales operadores de la Cuenca Neuquina. 

Sobre esa base armó un plan de inversión intensivo cuyo núcleo son el yacimiento gasífero La Calera y el desarrollo de Bajo del Choique-La Invernada, presentado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por u$s 12.000 millones, con 600 pozos proyectados para alcanzar 100.000 barriles diarios a lo largo de veinticinco años.

Ese esfuerzo de capital tiene una contracara financiera. La calificadora FIX, afiliada de Fitch, que le asigna a Pluspetrol la nota de emisor AAA(arg), proyecta un flujo de fondos libre negativo hasta 2027 por las inversiones en La Calera y Bajo del Choique. Mientras ese flujo no se revierta, la compañía recurre al endeudamiento para sostener la expansión. Como sociedad de capital cerrado, sin acciones que coticen, el mercado de deuda funciona como su principal vía de fondeo de largo plazo. Estirar el vencimiento a 12 años y repartir la amortización en cuotas reduce la presión de los vencimientos concentrados y acompasa los pagos al ritmo de maduración de los proyectos, que recién generan caja plena hacia el final de la década.

La emisión recoge además un movimiento de portafolio más amplio. En paralelo a su apuesta no convencional, Pluspetrol se desprendió de áreas convencionales, entre ellas la venta de Los Toldos I Sur y Pampa de las Yeguas I a un comprador llegado desde los Estados Unidos (ver: Pluspetrol vende Los Toldos I Sur y Pampa de las Yeguas I: quién es el comprador que llega de los Estados Unidos), una rotación que libera capital para concentrarlo en el corazón shale del negocio. El bono a 12 años aporta el financiamiento de largo aliento que esa reorganización requiere.

Con el plazo extendido, Pluspetrol amplía su propia curva y, a la vez, confirma que el tramo de doce años reabierto por Pampa dejó de ser un episodio aislado. El largo plazo corporativo argentino, cerrado durante más de una década, vuelve a tener oferta.

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