TGS estructura el Proyecto NGLs en dos sociedades RIGI: PGS toma Neuquén por u$s1.100 millones y MGS, Bahía Blanca por u$s1.900 millones

Cómo se reparte la inversión de u$s 3.000 millones: Procesadora de Gas del Sur se queda con la planta de Tratayén y el gasoducto de segregación; Midstream de Gas del Sur, con el poliducto de 577 kilómetros y la terminal de Puerto Galván. La arquitectura que habilita la adhesión al régimen

por Julián Guarino

Procesadora de Gas del Sur se queda con la planta de Tratayén y el gasoducto de segregación; Midstream GdS, con el poliducto y la terminal P. Galván

TGS informó la última semana que suscribió los acuerdos comerciales del Proyecto Integral NGLs. 

El dato que ayuda a la lectura es su arquitectura: el plan se ejecuta a través de dos sociedades distintas, ambas constituidas como Vehículos de Proyecto Único (VPU) en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Ese esquema es el que reparte los u$s 3.000 millones y define cómo se financiará cada tramo.

Las contrapartes que rubricaron son cuatro: YPF S.A., Pluspetrol S.A., Pluspetrol Cuenca Neuquina S.R.L. y Chevron Argentina S.R.L. La doble presencia de Pluspetrol, con dos vehículos legales, precisa un padrón que en la cobertura del anuncio aparecía agregado. Tecpetrol, que en la previa figuraba entre las interesadas, no integra el grupo firmante.

Qué es un VPU y por qué TGS abrió dos

Un Vehículo de Proyecto Único es la figura que el RIGI exige para otorgar sus beneficios: una sociedad creada para desarrollar un proyecto específico y nada más. Sobre ella recaen la estabilidad fiscal y aduanera por 30 años, la libre disponibilidad de divisas y las rebajas impositivas del régimen, pero también los compromisos. 

Encapsular la obra en su propia sociedad es lo que permite que un banco preste contra el flujo de ese proyecto, y no contra el balance entero de la empresa madre.

La figura no es nueva. Desde que el régimen arrancó, en agosto de 2024, ya se presentaron más de una veintena de proyectos, y la propia TGS recorrió el camino con el Gasoducto Perito Moreno. 

La novedad del Proyecto NGLs es otra: en lugar de montar una sola sucursal dedicada, la compañía constituyó dos sociedades anónimas subsidiarias plenas, Procesadora de Gas del Sur S.A. (PGS) y Midstream de Gas del Sur S.A. (MGS), y repartió una misma obra entre ambas.

Dos sociedades, dos mitades de la obra

PGS concentra el corazón neuquino. Se hace cargo de un gasoducto de segregación de corrientes de unos 100 kilómetros, que separa el gas rico antes de procesarlo, y de una planta en Tratayén con capacidad estimada de 43 millones de metros cúbicos diarios, donde se extraen propano, butano y gasolina natural. El metano y el etano residuales vuelven a la corriente comercial. Su inversión estimada es de u$s 1.100 millones.

MGS toma el tramo de evacuación y salida: un poliducto de unos 577 kilómetros que lleva los líquidos hasta Bahía Blanca, una planta de fraccionamiento y una de almacenamiento con terminal marítima en Puerto Galván. Su inversión estimada es de u$s 1.900 millones, casi el doble que la de PGS, y es la que aporta el flujo exportador, calculado en torno a u$s 1.200 millones anuales.

Por qué el dato importa

La partición no es contable, es financiera. Al separar el procesamiento, en cabeza de PGS, del transporte y la exportación, a cargo de MGS, cada sociedad puede adherir al régimen y levantar su propia deuda contra su propio flujo, sin cargar a una sola estructura los u$s 3.000 millones. También aísla riesgos: una demora en la planta de Neuquén no contamina la financiación de la terminal bonaerense, y viceversa. Y deja a la vista cuál es el vehículo bancable, MGS, el que conecta la obra con los dólares de exportación. Es la misma lógica que ordenó el financiamiento del oleoducto VMOS, el caso testigo del midstream argentino reciente. La cobertura de oferta, que el directorio de TGS estima en más del 80% de la capacidad con los acuerdos firmados, es la condición que vuelve presentable a cada VPU.

El Proyecto NGLs ataca un nudo conocido de Vaca Muerta. El crudo no convencional llega acompañado de gas rico que, sin capacidad para separarlo y transportarlo, termina frenando la extracción de petróleo. Según Rystad Energy, esa producción de crudo superará el millón de barriles diarios hacia 2030, una curva que depende de darle salida al gas que hoy la acompaña.

Es la primera planta de procesamiento de líquidos de gran escala que se levanta en la Argentina en 25 años. Se suma a los complejos de General Cerri, de la propia TGS, y de Compañía Mega, la sociedad de YPF, Petrobras y Dow que esta semana inauguró una ampliación en Bahía Blanca. Con el Hecho Relevante presentado, el paso que sigue es la adhesión formal de PGS y MGS al RIGI, el trámite que convierte la arquitectura en proyecto financiable. La obra, estimada en cuatro años, apunta a entrar en marcha hacia 2030.