En un nuevo hito técnico para el desarrollo de Vaca Muerta, Proshale Argentina completó con éxito una perforación abrasiva a 6.203 metros de profundidad para un operador mayor de la cuenca.
Según pudo saber Shale24, la intervención se ejecutó en apenas 33 horas operativas, un indicador clave en un contexto donde la eficiencia operativa y la reducción de tiempos no productivos (NPT, por sus siglas en inglés) marcan la competitividad del shale argentino.
La perforación abrasiva (abrasive jet perforating) es una técnica alternativa a las perforaciones convencionales con cargas huecas explosivas. El sistema bombea a alta presión una mezcla de fluido -generalmente agua o gel- con partículas abrasivas (como arena) a través de boquillas especiales en herramientas transportadas por coiled tubing.
El chorro de alta velocidad erosiona mecánicamente el casing, el cemento y la formación rocosa, generando canales más limpios y de mayor diámetro, lo que mejora la conectividad con el reservorio.
En pozos horizontales profundos de shale, esta metodología presenta ventajas clave como minimizar el daño en la formación (crushing o compactación), reducir el debris obstructivo, mejorar la iniciación de fracturas hidráulicas posteriores y, como contrapartida, requiere mayor tiempo de bombeo que los métodos explosivos tradicionales.
Un viaje de más de 6.000 metros
En esta intervención, el sistema se activó mediante caída de bola (ball drop) a 5.754 metros. Se perforaron seis clústers en el intervalo comprendido entre 6.203 y 6.167 metros, una sección que demanda precisión extrema en pozos horizontales de gran alcance lateral.
Tras la perforación, se bombeó un barrido de gel de 30 barriles para limpiar el pozo, seguido de una prueba de inyectividad a 7 barriles por minuto (bpm). La presión de superficie se estabilizó en 8.000 psi luego de bombear 100 barriles, confirmando una comunicación efectiva con la formación y perforaciones limpias y funcionales.
“Esta ejecución demuestra que las tecnologías de intervención downhole, como la perforación abrasiva con coiled tubing, siguen ganando terreno en Vaca Muerta para superar limitaciones de las cargas huecas convencionales en reservorios de baja permeabilidad y alta profundidad”, señaló una fuente cercana a la operación.
El trabajo fue liderado por los equipos de Ezequiel Espínola y Javier Gonzalo Casanovas, junto con los grupos de ingeniería y ensamblaje de herramientas de Proshale.
Competencia por eficiencia en la ventana oil & wet gas
La compañía —con presencia en Argentina y expansión en Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana y Brasil— se posiciona como un actor relevante en servicios de completación e intervención en shale, en un escenario donde los operadores buscan maximizar la productividad por pozo y reducir el costo por barril equivalente.
Este tipo de operaciones en profundidades cercanas o superiores a los 6 km se alinea con los récords recientes en la cuenca: desde los mega-laterales de YPF con SLB y AESA hasta los planes de Vista Energy, que proyecta perforar y completar más de 1.000 pozos en los próximos años.
Hoy, la eficiencia operativa —medida en horas por clúster y en reducción de non-productive time— es uno de los principales diferenciadores competitivos en Vaca Muerta, especialmente en la ventana oil & wet gas.
Proshale no detalló el operador involucrado, aunque el contexto apunta a alguno de los grandes jugadores activos en la formación: YPF, Vista, Phoenix o Pluspetrol.