En medio de la escalada entre Estados Unidos e Irán, el impacto del conflicto en Medio Oriente ya se refleja con fuerza en los mercados internacionales de energía. La suba del petróleo y el gas —impulsada por la incertidumbre geopolítica y los ataques a infraestructuras clave— reconfigura el mapa de riesgos y oportunidades para economías productoras como la Argentina.
Aunque Irán descarta por ahora una reapertura total del Estrecho de Ormuz tras la incautación de buques mercantes, la tensión sobre uno de los principales corredores energéticos del mundo mantiene en vilo a los mercados.
En este contexto, Shale24 habló con Santiago Capdevila, economista especializado en energía de la consultora Empiria, para analizar los efectos sobre la economía local.

¿Cómo impacta el conflicto en la economía argentina?
Capdevila señaló que, en el frente externo, el efecto es claramente positivo si se toma como referencia el frente exportador y la consecuente llegada de divisas producto de esas ventas al exterior. “A precios actuales, y manteniendo los volúmenes exportados de 2025, el aumento del crudo suma alrededor de u$s 2.000 millones adicionales por exportaciones de petróleo”, explicó.
En esa línea sostuvo que este “beneficio” se apoya en el posicionamiento de Argentina como exportador neto de crudo, con Vaca Muerta como motor del crecimiento que se proyecta en el tiempo.
¿Cómo analiza la mecánica de registro de precio local en los surtidores?
En el mercado interno, el traslado de la suba internacional a los precios de los combustibles es, por ahora, parcial. “El crudo representa cerca del 40% del precio final de la nafta. Una suba del 28% implicaría un aumento teórico de alrededor del 11%, pero en la práctica el ajuste fue menor”, detalló el especialista.
Sostuvo que esto implica que una parte del shock aún no se trasladó completamente a los consumidores. Hacia adelante, si los precios internacionales se sostienen, la corrección sería gradual pero persistente.
¿Qué puede pasar si se agrava la situación en el Estrecho de Ormuz?
La evolución del conflicto es clave. Aunque Irán evita por ahora un cierre total del Estrecho de Ormuz, cualquier interrupción más severa podría tensionar aún más los precios globales. Esto se agrava por el doble bloqueo, que involucra también a los Estados Unidos.
En ese escenario, la presión sobre los combustibles locales aumentaría, acelerando el pass-through pendiente.
¿Qué ocurre con el precio del gas en nuestro país?
El aumento del gas también abre un escenario mixto. Según Capdevila, los precios en torno a los u$s15 por MMBTU mejoran la rentabilidad esperada de los proyectos de GNL a nivel global, incluyendo los desarrollos argentinos. Sin embargo, el beneficio no es inmediato.
“En el corto plazo el impacto es limitado. Argentina todavía debe importar unos 28 barcos de GNL este invierno, y lo hará a precios significativamente más altos que el año pasado”, advirtió.
La falta de infraestructura para escalar exportaciones de gas licuado impide capitalizar rápidamente este contexto, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo.