Con la premisa de diversificar proveedores de gas fuera de Rusia y sus objetivos de transición energética, Alemania comenzó con la evaluación de avales estatales para respaldar importaciones del gas natural licuado (GNL) de Argentina, que ya tiene la construcción de la infraestructura en la línea de largada y con el primero de los dos buques de licuefacción llegando en 2027.
Según puso saber Shale24, la expectativa alemana está en el acuerdo entre el consorcio Southern Energy (liderado por Pan American Energy y Golar, en sociedad con YPF, Harbour Energy y Pampa Energía) y la empresa SEFE (Securing Energy for Europe, ex subsidiaria de la rusa Gazprom) para exportar desde Argentina a Alemania 2 millones de toneladas anuales de GNL durante 8 años, en una operación valorada en u$s7000 millones.
La medida está centrada en instrumentos financieros conocidos como créditos no vinculados (UFK, por sus siglas en alemán), garantías financieras emitidas por el Ministerio Federal de Economía y Protección del Clima de Alemania que tienen por fundamento mitigar riesgos en inversiones relacionadas con el suministro de materias primas críticas, incluyendo combustibles fósiles como el GNL.
A diferencia de las garantías de exportación tradicionales, que exigen la compra de bienes o servicios alemanes, los UFK son “no vinculados”, lo que permite una mayor flexibilidad en el uso de los fondos.

El funcionamiento técnico de estos avales se basa en la cobertura de préstamos bancarios contra riesgos comerciales (como incumplimientos por quiebra o volatilidad de precios) y políticos (como expropiaciones o inestabilidad regulatoria).
En caso de default, el Estado alemán asume entre el 80% y el 90% de las pérdidas, lo que reduce el costo de financiamiento para los proyectos y atraer capital privado. El gobierno cobra una prima por esta garantía, pero el riesgo último recae en los contribuyentes alemanes.
El proyecto, en este caso el de Southern Energy, debe demostrar un “interés estatal particular”, evaluado en términos de seguridad energética, alineación climática (con una “prueba de compatibilidad” con el Acuerdo de París) y viabilidad económica. El primer paso es la solicitud preliminar, ya realizada, y luego sigue el análisis de la cartera económica alemana. Como ejemplos, el volumen de UFK aprobados en 2025 superó los 5.000 millones de euros en proyectos de litio en Bolivia o hidrógeno verde en Namibia.

A la espera del proyecto en Río Negro
En enero de 2026, el ministerio alemán recibió una solicitud preliminar de UFK vinculada al proyecto de GNL, en la provincia de Río Negro, que consiste en la instalación de dos buques de licuefacción en el Golfo San Matías, el primero llega en 2027 y el segundo en 2028. Hilli Epiceyo y MK II, tales son los nombres de las embarcaciones.
Esta petición, confirmada en respuesta a una pregunta realizada por el parlamento, está asociada al acuerdo marco firmado en diciembre de 2025 entre Southern Energy y SEFE. El gas se extraerá de Vaca Muerta, será transportado por gasoductos y se licuará en unidades flotantes (FLNG). El volumen equivale a un tercio de las importaciones actuales de GNL de Alemania (6 a 7 millones de toneladas anuales). La solicitud de UFK cubriría los préstamos para infraestructura, estimados en u$s6000 millones iniciales, mitigando riesgos como la inflación argentina o demoras en la producción.
SEFE ha aclarado que no solicitó directamente los avales, sino que estos provienen de los bancos prestamistas, aunque el ministerio evalúa el proyecto en su conjunto por su alineación con la estrategia de diversificación energética europea.

Los criterios en juego y la evaluación que viene
A la fecha, la evaluación se encuentra en fase preliminar, sin decisión final. El ministerio alemán prioriza la “seguridad de suministro”, dada la dependencia actual de Alemania en GNL estadounidense (casi el 60% de sus importaciones) y la meta de la Unión Europea de eliminar el gas ruso para 2027.
Sin embargo, la “prueba climática” introducida en 2023, representa un desafío: aunque flexibilizada por la coalición gobernante (SPD-Verdes-FDP) para priorizar la seguridad energética, exige que los proyectos fósiles demuestren una trayectoria hacia la descarbonización, como la integración de hidrógeno verde o captura de carbono. No obstante, hay una alta probabilidad de aprobación al considerar precedentes como las garantías UFK para GNL qatarí en 2024.
En términos técnicos, el análisis incluye modelados de riesgo: proyecciones de producción de Vaca Muerta (actualmente 150 millones de m³/día, con potencial para duplicarse en cinco años) y escenarios de precios globales de GNL (actualmente alrededor de 10-12 dólares por MMBtu en Europa).

Entre la oportunidad argentina y los desafíos europeos
Argentina tiene un ecosistema de proyectos GNL en expansión. En paralelo a Southern Energy, YPF avanza con la italiana Eni y la emiratí XRG hacia una capacidad de 12 millones de toneladas anuales de GNL, con inversiones de hasta 30.000 millones de dólares y generación de 50.000 empleos. Estos desarrollos, sumados a licitaciones para infraestructura, como gasoductos submarinos, posicionan a Argentina para exportaciones récord en 2026, estimadas en USD 10.000 millones anuales durante dos décadas.
En ese contexto, Europa requiere fuentes flexibles de abastecimiento, en particular con el “agujero energético” estacional que le provoca un déficit de 900-1.100 TWh de gas en invierno. Allí aparece Argentina, aunque deberá superar las miradas y exámenes europeos por los riesgos ambientales del fracking en Vaca Muerta y la volatilidad económica argentina.
De aprobarse los UFK, este aval estatal catalizaría inversiones adicionales en Argentina, fortaleciendo su balanza comercial y acelerando la transición de importador a exportador neto de energía. En un escenario global donde el GNL cubre el 45% de las importaciones europeas, esta alianza podría sentar precedentes para acuerdos similares con otros proveedores emergentes