La escalada del conflicto en Irán tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel, uno de los cuales terminó con la muerte del líder supremo Alí Jamenei, disparó tensiones en los mercados energéticos globales. Los ataques incluyeron objetivos vinculados al petróleo y el gas, además de maniobras que afectaron el estratégico Estrecho de Ormuz, vía por la que circula casi una quinta parte del crudo mundial.
La reacción fue inmediata: el Brent llegó a trepar casi 13% en la apertura asiática y los futuros llegaron hasta los u$s 82, su nivel más alto desde enero de 2025, antes de retroceder hacia la zona de u$s 78-79. El WTI, por su parte, cotizó en torno a u$s 72 por barril. En la jornada del lunes esto significa un 8% de aumento para ambos crudos de referencia.

La ofensiva y las represalias paralizaron operaciones en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait, países claves para el abastecimiento energético de Asia. La incertidumbre golpeó de lleno a los mercados regionales: el Nikkei cayó 2% en Tokio.
En paralelo, el gas también sintió el impacto: el Henry Hub avanzó 3,5% y se ubicó cerca de u$s 3,1 por millón de BTU, en un contexto de fuerte sensibilidad geopolítica.
Irán, un productor clave
Aleph Energy recordó que el mercado ya venía anticipando el riesgo: el crudo había subido USD 10 por barril antes del estallido del conflicto. La consultora remarcó que Irán es “el quinto productor mundial, con cuatro millones de barriles diarios, de los cuales exporta un tercio”, y que por el Estrecho de Ormuz se evacúan 18 millones de barriles por día, el equivalente al 17% de la oferta global.
Puente, por su parte, advirtió que este cuadro “inyectará fuerte volatilidad” y presionará al alza los precios internacionales del petróleo. El informe subrayó que el foco de Estados Unidos estará esta semana en los datos de empleo de febrero, con una expectativa de 60.000 nuevos puestos y una tasa de desempleo del 4,3%, además del impacto de los aranceles del 10% aplicados por la administración Trump. A ello se suma que la inflación mayorista de enero “superó lo previsto en todas las mediciones”.

En ese escenario, los rendimientos de los Treasuries se comprimieron en toda la curva y el S&P 500 cerró la semana con una baja del 0,6%. La consultora destacó además que el 96% de las empresas del índice ya reportó resultados, con un 73% superando estimaciones; entre ellas, Nvidia, con ingresos de u$s 68.100 millones. En Europa, la inflación de enero volvió a desacelerarse y el euro avanzó a u$s1,18.
La infraestructura como objetivo
Los ataques a infraestructura energética sumaron un capítulo central. La mayor refinería de Arabia Saudita, Ras Tanura, fue alcanzada por drones, lo que forzó a Saudi Aramco a suspender operaciones y detener embarques.
En Qatar, las plantas de Ras Laffan y Mesaieed -núcleo de la oferta global de GNL- quedaron fuera de servicio, obligando a QatarEnergy a frenar toda la producción y retirando del mercado cerca del 20% de la capacidad mundial de gas natural licuado (GNL).
A esto se suman daños en al menos tres petroleros y buques metaneros en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, incrementando el riesgo para las rutas marítimas de crudo y gas.
En Israel, campos gasíferos offshore, incluido Leviathan, fueron cerrados preventivamente, restringiendo producción y exportaciones en un momento de máxima fragilidad energética regional.