Naturgy cerró 2025 con un beneficio neto de 2.023 millones de euros, superando tanto sus propias previsiones como el consenso del mercado, en un contexto energético que se deterioró durante la segunda mitad del año.
La compañía ejecutó inversiones por más de 2.100 millones de euros, destinó cerca de 1.300 millones al pago de impuestos y tasas, y repartió alrededor de 1.700 millones en dividendos. La deuda neta se mantuvo estable en torno a los 12.300 millones de euros, con una curva de vencimientos más equilibrada, mientras que la liquidez se aproxima a los 10.000 millones. S&P consolidó su rating corporativo en BBB con perspectiva estable.
Inversión y transición energética
Las inversiones se concentraron en redes de distribución y desarrollo renovable, pilares de la transición energética.
Durante el ejercicio, la compañía cerró las condiciones comerciales del contrato de suministro de gas por gasoducto desde Argelia hasta 2027 y firmó nuevos acuerdos de gas natural licuado con Estados Unidos. Además, avanzó en la inyección de biometano en las redes españolas, alcanzando ya 170 GWh.
Naturgy también puso en marcha su nueva plataforma comercial NewCo, uno de los proyectos más ambiciosos del sector por alcance y velocidad de ejecución.
En el ámbito eléctrico, la compañía reforzó su papel en la garantía de suministro al sistema español mediante su flota de 17 ciclos combinados distribuidos en 10 emplazamientos.
Regreso a los grandes índices bursátiles
La OPA sobre acciones propias ejecutada en el primer semestre de 2025 permitió incrementar el free float y mejorar la liquidez del valor, facilitando el regreso de Naturgy a los principales índices bursátiles internacionales antes de lo previsto.
Según el presidente ejecutivo, Francisco Reynés, “los resultados confirman la capacidad del equipo para cumplir lo comprometido y avanzar con determinación en nuestra hoja de ruta estratégica”.
Ocho años de transformación
Desde 2018, Naturgy ha generado aproximadamente 41.000 millones de euros en caja. De ese total, destinó más de 16.000 millones a inversión, cerca de 12.000 millones a dividendos, más de 8.000 millones a impuestos y tasas y más de 4.000 millones a reducción de deuda.
El retorno anual al accionista en este período superó el 10%. El ROIC se duplicó hasta el 11,3% en 2025 y el ROE pasó del 9,2% en 2018 al 21,5%, situándose por encima de la media europea.
Perspectivas 2026 y prioridades estratégicas
Para 2026, la compañía prevé mantener niveles similares de desempeño, con un Ebitda superior a 5.300 millones de euros y un beneficio neto por encima de 1.900 millones.
El plan contempla inversiones orgánicas de alrededor de 2.100 millones, deuda cercana a 13.500 millones y un dividendo mínimo de 1,8 euros por acción. Las prioridades estratégicas se centrarán en:
- Capturar oportunidades vinculadas a centros de datos.
- Reforzar la resiliencia del negocio de redes.
- Optimizar la gestión de riesgos energéticos.
- Garantizar el suministro con su flota térmica.
- Impulsar renovables y biometano con disciplina financiera.
- Consolidar el modelo comercial orientado al cliente.
Gobierno corporativo
El Consejo de Administración convocó Junta General de Accionistas para el 24 de marzo en Madrid, donde se propondrá el pago de un tercer dividendo de 0,57 euros por acción, que elevaría la retribución total con cargo a 2025 hasta 1,77 euros por acción, por encima de los 1,70 euros comprometidos.
Asimismo, se propondrá adelantar la renovación del mandato del presidente ejecutivo hasta 2030.
Tras los recientes cambios accionariales, el Consejo incorporó un tercer consejero propuesto por IFM y reducirá de tres a dos los consejeros dominicales vinculados a BlackRock-GIP. También se renovarán los mandatos de Jaime Siles y Ramón Adell.
El órgano creó además una Comisión de Visión Estratégica para reforzar el enfoque de largo plazo y rotó las presidencias de las comisiones de Auditoría y Control, Nombramientos y Retribuciones, y Sostenibilidad.