En 2025, Vaca Muerta se consolidó como el núcleo indiscutido de la producción de hidrocarburos a nivel nacional. De acuerdo a los últimos datos publicados por la Secretaría de Energía, la cuenca neuquina ya concentra el 70% del petróleo y el gas producidos en el país.
Este hito posiciona a la Provincia del Neuquén como el epicentro del nuevo ciclo energético de cara a lo que resta de la década. Este salto cuantitativo es el resultado de una mayor intensidad operativa, con niveles de perforación y fractura que superaron los registros históricos de las últimas 3 décadas, permitiendo proyectar un cierre de año con una previsibilidad productiva sin precedentes.
La producción de hidrocarburos alcanzó en noviembre los 857.700 barriles diarios de petróleo y los 122,3 millones de m³ de gas por día, cifras que descansan sobre la robustez del segmento no convencional. El shale oil y el shale gas ya dejaron de ser una promesa de futuro para convertirse en el presente motor del sector, compensando con creces el declive natural de las cuencas convencionales.

Mayor productividad por pozo
El sector hidrocarburífero argentino hoy se encuentra en el clímax de una curva de aprendizaje y ejecución técnica que fue transformando el subsuelo neuquino en una plataforma de extracción cada vez más eficiente. Al observar la evolución de Vaca Muerta en perspectiva, no sólo se destaca un aumento en el volumen, sino una aceleración geométrica de la productividad por pozo.
Entre 2020 y 2025, la producción de petróleo no convencional pasó de representar apenas un cuarto del total nacional a dominar el 70% de la oferta total, una metamorfosis que requerió inversiones de capital intensivo que hoy se traducen en un superávit comercial energético acumulado a noviembre de u$s6.911 millones. Este crecimiento no es lineal; es el resultado de una reducción drástica en los tiempos de perforación y un incremento en la longitud de las ramas laterales de los pozos, que hoy promedian los 3 mil metros, optimizando el costo de extracción por barril.
Para entender la magnitud del fenómeno, es imperativo analizar la serie histórica reciente. En 2021, la producción total de petróleo en Argentina rondaba los 520 mil barriles diarios, de los cuales el shale oil aportaba apenas unos 160 mil. Al cierre de noviembre de 2025, el país produce 857.700 barriles diarios, con 579.800 provenientes exclusivamente del tipo no convencional. Esto representa una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) superior al 25% en el segmento shale.
En el frente del gas natural, la evolución fue igualmente disruptiva: el país pasó de una dependencia estructural de las importaciones de GNL y gas boliviano a una producción de 122,3 millones de m³ por día, donde la cuenca neuquina ya garantiza más de 76 millones de m³ diarios, permitiendo exportaciones firmes a países vecinos y proyectando la infraestructura necesaria para abastecer al mercado global.

Más eficiencia operativa y músculo técnico
La aceleración operativa es el indicador más revelador del nuevo ciclo energético liderado por Neuquén. En el último año, la intensidad de fractura alcanzó picos de 1.600 etapas mensuales, una métrica que supera en un 30% los niveles de 2023. Esta mayor musculatura técnica permitió que la producción de petróleo crudo crezca un 14,5% interanual en noviembre de 2025 respecto al mismo mes del año anterior.
La previsibilidad que otorgan estos números consolidó a Vaca Muerta como el corazón energético del país, estimando que para fines de 2025 la generación de divisas por exportaciones de crudo y gas alcance un flujo neto positivo cercanos a los u$s11 mil millones.
Este fenómeno se traduce en una balanza comercial energética nueva: ya octubre de 2025 el país había acumulado un superávit de u$s6.068 millones, superando el desempeño total de 2024. Las proyecciones para el cierre del año son aún más ambiciosas, estimando un saldo positivo que podría rondar los u$s7.200 millones, inyectando una liquidez vital para la macroeconomía argentina.
El dinamismo en el corazón de la cuenca neuquina se refleja en una eficiencia operativa que miran con cada vez mayor atención los mercados internacionales. Empresas líderes como YPF este año alcanzaron récords de 190 mil barriles diarios sólo en sus operaciones de Vaca Muerta, acelerando planes estratégicos como el "4x4" para potenciar las exportaciones.
La infraestructura también acompaña este crecimiento, con proyectos clave como el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) y los avances en las plantas de Gas Natural Licuado (Argentina LNG), que buscan llevar el recurso argentino a mercados globales.
En este contexto, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) comenzó a traccionar capitales frescos, asegurando que la intensidad de los pozos se mantenga en alza durante todo 2026, con una meta de exportaciones energéticas que el Gobierno sitúa en los u$s17 mil millones para el próximo año.

