El precio de la nafta en Argentina se desacoplará temporalmente del Brent. Horacio Marín, presidente de YPF, anunció este miércoles que la compañía activará un buffer —un amortiguador— de precios por hasta 45 días, durante los cuales no trasladará al surtidor las variaciones del crudo de referencia internacional. La medida rige a partir del 2 de abril de 2026.
«Desde YPF hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor», escribió Marín en su cuenta de X. «Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent», agregó.
La demanda empezó a moverse
Detrás del anuncio hay un cambio en el comportamiento del mercado. Hasta hace días, la demanda de combustibles en Argentina funcionaba como un dato estructuralmente inelástico: los aumentos de precio no generaban caídas de consumo apreciables. Ese patrón comenzó a romperse.
«En los últimos días, vimos que la demanda empezó a ser elástica, lo que quiere decir que con aumentos de precios cae el consumo», explicó Marín. «En la Ciudad y otras ciudades importantes sigue siendo inelástico, pero nosotros llegamos a toda la Argentina, y se ve baja de consumo», añadió.
YPF opera con presencia nacional que las operadoras concentradas en grandes centros urbanos no tienen. Si el consumo cede en el interior, el efecto sobre los volúmenes de despacho de la compañía es directo.
Transitoria y explícita
Marín fue claro respecto del carácter de la medida: no es un congelamiento de precios ni un subsidio. «No hay ni precios fijos ni subsidios, ni congelamiento», afirmó. «El precio en la Argentina va a seguir siendo libre».
También anticipó lo que ocurrirá al vencerse el plazo: «Cuando se estabilice, los consumidores nos van a tener que ayudar para recuperar lo que nosotros ayudamos». El buffer es un diferimiento, no una absorción definitiva del diferencial de precio.
La medida llega después de que la nafta súper en YPF alcanzara alrededor de $2.000 por litro en la Ciudad de Buenos Aires, con un acumulado de aproximadamente 22% de suba en lo que va de 2026. Marín señaló que, en términos comparativos, Argentina ajustó menos que sus vecinos: en Chile el combustible subió alrededor de un 70%; en Estados Unidos y Paraguay, cerca del 50%; en Perú, aproximadamente un 40%.
El contexto regulatorio
El buffer de YPF no es la única palanca que se activó en las últimas semanas. A fines de marzo, la Secretaría de Energía publicó la Resolución 79/2026, que elevó el límite máximo de oxígeno permitido en las naftas al 5,6%, habilitando un mayor contenido de bioetanol. La medida apuntó a dar mayor flexibilidad a la industria en la composición del combustible, sin tocar el precio de los hidrocarburos en origen.
El Gobierno descartó subir las retenciones a las exportaciones de crudo —una vía que habría desincentivado la inversión en upstream— y optó por no reducir impuestos a los combustibles. Los aumentos previstos para abril quedaron suspendidos.
Marín espera que el conflicto en Medio Oriente —que mantiene al Brent bajo presión desde hace más de un mes— se estabilice antes de que venzan los 45 días. «Ojalá que la guerra termine cuanto antes», dijo.