Shale24 en el IAE Mosconi

Navajas apura al upstream de Vaca Muerta: "Estos precios no van a durar 120 años, corran lo más que se pueda ahora"

En el encuentro del Consejo Asesor del IAE Mosconi que cubrió Shale24, el economista jefe de FIEL fijó en 3 millones de barriles el umbral de una eventual enfermedad holandesa. También advirtió sobre un atraso cambiario de entre 20% y 30% y sostuvo que el boom se industrializa en Bahía Blanca, no en Neuquén

Marina Cappiello
por Marina Cappiello [email protected] 19 Octubre de 2026
19 Octubre de 2026
El economista jefe de FIEL fijó en 3 millones de barriles el umbral de una eventual enfermedad holandesa
El economista jefe de FIEL fijó en 3 millones de barriles el umbral de una eventual enfermedad holandesa

Shale24 estuvo presente la semana pasada en la reunión del Consejo Asesor del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, el think tank energético fundado en 1983 que hoy preside Jorge Lapeña, ex secretario de Energía de la Nación. En una sala con economistas, especialistas y ex funcionarios del sector, la pregunta que abrió el panel parecía de manual: cómo se compatibilizan los compromisos de la transición energética con el contexto económico actual. Fernando Navajas, economista jefe de FIEL, la tomó y la llevó a otro lado. Habló de petróleo, de industria, de inteligencia artificial y de tipo de cambio. En el camino dejó un mensaje poco habitual para un foro del sector: el que tiene que acelerar es el propio upstream.

El marco es el que viene construyendo hace meses. En julio lo volcó en un paper de 50 páginas publicado en SSRN, Productivity Growth, Structural Change and Reforms in Argentina, y en agosto lo llevó al seminario internacional del Boletín Techint. La tesis es que la Argentina atraviesa un cambio estructural, un movimiento del producto, el capital y el empleo entre sectores y regiones, con la energía en el centro. Lo nuevo en el Mosconi fue cómo bajó esa tesis a discusiones concretas, algunas incómodas para la industria.

Según Navajas, el cambio tiene tres patas. La primera es el salto de la energía primaria y la minería, que en las cuentas nacionales comparten casillero. La segunda es la transformación de la industria manufacturera, que esta vez se abre sin el paraguas de un Mercosur consolidado y frente a la competencia de China. La tercera es la irrupción de la IA en los servicios, el sector que históricamente absorbió el empleo que expulsaban los otros. "Es una esponja que está llena de agua, está saturada", describió.

El salto de la Argentina

Para dimensionar la primera pata, Navajas eligió una comparación que duele. A fines de los 90, Argentina y Brasil producían alrededor de un millón de barriles diarios cada uno. Brasil se fue a cinco millones con el Presal. "Nosotros dimos vuelta", dijo, y ahora el país entra en una tecnología "que ya está asentada para crecer".

La pregunta abierta es la escala. "Si van a ser dos, o van a ser tres, o van a ser más de tres, cambia completamente el esquema de reasignación", planteó. No se trata solo de la cuenta corriente y el fisco, sino de cómo se mueven los recursos entre regiones y sectores. El punto de partida es conocido: en junio, el país produjo 910.462 barriles diarios, de los cuales 633.927 salieron de Vaca Muerta, como repasó Shale24 al comparar la nueva cifra oficial de recursos de la formación con Bazhenov, Permian y Bakken.

A ese recorrido hacia los tres millones lo llama "el salto de la Argentina". Y ahí apuntó contra quienes tienen que darlo.

Equipo de perforación en un yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén, la zona productiva donde se intervendrán 160 kilómetros de rutas provinciales
Según Navajas, el cambio tiene tres patas. La primera es el salto de la energía primaria y la minería, que en las cuentas nacionales comparten casillero. La segunda es la transformación de la industria manufacturera, que esta vez se abre sin el paraguas de un Mercosur consolidado y frente a la competencia de China. La tercera es la irrupción de la IA en los servicios, el sector que históricamente absorbió el empleo que expulsaban los otros

Jugadores de póquer

Navajas reconoció que hay conducciones empresariales que empujan, y mencionó a YPF. Pero cuando mira el camino hacia los tres millones, dice ver "ese viejo estilo de jugadores de póquer". Su lectura es schumpeteriana: los que hicieron la creación terminan convertidos en incumbents que "te van manejando la cosa un poquito más lenta".

"Todas las dudas sobre que no hay lo suficiente como para que esto se expanda vienen del sector", afirmó. Y cerró con un consejo directo a las operadoras: "Muchachos, estos precios que tenemos ahora no van a durar 120 años. Corran lo más que se pueda ahora". Dicha en una sala donde buena parte de la audiencia conoce la industria por dentro, la frase tenía destinatario.

El llamado es coherente con lo que había escrito en el paper: un boom de productividad en el upstream, por sí solo, puede no alcanzar para mover el agregado de la economía. Para que derrame hacen falta escala y difusión hacia otros sectores. Por eso la diferencia entre dos y tres millones de barriles no es un detalle de planilla.

Enfermedad holandesa, todavía no

La pregunta llegó desde la sala, en el intercambio que siguió a la exposición y que presenció Shale24: un colega del Instituto había dicho que el país está cerca de una enfermedad holandesa. Navajas respondió con series de largo plazo. Entre 1950 y 2002, la productividad de la economía argentina creció 0,5% anual, "de las más bajas que uno podría dar". En el mismo período, la del sector minero, que incluye a los hidrocarburos, crecía cerca del 4%.

Con ese antecedente, y con la minería metalífera sumándose al proceso, no ve sentido en hablar de enfermedad holandesa mientras las proyecciones se queden en un millón y medio de barriles. "Para estar en enfermedad holandesa, yo diría que tenemos que estar arriba de los 3 millones de barriles", sostuvo. Antes de eso, dijo, no hay indicios.

Lo que sí hay, a su juicio, es otra cosa: un atraso cambiario originado en la política económica. El país no encontró un esquema monetario y cambiario que dé estabilidad y alinee las decisiones de portafolio con un dólar estable. Algunos economistas, recordó, ya lo estiman entre 20% y 30%. Y el golpe cae justamente sobre la energía: según las bases de datos de largo plazo, el sector cuya productividad más se daña con un tipo de cambio atrasado es el minero. Atribuir el problema al petróleo, dijo, es "autoindulgencia", el sesgo del statu quo. La macro como cuenta pendiente del shale ya había aparecido en el panel de infraestructura del Shale24+Santander Energy Summit.

Igual dejó un matiz. En un cambio estructural de esta magnitud, definir dónde se ubica el tipo de cambio real "es trabajoso", y una presión a la apreciación va a existir.

El reclamo de las industrias
Según Navajas, lo que sí hay, a su juicio, es otra cosa: un atraso cambiario originado en la política económica. El país no encontró un esquema monetario y cambiario que dé estabilidad y alinee las decisiones de portafolio con un dólar estable

Potosí y Londres

La segunda pata del cambio estructural también pasa por la energía. Navajas proyecta un rebalanceo dentro de la industria: pierden peso las metalmecánicas y ganan las de proceso, como la petroquímica y la química, que viven del gas abundante. De ahí sale la frase más gráfica de la charla: "Se habla mucho de Vaca Muerta y Neuquén, pero en esta discusión Vaca Muerta es más el Cerro de Potosí y Bahía Blanca es Londres".

La imagen es deliberadamente colonial: Potosí extraía la plata y Londres la industrializaba. Para Navajas, el sudoeste bonaerense reúne lo necesario para ser ese nodo: aguas profundas, base agropecuaria, algo de metalmecánica, una universidad y cerca del 25% de la generación eólica del país, según su cuenta. También tiene déficits en infraestructura de agua, inundaciones y problemas sociales. El ejemplo que eligió fue el de los fertilizantes, el mismo que este mes tomó forma con la ampliación de Profertil que diseñarán Saipem y Techint para industrializar el gas de Vaca Muerta.

La IA y el control de la red

La tercera pata es la que más se aleja del pozo y la que, según Navajas, más vuelve a él. La IA va a golpear el empleo en servicios, pero además su producción es "electrointensiva a más no poder". Eso abre una pregunta de control: no es lo mismo un sistema en el que se controla la energía que consume la IA que uno en el que la IA controla las redes de distribución.

Si a eso se suma que la carrera por asegurarse energía la llevan grupos concentrados, el problema conecta con otro que el sector conoce bien: la captura regulatoria. Navajas la explicó en su versión clásica, la del regulador cooptado por la puerta giratoria, y advirtió que en energía también opera "más para atrás", más allá de los servicios públicos. Con la IA de por medio, dijo, vuelve el debate sobre la planificación y el control del Estado.

Uno de los asistentes fue más directo y lo planteó como una pregunta "un poco brusca": cómo puede ser que un país con los términos de intercambio más favorables en 120 años discuta si crece 1% o 1,3%. Navajas habló de un ajuste fiscal de unos cinco puntos desde 2024, apoyado en buena medida en el desplome de la inversión en construcción y en maquinaria y equipos. Pero cerró con una escena de 1987, en la oficina de la CEPAL en Buenos Aires. Una misión japonesa escuchó todo sobre la macro y el Plan Austral, y después hizo la pregunta que importaba: a qué se iba a dedicar la Argentina. Silencio entre los macroeconomistas.

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