El Gobierno publicó este miércoles el Decreto 566/2026, que reduce los derechos de exportación (DEX) de un conjunto de productos industriales y fija junio de 2027 como fecha de eliminación plena.
La norma no toca el petróleo crudo. El DEX del crudo convencional ya se había ajustado en enero por una norma separada, y el no convencional de Vaca Muerta conserva su propio esquema móvil. Lo que el 566 mueve, en la parte que le importa al negocio hidrocarburífero, está aguas abajo del pozo: la petroquímica, los plásticos y los fertilizantes.
Ese deslinde importa porque la lectura rápida del mercado ubicó la medida en el crudo, cuando su alcance energético corre por otro lado. El ajuste al petróleo convencional se instrumentó a comienzos de año, con una suba de los umbrales de precio que amplió el tramo exportable sin retención. El 566 pertenece a otra familia: la del desmonte gradual del DEX industrial que el Gobierno ejecuta desde 2025.
Las modificaciones que introduce la norma
La norma trabaja en dos velocidades. Un primer grupo pasa a alícuota cero de inmediato: productos químicos, acero, aluminio, cobre, zinc, estaño y otros metales industriales, más una porción de la producción automotriz. El segundo grupo entra en un sendero de baja gradual que arranca en julio y cierra en junio de 2027. Ahí están los derivados de la molécula: petroquímicos como el benceno, el tolueno y el metanol; plásticos y resinas como el polietileno, el polipropileno y el PVC; fertilizantes seleccionados; y el caucho natural y sintético.
Según el comunicado oficial, las actividades alcanzadas tributan hoy, en su mayoría, una alícuota de entre 3% y 4,5%. La carga es de un dígito bajo, pero pesa sobre el margen de exportación de bienes de bajo valor unitario y alto volumen, donde cada punto de retención se traslada de lleno al precio de salida. El decreto se apoya, además, en un antecedente propio: el Decreto 305/2025 ya había llevado a cero el DEX del 88% de los productos industriales, más de 4.400 posiciones. El 566 cierra buena parte del resto.
Del gas a la resina: el hilo conductor
La lógica que conecta este decreto con Vaca Muerta aparece en la etapa de transformación del gas, la que sigue a la extracción. El benceno, el tolueno, el metanol, el polietileno y el PVC son eslabones de una cadena que parte del gas natural y de sus líquidos. El etano y el propano que se separan en las plantas de fraccionamiento alimentan a los complejos petroquímicos, y de ahí salen las resinas y los intermedios que la medida libera de retención de forma progresiva.
El contexto es una producción de gas que ya presiona sobre la demanda interna. Según Rystad Energy, la producción argentina de gas superará el consumo doméstico en 2026, lo que acelera los proyectos para colocar el excedente. La discusión pública se concentró en las dos salidas más visibles de esa molécula: el gas natural licuado (GNL) y el gasoducto de exportación. La petroquímica es la tercera vía, la que agrega valor dentro de la frontera antes de exportar, y es la que el 566 vuelve más competitiva al recortarle la cuña impositiva a la salida.
El polo de Bahía Blanca concentra la mayor parte de esa capacidad instalada. Es el nodo donde el gas se transforma en etileno, polietileno y derivados, y donde se produce buena parte de los fertilizantes nitrogenados que usan el gas como insumo principal. Para ese conjunto de plantas, el calendario a cero DEX cambia el cálculo de exportar saldos, sobre todo en un momento de apertura comercial: la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que el propio Gobierno cita como marco de la medida, abre destinos para esos productos.
Dos carriles fiscales
El decreto también reordena quién recibe qué alivio. Los grandes proyectos que adhirieron al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya cuentan con exención de derechos de exportación por su condición de Vehículo de Proyecto Único, un beneficio reservado a inversiones de gran escala. Ese carril quedaba fuera del alcance de las plantas petroquímicas y de fertilizantes que operan bajo el régimen general, sin la estructura de un proyecto RIGI. El 566 les abre una vía por afuera del régimen de excepción: la baja del DEX general, que ahora las alcanza.
El Estado persigue el mismo objetivo por dos caminos. El RIGI liberó el gravamen del gran proyecto extractivo y exportador; el 566 hace lo propio para el eslabón que industrializa la molécula dentro del país. Para un sector que discute cómo capturar más valor de cada metro cúbico antes de que salga por barco, la baja de retenciones a la petroquímica y los fertilizantes ocupa el tramo de la cadena que los regímenes de gran inversión no cubrían.