Astillero CIMC Raffles, en Yantai, China

La metamorfosis: el buque que será el MKII de SESA ya tiene su "corazón licuefactor" y Golar sostiene el arranque en el Golfo de San Matías para 2028

El buque está en China. En los astilleros, la compañía concluyó la fabricación del megabloque central de la unidad flotante de 3,5 mtpa que Southern Energy operará en el Golfo San Matías. El avance del buque corre el foco del proyecto hacia los dos gasoductos que deben alimentarlo

Julián Guarino
por Julián Guarino 1 Junio de 2026
1 Junio de 2026
La compañía concluyó la fabricación del megabloque central de la unidad flotante de 3,5 mtpa que Southern Energy operará en el Golfo San Matías
La compañía concluyó la fabricación del megabloque central de la unidad flotante de 3,5 mtpa que Southern Energy operará en el Golfo San Matías

Durante veinte años, el Fuji LNG cargó gas que no era suyo. Botado en 2004, este carrier tipo Moss de 148.000 metros cúbicos pasó la vida transportando GNL de un puerto a otro. 

En el astillero de CIMC Raffles, en Yantai, China, está dejando de ser ese buque. Le insertaron el megabloque que aloja una planta de licuefacción entera en el centro del casco, y con esa pieza terminada, según informó Golar en los últimos días, el viejo transportador termina de mutar en MKII: la unidad flotante de 3,5 mtpa que producirá el gas que antes solo llevaba, amarrada en el Golfo San Matías al servicio de Southern Energy (SESA).

En sus resultados, la compañía ratificó que la conversión avanza en plazo y presupuesto, con la fabricación cerca de su pico de actividad y más de diez millones de horas-hombre trabajadas. El megabloque central es la pieza más sensible del diseño: se inserta entre los tanques de carga existentes y concentra todo el tren de licuefacción, con tecnología PRICO licenciada por Black & Veatch, de Estados Unidos. 

Tener el corazón del buque listo no significa tenerlo terminado: por delante quedan cerca de dieciocho meses de trabajo de integración, instalación de sistemas y pruebas hasta la entrega, que la compañía mantiene prevista para fines de 2027

Recién entonces la unidad navegará a la Argentina, para arrancar operaciones en 2028. Golar destacó la calidad del trabajo en Yantai y dejó abierta la posibilidad de fabricar más unidades en el mismo astillero, con un tiempo de construcción de alrededor de 36 meses por unidad.

Yantai
En el astillero de CIMC Raffles, en Yantai, China, el Fuji LNG está dejando de ser ese buque para transformarse en el MKII

Dos ductos, dos cuentas regresivas

El MKII se ubicará junto al Hilli Episeyo, que iniciará antes su contrato a 20 años. 

Entre las dos unidades suman una capacidad nominal de 5,95 mtpa, de las cuales SESA ya colocó 2 millones y mantiene unos 4 millones por comercializar.

El avance del buque corre el foco hacia la infraestructura que debe alimentarlo, y ahí Golar precisó que son dos obras distintas. 

El Hilli producirá en una primera etapa a través de “una conexión de 19 kilómetros” a la red de gas existente, una obra que la compañía describió como muy avanzada y en plazo para cuando arribe la unidad. 

El MKII, en cambio, depende del Gasoducto Dedicado Tratayén–San Antonio Oeste, de 472,5 kilómetros y 36 pulgadas, cuyos caños se adjudicaron a un proveedor de India

Como se sabe, las tres adjudicaciones del ducto largo, caños, estaciones compresoras y contrato EPC, ya están cerradas, con un plazo de construcción que la firma ubica por debajo de los dos años y derecho de vía y permisos regulatorios resueltos. SESA tramita una protección RIGI específica para la sociedad del ducto.

La tensión de fondo es de desarrollo y sincronía. La conducción ejecutiva de Golar señaló que el proyecto corre incluso algo adelantado, pero descartó beneficios por un arranque anticipado: si el ducto está listo y el buque no, o a la inversa, no hay ganancia. Todo el sistema debe alinearse en la misma ventana de 2028, y ese encastre es el verdadero camino crítico del proyecto.

MKII 6
Lanzamiento de las tareas del MKII en el astillero hace unos meses

Equity puro y un cuarto FLNG en carpeta

Golar financia la conversión enteramente con capital propio. Sobre un presupuesto total de u$s 2.200 millones, ya invirtió cerca de u$s 1.200 millones sin recurrir a deuda, y mantiene la unidad libre de gravámenes mientras negocia financiamiento de nivel activo con bancos y agencias de crédito a la exportación. 

El contrato a 20 años le asegura un EBITDA de u$s 400 millones anuales más un componente tarifario ligado al precio del commodity, dentro de un backlog total de u$s 17.000 millones que la compañía proyecta convertir en un EBITDA anual superior a u$s 800 millones una vez que operen sus tres unidades.

La unidad flotante se inserta en la estructura de SESA, donde Pan American Energy controla el 30%, YPF el 25%, Pampa Energía el 20%, Harbour Energy el 15% y la propia Golar el 10%. Cada socio aporta de forma proporcional a la sociedad del ducto, San Matías Pipeline, donde Golar prevé invertir cerca de u$s 77 millones de equity. 

En paralelo, SESA y SEFE, de Alemania, firmaron un acuerdo de suministro a ocho años por hasta dos millones de toneladas anuales con inicio en 2027.

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