Entrevista con Shale24

Santiago Capdevila, de Empiria: "Por la guerra, las exportaciones locales de crudo se incrementarán al menos en u$s3.000 millones"

La escalada entre Estados Unidos e Irán eleva los precios del crudo y el gas. Argentina podría sumar hasta USD 3.000 millones en exportaciones, pero enfrenta mayores costos en combustibles, presión inflacionaria y desafíos para aprovechar el boom del GNL

por Marina Cappiello 31 Marzo de 2026
31 Marzo de 2026
La refinería de petróleo Ras Tanura de Saudi Aramco tras el ataque iraní
La refinería de petróleo Ras Tanura de Saudi Aramco tras el ataque iraní

En medio de la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, el impacto del conflicto en Medio Oriente ya se refleja con fuerza en los mercados internacionales de energía. La suba del precio del petróleo y el gas, impulsada por la incertidumbre geopolítica y los ataques a infraestructuras clave, reconfigura el mapa de oportunidades y riesgos para países productores como Argentina.

En este contexto, el país aparece bien posicionado en el frente externo. Con Vaca Muerta como principal motor energético, Argentina podría capitalizar el nuevo escenario de precios. Sin embargo, el efecto no es homogéneo a nivel local: el encarecimiento del crudo presiona sobre los combustibles, impacta en los costos productivos y suma tensión a la dinámica inflacionaria.

Santiago Capdevila
Santiago Capdevila

A esto se suma un nuevo factor de incertidumbre global: los recientes ataques a instalaciones de gas natural licuado (GNL) en Qatar, que podrían alterar los tiempos y la rentabilidad de proyectos energéticos en todo el mundo.

En este escenario, surgen interrogantes clave: ¿cómo se trasladan estos movimientos al mercado local?, ¿quiénes absorben los costos? y ¿hasta qué punto Argentina está en condiciones de consolidarse como proveedor energético global?

Para analizarlo, Shale24 habló con Santiago Capdevila, economista especializado en energía de la consultora Empiria.

Impacto en combustibles: beneficio externo, presión interna

Argentina se beneficia en términos de comercio exterior al ser exportadora neta de petróleo. Según estimaciones de Empiria, bajo un escenario conservador que mantiene constantes los volúmenes de 2025, las exportaciones podrían incrementarse en torno a USD 3.000 millones.

Sin embargo, ese shock positivo tiene su contracara doméstica. El petróleo explica entre el 35% y el 40% del precio final de los combustibles, por lo que cualquier suba internacional termina trasladándose —con cierto rezago, pero de manera inevitable— al surtidor.

Frente a este escenario, el Gobierno avanzó con medidas para amortiguar el impacto. Por un lado, habilitó mayor flexibilidad en la mezcla de naftas, permitiendo incrementar el contenido de bioetanol y reducir parcialmente el componente fósil, más costoso. Por otro, decidió postergar la actualización del impuesto a los combustibles líquidos, que actualmente presenta un rezago cercano al 24% respecto de su nivel teórico.

“Se busca suavizar el traslado a precios sin desincentivar la inversión en el upstream”, explicó Capdevila.

En términos de ganadores y perdedores, el economista señaló que el sector exportador —con Vaca Muerta a la cabeza— es el principal beneficiado, mientras que los consumidores y las actividades intensivas en transporte enfrentan mayores costos. En particular, el sector agropecuario aparece entre los más expuestos: si bien en el corto plazo el impacto es acotado, en la próxima campaña deberá enfrentar fertilizantes más caros, presionados por el alza del gas.

El efecto Qatar y las oportunidades en GNL

Los ataques a instalaciones de GNL en Qatar introducen un cambio relevante en las expectativas del mercado energético global. Según Capdevila, este tipo de eventos no solo presiona los precios al alza, sino que también les otorga un carácter más persistente.

“Los precios del gas podrían mantenerse elevados por más tiempo del previsto inicialmente”, advirtió.

Este nuevo escenario mejora la rentabilidad esperada de los proyectos de GNL a nivel global, incluyendo los desarrollos en Argentina. Sin embargo, el impacto inmediato es limitado.

El principal cuello de botella es estructural: el país aún no cuenta con la infraestructura necesaria para escalar rápidamente sus exportaciones de GNL. Esto le impide capturar en el corto plazo los beneficios del nuevo contexto, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo.

No obstante, hacia el mediano plazo se abre una ventana de oportunidad. Si el conflicto se prolonga o se extienden los tiempos de recuperación de la capacidad afectada, el nuevo escenario de precios podría acelerar decisiones de inversión y posicionar a Argentina como un proveedor alternativo más relevante.

¿Puede Argentina ganar nuevos mercados?

El nuevo contexto internacional abre oportunidades, aunque con matices.

En petróleo, el mercado es más flexible y permite una inserción más dinámica. En este sentido, Argentina podría ganar espacio como proveedor marginal, siempre que logre sostener el crecimiento de la producción en Vaca Muerta.

En gas, en cambio, el proceso es más lento y estructural. El acceso a nuevos mercados depende de contratos de largo plazo, infraestructura de licuefacción y capacidad logística.

En otras palabras, los precios altos por sí solos no alcanzan: el desafío pasa por construir escala, previsibilidad regulatoria y capacidad de exportación.

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